Mientras en Colombia continúa el debate sobre el futuro energético, los costos de la electricidad y la necesidad de reducir la dependencia de combustibles fósiles, una empresa en el norte del Cauca demuestra que los residuos agrícolas pueden convertirse en una fuente estratégica de energía limpia.
Incauca: líder en cogeneración con bagazo de caña
Se trata de Incauca, una compañía agroindustrial que ha logrado posicionarse como la mayor cogeneradora de energía del país. Su éxito radica en el aprovechamiento del bagazo de caña, el residuo que queda tras extraer el jugo para producir azúcar y otros derivados. En lugar de desecharlo, la empresa lo utiliza como combustible para generar vapor y electricidad.
Este modelo no solo abastece gran parte de su operación industrial, sino que también inyecta energía al Sistema Interconectado Nacional, contribuyendo al suministro eléctrico de miles de hogares colombianos.
¿Cómo se convierte el bagazo en energía?
La cogeneración consiste en quemar el bagazo para producir vapor, que a su vez mueve turbinas generadoras de electricidad. Este proceso renovable evita el uso de carbón o petróleo. Durante 2025, Incauca generó 352,2 millones de kilovatios hora (kWh), consolidándose como líder nacional en este tipo de generación. De esa cifra, 164,9 millones de kWh fueron entregados al Sistema Interconectado Nacional, llegando a hogares, comercios e industrias en diversas regiones.
“2025 fue un año que puso a prueba nuestra capacidad de adaptación y respondimos con determinación, fortaleciendo nuestra eficiencia operativa y avanzando en la evolución de nuestro negocio hacia un modelo cada vez más integrado con la generación de energía”, afirmó Roberto Klinger Yanovich, presidente de Incauca.
Reducción de emisiones y gestión de residuos
Además de la producción energética, la compañía reportó importantes avances ambientales. Destaca una reducción del 43,8 % en las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de sus calderas industriales. Asimismo, alcanzó una tasa de aprovechamiento de residuos del 92,95 %, mediante reutilización, reciclaje, transformación energética y biorremediación. Gracias a estas acciones, se evitó que 2.719 toneladas de residuos terminaran en disposición final.
Estos resultados demuestran que la producción industrial puede alinearse con estrategias para reducir la huella ambiental y optimizar el uso de recursos.
Un modelo para la transición energética
La experiencia de Incauca se convierte en un ejemplo de cómo la innovación tecnológica y la economía circular pueden impulsar la transición energética del país. Para Angélica Quiroga, gerente de sostenibilidad y gestión estratégica de la compañía, el reto es seguir fortaleciendo las acciones ambientales y sociales en el territorio. “Continuaremos fortaleciendo la eficiencia operativa, la acción climática, la gestión del agua y el impacto social en el territorio, avanzando en nuestra visión de ser una empresa que no solo produce, sino que impulsa y moviliza el desarrollo de la región y el país”, señaló.
En un momento en que Colombia busca diversificar sus fuentes de generación eléctrica, el aprovechamiento del bagazo de caña demuestra que la energía limpia puede producirse desde el campo, reducir emisiones contaminantes y aportar electricidad al sistema nacional sin depender exclusivamente de combustibles fósiles.



