El dólar en Colombia retrocedió este miércoles 6 de mayo de 2026, cerrando en $3.706,27, lo que representa una caída de $17,06 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) que se ubicó en $3.723,33. Durante la jornada, la divisa estadounidense alcanzó un mínimo de $3.678 y un máximo de $3.795, con un total de 2.960 transacciones que sumaron un valor de US$2.903 millones.
Contexto global: dólar débil por señales de acuerdo con Irán
La caída del dólar en Colombia se enmarca en un contexto de debilidad global de la moneda estadounidense frente a la mayoría de las principales divisas. El índice del dólar, que mide su desempeño frente a una cesta de monedas, retrocedió casi un 0,3%, situándose en 98,026 puntos.
El mercado reaccionó a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien anunció la suspensión temporal de una operación militar destinada a escoltar buques a través del estrecho de Ormuz, citando avances hacia un acuerdo global con Irán. Este anuncio se sumó a las afirmaciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien el martes indicó que Estados Unidos había alcanzado sus objetivos en su campaña militar contra Irán.
Reacciones de analistas
Kyle Rodda, analista de Capital.com, señaló: “Las señales enviadas desde Estados Unidos parecen ofrecer garantías de que no está interesado en reanudar las hostilidades”. Esto ha generado un ambiente de menor tensión geopolítica, lo que presiona al dólar a la baja.
Yen japonés se fortalece
En paralelo, el yen japonés se apreció considerablemente hasta alcanzar su máximo en más de dos meses, ante la expectativa de los mercados de una posible nueva intervención por parte de las autoridades japonesas. La mayoría de las demás divisas principales también ampliaban sus avances frente al dólar.
Expectativas por datos de empleo en EE.UU.
Los mercados están ahora atentos a la publicación del dato de empleo en Estados Unidos esta semana. Este indicador pondrá a prueba si la economía estadounidense sigue siendo lo suficientemente resistente como para mantener la política monetaria de la Reserva Federal sin cambios, o si un debilitamiento del mercado laboral podría reavivar los argumentos a favor de recortes de las tasas de interés.



