En la segunda quincena de abril, el dinamismo de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Perú comenzó a decaer debido a la cautela de los negocios para tomar capital de trabajo y comprar mercadería, al prever una menor demanda. La incertidumbre generada por la falta de definición del candidato presidencial que disputará la segunda vuelta electoral con Keiko Fujimori ha provocado reacciones en los mercados, como la caída de la bolsa y el alza del dólar.
Impacto en las microfinancieras
Walter Rojas, gerente central de negocios de Caja Cusco, señaló que la incertidumbre política actual trae a los microempresarios el recuerdo del conflicto social desatado entre fines de 2022 e inicios de 2023. "De repente, no se percibió en Lima, pero en el sur sí se tuvo un impacto fuerte: negocios cerrados, producción que tuvo que botarse por los bloqueos, productos básicos que no pudieron llegar a su destino. Eso se vuelve como un fantasma", indicó. Rojas mencionó que se ha verificado la suspensión o cancelación de algunas reservas turísticas en el sur del país, particularmente en Cusco, lo que afecta de manera indirecta a sectores como el comercio y el transporte.
Préstamos más cautelosos
Frente al riesgo político, las microfinancieras están siendo cautas, sobre todo en préstamos a largo plazo o para activo fijo. "No es que se esté paralizando el financiamiento. Lo que se está haciendo es evaluar al cliente de manera más detallada, analizar su flujo de caja", acotó Rojas. Si el nivel de endeudamiento ya es "significativo", no se aprueban más préstamos al usuario, o se le ofrece una deuda de más corto plazo para no perderlo. Rojas reconoció que la afectación en la actividad de las microfinancieras es una realidad y que este segundo trimestre ya está afectado, con una caída significativa esperada. Esto contrasta con los resultados de la última campaña escolar, cuando los préstamos de algunas cajas crecieron hasta en un 30%.
Demanda interna resentida
Víctor Blas, gerente de finanzas de Financiera Confianza, detalló que la incertidumbre afecta a las pymes porque son conscientes de que resiente la demanda interna, lo que las lleva a ser más cautas en tomar capital de trabajo. "Hay temor de que las ventas sean menores de lo que habían proyectado con optimismo para las campañas del resto del año. Entonces, hay prudencia en tomar créditos y en la compra de inventarios frente a una posible pausa del consumo e inversión que limite el comercio y otros sectores", comentó. Con una campaña escolar muy buena, con crecimiento a doble dígito, las pymes planearon con optimismo la del Día de la Madre, pero en algunos sectores se observa menor demanda de créditos por temor a no vender lo esperado. Este comportamiento se hizo más manifiesto desde mediados de abril, cuando empezó la zozobra en torno a cuál de los dos candidatos pasará al balotaje.
Oferta y demanda de créditos
Blas afirmó que hay optimismo de las entidades financieras, que presentan una oferta potente, aunque está por verse la respuesta de la demanda. "Hasta que haya el resultado de la segunda vuelta, puede haber enfriamiento del consumo e inversión", añadió. El impacto del proceso electoral en un menor dinamismo de las pymes por ahora es más acentuado en el sur y centro del país, aunque en Lima y el norte la actividad es fuerte. Sectores como comercio, transporte y turismo están entre los que más sienten el impacto de la incertidumbre.
Caída estimada en créditos
Walter Leyva, gerente central de negocios de Caja Ica, señaló que cuando hay inestabilidad, se produce una retracción del capital y de la inversión, no solo en las empresas corporativas, sino en los pequeños empresarios que quieren lanzar un nuevo negocio o ampliarlo. Estimó que el otorgamiento de créditos de las microfinancieras podría caer entre un 5% y un 10% en el segundo trimestre, si se concreta que Roberto Sánchez pasa a segunda vuelta. Por su parte, Carlos Rodríguez, presidente de Caja Arequipa, hizo una invocación a mantener la calma, ya que este tipo de situaciones de incertidumbre política genera que las personas piensen en irse del país, cerrar o guardar su mercadería.



