El Banco de la República se suma a las alertas sobre el sector de la vivienda en Colombia, señalando que la demanda de vivienda nueva crece, pero la oferta no logra cubrirla. En el primer trimestre de 2026, el PIB del sector construcción cayó un 5,4% en comparación con el mismo período de 2025, según el más reciente Informe Especial de Estabilidad Financiera del Emisor.
Iniciaciones de obra en mínimos históricos
El informe revela que las iniciaciones de obra se encuentran en sus niveles más bajos de los últimos 14 años, los inventarios disminuyen en casi todas las ciudades y los costos de construcción continúan en aumento. A marzo de 2026, las ventas de vivienda nueva crecieron un 11,7% anual, recuperando niveles prepandemia, pero esta demanda no se corresponde con la actividad edificadora, que acumula dos años consecutivos de contracciones y cerró 2025 con una caída anual del 7,5%. En contraste, la construcción de obras civiles presentó un crecimiento anual del 8,3%.
Impacto en vivienda de interés social
Las iniciaciones de vivienda de interés social (VIS) sufren el mayor golpe, con una reducción anual del 18,5%, frente a una caída del 1% en el segmento No VIS. Además, el Ministerio de Vivienda prepara un decreto que modificaría los topes de precio VIS, eliminando los topes excepcionales de 150 salarios mínimos en grandes ciudades y de 175 en proyectos de renovación urbana, unificándolos bajo el tope general. Esta medida podría afectar al 35% del mercado VIS, equivalente a 132.000 viviendas y una inversión cercana a 27 billones de pesos, según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol).
Tasas hipotecarias al alza
Las tasas de interés para adquisición de vivienda han mostrado una tendencia al alza desde finales de 2024, con incrementos más pronunciados en el segmento No VIS. Esto está relacionado con el comportamiento de los títulos de tesorería (TES) a 15 años, que se ubican en su nivel más alto de los últimos cuatro años. Cuando los TES suben, el crédito hipotecario tiende a encarecerse, ya que los bancos prefieren destinar recursos a instrumentos de menor riesgo y mayor rentabilidad. El Banco de la República advierte que esta dinámica podría generar un posible efecto desplazamiento sobre la oferta de crédito de vivienda.
Focos de vulnerabilidad
A pesar del desequilibrio, los indicadores de riesgo de crédito se mantienen controlados. La cartera hipotecaria total ascendió a 126,5 billones de pesos a diciembre de 2025, con una mejora leve en su indicador de calidad por mora. Sin embargo, se identifican dos focos de vulnerabilidad: los créditos en Unidades de Valor Real (UVR), que representan el 15,6% de la cartera y registran los mayores niveles de morosidad, y las constructoras medianas, cuyo indicador de calidad por mora acumula un deterioro sostenido desde 2023.
El documento concluye que la recuperación del sector dependerá de la evolución de las condiciones macroeconómicas y financieras, así como de las decisiones de política pública relacionadas con el sector.



