La industria relojera ha experimentado una transformación significativa en los últimos años, impulsada por la irrupción de los dispositivos inteligentes. Sin embargo, lejos de desaparecer, la relojería tradicional ha logrado reinventarse y consolidarse como un símbolo de estilo, historia y propósito. Así lo explicó Fernando Vega, brand manager de Bulova para Latinoamérica, quien detalló cómo la compañía ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias sin perder su esencia. Además, reveló que la firma espera abrir una flagship store en el país.
¿Cómo ha cambiado la industria relojera en los últimos años?
La evolución ha sido evidente. Pasamos de una industria centrada en relojes de cuarzo y automáticos a un escenario donde aparecen los smartwatches como un tercer actor. En su momento, muchos pensaron que la relojería tradicional iba a desaparecer, pero ocurrió lo contrario. Hoy vemos que ambos mundos conviven. El reloj inteligente cumple funciones prácticas como monitorear la salud o la actividad física, mientras que el reloj tradicional responde a un estilo de vida, a una expresión personal. No compiten directamente, se complementan.
¿Cómo se han comportado las ventas en este contexto?
Sí hubo un ajuste cuando aparecieron los relojes inteligentes, pero la categoría tradicional se ha mantenido fuerte. Incluso ha ampliado su público. Ya no es un producto asociado solo a generaciones mayores; hoy vemos consumidores jóvenes interesados en relojes con historia y propósito. El consumidor actual no compra un reloj solo para ver la hora, eso lo puede hacer desde cualquier dispositivo, sino por lo que representa la marca, su legado y su identidad.
¿Qué papel juega ese legado en la estrategia de Bulova?
Es fundamental. Tenemos más de 150 años de historia, y eso nos permite contar relatos únicos. Bulova ha estado presente en momentos clave, como el primer comercial de televisión en Estados Unidos o la misión espacial Apolo 15. Hoy nuestra estrategia es traducir ese legado a diferentes generaciones. Por ejemplo, celebramos los 150 años con una producción audiovisual que narra nuestra historia en 60 minutos. También hemos tenido una conexión muy fuerte con la música, trabajando con figuras como Frank Sinatra, Ella Fitzgerald o Marc Anthony, y participando durante más de una década en los Latin Grammy.
¿Qué tan relevante es el mercado colombiano para la marca?
Colombia es un mercado estratégico para nosotros. En los últimos cuatro años hemos fortalecido nuestra presencia con un socio local, lo que nos ha permitido expandirnos en diferentes ciudades y canales. Actualmente tenemos presencia en grandes retailers y una red de distribución que sigue creciendo. Además, estamos trabajando en un proyecto clave: abrir nuestra primera boutique propia en el país en los próximos dos años.
¿Ese punto de venta tendrá un enfoque experiencial?
Totalmente. Hoy no se trata solo de vender un producto. Queremos que el consumidor viva la marca. La idea es crear un espacio donde las personas puedan conocer nuestra historia, interactuar con el producto y conectarse con el ADN de Bulova. Será un formato tipo flagship store, donde incluso puedan tomarse un café, explorar colecciones y entender el valor detrás de cada pieza.
¿Cómo están incorporando la tecnología en sus productos y procesos?
La tecnología es clave, pero desde nuestro enfoque. Por ejemplo, dentro del grupo contamos con desarrollos como Eco-Drive, que utiliza energía solar para el funcionamiento de los relojes. Ahora estamos avanzando con nuevas tecnologías como SolarNet, que aprovechan la luz natural o artificial para operar sin necesidad de baterías tradicionales. Esto no solo aporta innovación, sino también sostenibilidad. Además, la tecnología también está presente en procesos internos y en la forma en que comunicamos la marca.
¿Dónde se fabrican los relojes y cómo funciona la cadena de producción?
La industria relojera es global. En nuestro caso, Bulova es una marca americana con ensamblaje en Japón, apoyada en desarrolladores de movimientos como Miyota, que hace parte del grupo. Otras marcas del portafolio, como Frédérique Constant, sí tienen manufactura propia en Suiza. Es un ecosistema donde convergen diferentes capacidades y especializaciones a nivel mundial.
¿Qué se viene para la marca en los próximos años?
Seguiremos apostando por el legado, pero con una mirada contemporánea. Estamos trabajando en rediseños de colecciones icónicas y fortaleciendo alianzas con embajadores. Por ejemplo, Marc Anthony no solo es imagen de la marca, sino que participa en el diseño de su propia colección. También contamos con figuras como Nadia Ferreira y mantenemos una conexión fuerte con la música, que es parte esencial de nuestro ADN.
¿Qué rol juega Colombia dentro de esa estrategia de embajadores?
Colombia es un país clave por su conexión con la música. Aquí hemos desarrollado el “Bulova Squad”, que reúne talento en diferentes categorías, desde música hasta lifestyle. Además, hemos reconocido artistas como Carlos Vives y seguimos apostando por conectar con nuevas generaciones a través del talento local.
¿Cómo ve el futuro de la industria relojera tradicional?
La relojería clásica seguirá siendo protagonista. Es una categoría que representa más del 50% de las ventas en la región y mantiene una alta conversión. Las tendencias pueden evolucionar en diseño, materiales o colores, pero el concepto de reloj clásico no pasa de moda. Siempre habrá un espacio para piezas con historia, diseño y valor emocional.



