Colombia se ubica como el tercer país más restrictivo de América Latina para la inversión extranjera
Según el Índice de Restricciones al Comercio de Servicios de la OCDE 2026, Colombia se posiciona por encima del promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en cuanto a obstáculos para las empresas internacionales. En el contexto latinoamericano, solo México y Brasil presentan mayores barreras, mientras que naciones como Chile, Costa Rica y Perú exhiben mercados significativamente más abiertos.
¿Qué evalúa el índice Stri de la OCDE?
El Índice de Restricción del Comercio de Servicios (Stri, por sus siglas en inglés) analiza regulaciones en 22 sectores económicos fundamentales, incluyendo:
- Telecomunicaciones
- Informática
- Logística
- Construcción
- Banca
Este instrumento mide específicamente los impedimentos que enfrentan las corporaciones foráneas para invertir, legalizar operaciones, traer trabajadores extranjeros o participar en contrataciones públicas. Un ejemplo concreto en Colombia es la limitación del 40% de acciones para empresas internacionales en concesiones de televisión abierta, junto con el requisito de reciprocidad en su país de origen.
Los sectores con mayores obstáculos en Colombia
Actualmente, los ámbitos que presentan más barreras para la inversión extranjera en el país son:
- Televisión: Restricción del 40% de inversión extranjera con criterio de reciprocidad y cuotas obligatorias del 10% de contenido nacional.
- Banca comercial: Aplicación de impuestos especiales a dividendos y participaciones de sociedades y personas no residentes.
- Servicios logísticos: Nuevas restricciones en transporte marítimo que limitan la convalidación de licencias extranjeras y adquisición de bienes inmuebles en zonas costeras y fronterizas.
Alejandro Useche, docente de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, explica que este aumento de barreras responde en gran medida a la orientación del gobierno actual y su necesidad de enfrentar el déficit fiscal mediante nuevos impuestos y trámites para empresas extranjeras.
Líderes globales y reformas destacadas
A nivel mundial, los países que exigen menos requisitos burocráticos y permiten una operación fluida del capital extranjero son:
- Japón
- Países Bajos
- España
Destacan también naciones que han implementado reformas de apertura recientemente, como Nueva Zelanda (reducción de tiempos para visas de negocios), India (eliminación de topes para capital extranjero en seguros) e Indonesia (supresión del requisito de participación estatal mayoritaria en empresas públicas).
Desafíos regionales y asimetrías normativas
La OCDE alerta que la brecha entre economías miembros y no miembros se mantiene elevada: en 2025, las barreras para corporaciones internacionales eran 55% más altas en países no pertenecientes a la organización. América Latina presenta los mayores niveles de disparidad normativa del mundo, particularmente en seis de nueve sectores clave como comunicaciones, informática y finanzas.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la falta de coordinación regulatoria entre países latinoamericanos actúa como una barrera invisible para la entrada de empresas extranjeras. El organismo estima que si la región redujera su distancia normativa intrarregional en solo 10%, los flujos comerciales podrían crecer:
- 23% en servicios profesionales
- 40% en finanzas
- 60% en comunicaciones y servicios informáticos
Impacto económico global de reducir barreras
La OCDE proyecta que la eliminación de restricciones para el capital extranjero generaría un ahorro anual estimado de US$1,6 billones, equivalente al 1,4% del PIB mundial. En sectores específicos, reducir a la mitad las restricciones produciría disminuciones significativas en costos comerciales:
- 29% para banca
- 16% para seguros
- 17% para transporte aéreo
La organización advierte que los gobiernos deben actualizar urgentemente sus marcos regulatorios, especialmente considerando que tecnologías como la inteligencia artificial podrían incrementar el valor de flujos transfronterizos en casi 40% para 2040. El crecimiento económico futuro dependerá en gran medida de la capacidad de los países para mejorar sus regulaciones y reducir barreras al comercio internacional.



