La economía oculta de las elecciones en Cali: ganadores y perdedores en la temporada de campañas
Economía oculta de elecciones en Cali: ganadores y perdedores

La economía oculta de las elecciones en Cali: ganadores y perdedores en la temporada de campañas

En Cali, la temporada electoral no solo se manifiesta en debates políticos y propaganda callejera, sino que genera una economía paralela que beneficia a algunos sectores mientras deja a otros con menores ingresos. Esta dinámica económica, que se activa cada ciclo electoral, involucra desde talleres de impresión hasta servicios de alimentación, creando un movimiento comercial diferenciado según el rubro.

El auge en talleres gráficos y servicios de impresión

En el barrio San Nicolás, corazón del centro de Cali, el sonido constante de máquinas de impresión marca el ritmo de la temporada electoral. Carlos Nieto, propietario de Lasercut con dos décadas de experiencia, confirma que este año la demanda ha sido excepcionalmente alta. "Muchísima publicidad este año", afirma, destacando que desde diciembre han recibido pedidos masivos de pendones, pasacalles, volantes, afiches y tarjetones.

Sin embargo, la experiencia no es uniforme. Carlos Fernando Pardo de Pardonic Gráfica, ubicada en el barrio Obrero, esperaba un impacto mayor. Con más de 30 años en el oficio, preparó su empresa para la temporada, pero las ventas solo aumentaron alrededor de un 10%, generando aproximadamente $10 a $12 millones, cifra que considera por debajo de sus expectativas. "En este mercado de la política yo soy nuevo, pero tenía entendido que era muy beneficioso", explica.

Por su parte, Rodrigo Alzate, gerente de Gero Gráficas y Publicidad, también en San Nicolás, recibió pedidos políticos incluyendo cien camisetas, cien gorras y diez mil volantes, pero considera que el efecto electoral no altera significativamente su ritmo de trabajo anual.

Las cocinas que multiplican sus pedidos

Mientras los talleres gráficos imprimen propaganda, las cocinas de Cali experimentan un aumento notable en encargos. Una cocinera independiente, que prefirió mantener su nombre en reserva, reporta que en temporada electoral recibe pedidos de hasta 500 platos, comparado con los 25 o 30 de un mes normal. Los menús más solicitados incluyen arroz con pollo, cerdo en salsa de crema de leche y sobrebarriga rellena, además de refrigerios como champús y empanadas para reuniones comunitarias.

César Augusto Bonilla, chef ejecutivo y propietario de los restaurantes Casa Rosada Parrilla y César Bonilla Chef, opera como proveedor logístico para eventos masivos. Para la jornada electoral, estima preparar cinco mil comidas, principalmente almuerzos y cenas, con menús prácticos que incluyen proteínas de 200 gramos, arroz, papa y verduras. Detrás de esta operación hay un equipo de 18 personas, principalmente mujeres cabeza de hogar, que participan en preparación, empaque y logística.

En negocios más pequeños, como el puesto de empanadas de Ana Lucía Domínguez en Floralia, al norte de Cali, las ventas han aumentado considerablemente. "Las venticas han subido bastante", comenta, señalando que equipos de campaña suelen encargar más de cien unidades para recorridos por barrios. Similarmente, David Díaz y James Basto, propietarios de La Panea en Jamundí, reportan mayor demanda de sándwiches, hojaldres y pasabocas para reuniones políticas.

Los sectores que no se benefician

No todos los oficios experimentan ganancias durante la temporada electoral. En el gremio de taxistas, la situación es particularmente difícil. Johnny Rangel, representante de la Mancha Amarilla en Cali, explica que el uso del transporte público legal ha disminuido, atribuyendo parte del problema al crecimiento del transporte informal.

Además, la Ley Seca implementada durante el fin de semana de votaciones reduce drásticamente la actividad nocturna en bares, discotecas y restaurantes, que normalmente generan carreras para taxistas. "Se nos tira el sábado en la noche", resume Rangel. El domingo electoral tampoco mejora la situación, ya que muchas personas organizan transporte a través de campañas políticas, reduciendo aún más las oportunidades para conductores independientes.

Esta economía electoral, aunque temporal, revela las desigualdades en cómo diferentes sectores comerciales se ven afectados por los ciclos políticos. Mientras algunos negocios aprovechan el aumento de demanda, otros enfrentan desafíos que resaltan la compleja interacción entre política y economía local.