Fenalco advierte sobre enfriamiento de ventas y mayor incertidumbre en el comercio colombiano
El comercio colombiano enfrenta un inicio de 2026 marcado por una paradoja: mientras el consumo continúa creciendo, la confianza y el dinamismo no avanzan al mismo ritmo. Según Fenalco, el sector se adentra en una fase de crecimiento moderado, caracterizada por la eficiencia en el gasto de los hogares y condicionada por riesgos estructurales que generan incertidumbre.
Desaceleración en las ventas y perspectivas mixtas
Los datos recientes revelan una realidad compleja. Aunque las ventas reales del comercio crecieron un 7,8 por ciento anual en enero de 2026, impulsadas por la venta de vehículos y el comercio no especializado, este dinamismo contrasta con una desaceleración en la industria, cuya producción cayó un 0,5 por ciento. Fenalco, en su Bitácora Económica, evidencia un deterioro en las ventas durante febrero y un balance de opiniones de comerciantes en niveles bajos de los últimos doce meses.
Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, explicó: "El comercio sigue creciendo, pero a un menor ritmo. Hoy enfrentamos un consumidor más prudente y un entorno de alta incertidumbre que está afectando tanto las ventas como las decisiones de inversión". Solo el 35 por ciento de los empresarios reportó incrementos en ventas frente a un año atrás, mientras un 29 por ciento indicó caídas, reflejando un mercado menos dinámico con señales mixtas.
Cambio en el comportamiento del consumidor
Detrás de esta moderación, Fenalco identifica un consumidor más cauteloso, presionado por gastos en educación y salud que restringen el presupuesto disponible para otras compras. Además, se observa una desaceleración en el uso de tarjetas de crédito durante el primer bimestre, señalando una menor disposición al endeudamiento.
Estudios privados, como el de Worldpanel by Numerator, proyectan un crecimiento del consumo masivo cercano al 10 por ciento en 2026, equivalente a unos 116 billones de pesos. Sin embargo, este crecimiento no se debe a un mayor volumen de compras, sino a un cambio en la forma de consumir: menos frecuencia de visita a puntos de venta, pero compras más planificadas y eficientes.
El consumidor colombiano no está dejando de gastar, pero sí está comprando de manera distinta, optimizando cada salida, combinando canales y ajustando el tamaño de sus compras en una lógica más racional que expansiva.
Factores estructurales que limitan el dinamismo
A este panorama se suman factores estructurales que afectan negativamente al comercio. Fenalco advierte que la inversión continúa rezagada, con un crecimiento de apenas 1,3 por ciento en 2025, ubicándose en niveles históricamente bajos como proporción del PIB. La incertidumbre regulatoria, fiscal y política, junto con un entorno de mayor riesgo país, está impactando las decisiones empresariales.
La seguridad también emerge como un obstáculo creciente. Según encuestas del gremio, el 88 por ciento de los comerciantes considera que operar en Colombia es inseguro, una percepción que ha aumentado y afecta directamente los costos, la expansión y la sostenibilidad de los negocios.
Conclusión: una nueva fase de crecimiento moderado
En conjunto, estos elementos configuran un entorno donde el comercio crece bajo presión. El consumidor sigue siendo el principal motor, pero con un comportamiento más prudente; las ventas avanzan, pero con menor ritmo; y las expectativas empresariales reflejan más cautela que optimismo.
Analistas coinciden en que el comercio colombiano entra en 2026 en una nueva fase de crecimiento moderado, marcada por la eficiencia del consumo y condicionada por riesgos estructurales. El desafío para el sector será sostener la demanda en un contexto donde el impulso ya no proviene del gasto expansivo, sino de decisiones de compra cada vez más racionales.
