La vulnerabilidad estratégica de los puertos en el escenario global
En marzo de 2021, mientras el mundo comenzaba a recuperarse lentamente de la pandemia, el buque portacontenedores Ever Given encalló en el Canal de Suez. Este coloso de 400 metros de eslora, con un peso de aproximadamente 221.000 toneladas y capacidad para 20.000 contenedores, quedó atrapado durante seis días en diagonal en un tramo donde el canal apenas alcanza los 300 metros de ancho, debido a vientos de 30 nudos (equivalente a 56 kilómetros por hora).
Impacto económico del bloqueo en Suez
Este incidente generó pérdidas devastadoras para el comercio internacional, estimadas en alrededor de 9.000 millones de dólares diarios. Además, Egipto dejó de percibir aproximadamente 12 millones de dólares diarios en peajes, mientras cerca de 400 buques permanecían varados esperando una solución, sin contar las significativas pérdidas para las compañías aseguradoras.
Este evento representa una aplicación práctica de la teoría del caos, donde pequeñas variaciones en condiciones iniciales pueden producir resultados futuros drásticos e impredecibles. Un paralelo histórico se encuentra en la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler, confiando en que las condiciones climáticas le favorecerían para recuperar el puerto de Amberes en Bélgica -crucial para el control de suministros aliados-, casi permite que la historia se escribiera de manera diferente durante la batalla de las Ardenas.
Los puntos críticos del comercio marítimo mundial
Según la Revisión del transporte marítimo 2025 publicada por la UNCTAD bajo el título Mantener el rumbo en aguas turbulentas, aproximadamente el 80% del comercio global se realiza por vía marítima, pero este sistema presenta múltiples fragilidades: aranceles variables, problemas de resiliencia logística y, desde hace poco, conflictos bélicos que afectan rutas cruciales.
Los principales puntos de estrangulamiento para el transporte de petróleo se concentran en regiones geopolíticamente inestables:
- Estrecho de Ormuz: 20,9% del movimiento mundial de crudo
- Canal de Suez y oleoducto Sumed: 8,8%
- Bab el-Mandeb: 8,6%
- Estrecho de Malaca: 23,7%
En 2023, el comercio marítimo de petróleo representaba el 77,5% del total, con un suministro global que alcanzaba el 101,9% según la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
La "puerta de las lágrimas" y otros puntos conflictivos
El nombre Bab el-Mandeb significa literalmente "puerta de las lágrimas" o "del dolor" en árabe. Este estrecho de 115 kilómetros que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, con su parte más angosta de apenas 36 kilómetros, sufre constantes sabotajes por parte de los hutíes en guerras proxy influenciadas por Irán. Misiles con velocidades de 250 km/h y alcances de 1.500 kilómetros en manos de estos grupos crean un escenario de alta vulnerabilidad para una de las rutas más transitadas del comercio mundial.
El Estrecho de Ormuz, con sus 39 kilómetros de ancho, presenta vulnerabilidades similares, demostrando cómo la geografía se convierte en factor determinante de la seguridad comercial global.
El caso colombiano: oportunidades perdidas y desafíos actuales
En el contexto nacional, mientras otros países enfrentan problemas geopolíticos externos, Colombia lidia con desafíos internos que limitan su potencial logístico. Lo que para otras naciones representa una crisis podría convertirse en oportunidad para Colombia, especialmente considerando los reacomodos del sistema interoceánico americano y las conexiones con regiones como Chiapas.
Sin embargo, Colombia no ha logrado convertirse en el "México de México" que pudo haber sido, principalmente debido a un autosaboteo sistémico evidenciado en múltiples frentes:
- La crisis recurrente de contenedores en el puerto de Buenaventura
- Las prohibiciones impuestas por comunidades locales que limitan la ampliación de vías de acceso portuario
- Diseños logísticos deficientes en todo el sistema nacional
El puerto de Buenaventura, que recibe la mayor cantidad de bienes importados del país, enfrenta el desafío de transportar mercancías a través de dos cordilleras y 504 kilómetros para llegar a Bogotá. Luego de su transformación, estos productos deben regresar por la misma ruta o dirigirse a Cartagena, recorriendo aproximadamente 1.000 kilómetros adicionales. Esta realidad, documentada por Anif en 2023, foros de La República en 2021 y análisis del grupo Puertos de Latam, configura lo que expertos denominan una economía encajonada.
La fragilidad de los puertos no es solo un problema logístico o económico, sino un elemento central en la geopolítica contemporánea que afecta desde las grandes potencias hasta las economías emergentes como la colombiana.



