Gloria suspende operación láctea en Colombia y cierra parcialmente planta en Cogua
La empresa peruana Gloria anunció oficialmente la suspensión de su negocio de leche en Colombia y el cierre parcial de su planta ubicada en el municipio de Cogua, en el departamento de Cundinamarca. Esta decisión marca un cambio estratégico significativo para el conglomerado en el país, que ahora concentrará sus operaciones exclusivamente en la categoría de bebidas, donde identifica mayores oportunidades de crecimiento sostenible y ventajas competitivas.
Reorganización del portafolio en la región andina
La compañía explicó que esta medida forma parte de un proceso de reorganización de su portafolio en la región andina. Según el comunicado oficial divulgado por la empresa, el objetivo principal es concentrar recursos en aquellos negocios donde el grupo considera que existen mayores ventajas competitivas y perspectivas de desarrollo a largo plazo.
"El holding ha determinado concentrar sus esfuerzos en el negocio donde reconoce mayores ventajas competitivas y oportunidades de crecimiento sostenible", señaló Gloria Foods en su declaración oficial.
La decisión contempla no solo el cierre parcial de la planta de Cogua, sino también la suspensión definitiva de todas las actividades relacionadas con la producción láctea en territorio colombiano. Esto implica el fin de otras operaciones asociadas a esta línea de negocio, incluyendo la maquila de productos como yogures, cremas y leches que se procesaban para importantes cadenas de supermercados como D1 y Ara.
Impacto laboral y antecedentes históricos
Según información conocida por medios especializados del sector, esta decisión habría afectado directamente a más de 150 trabajadores vinculados a la planta de Cogua. La presencia de Gloria en el sector lácteo colombiano se remonta al año 2004, cuando el grupo adquirió la empresa Algarra a través de su filial Inversiones Gloria de Colombia.
En ese momento histórico, la operación formaba parte de la estrategia de expansión internacional del conglomerado peruano. Algarra mantenía una fuerte presencia en Bogotá y Cundinamarca, recolectando cerca de 72 millones de litros de leche al año, de los cuales aproximadamente el 40 por ciento provenía de productores ubicados en la zona de Zipaquirá.
Reacción gubernamental y sanciones previas
La decisión empresarial generó reacciones inmediatas desde el Gobierno nacional. El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre el tema a través de su cuenta en la red social X, señalando que la salida de la empresa podría abrir una oportunidad para que los productores de municipios como Cogua y Zipaquirá se organicen en cooperativas y asuman directamente la industrialización de la leche.
El mandatario planteó específicamente que estos productores podrían avanzar hacia la producción de leche en polvo como alternativa viable para fortalecer la cadena productiva tras la salida de la compañía de esta operación. Petro también mencionó el caso de la marca Algarra, recordando que fue sancionada por las autoridades por presuntas irregularidades en la comercialización de leche.
En diciembre del año pasado, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) confirmó una sanción cercana a los 21.000 millones de pesos contra cuatro empresas del sector lácteo por prácticas relacionadas con la comercialización de leche entera. Entre las compañías sancionadas se encontraba precisamente Gloria.
Según la entidad reguladora, las empresas habrían adicionado lactosuero a productos comercializados como leche entera sin indicarlo claramente en el etiquetado, lo que podría inducir a error a los consumidores y constituir una práctica comercial engañosa.
Preocupación del sector productivo
La salida de un actor importante del negocio lácteo ocurre en un momento particularmente delicado para los productores, quienes han manifestado creciente preocupación por las condiciones económicas de la actividad. La Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac) señaló que el incremento de apenas 1,3 por ciento en el precio del litro de leche pagado al productor para el periodo 2026–2027 no refleja adecuadamente el aumento sustancial de los costos de producción que enfrenta el sector.
De acuerdo con el gremio, mientras el precio registra este ajuste marginal, los principales determinantes del costo de producir leche han aumentado de manera significativa y sostenida. Analac indicó que el salario mínimo creció 23,7 por ciento, la inflación anual se ubicó en 5,1 por ciento, y otros costos asociados a la producción, como combustibles, transporte, energía e insumos agropecuarios, también han registrado incrementos considerables.
Según los cálculos especializados del sector, tomando como referencia un precio promedio cercano a 2.000 pesos por litro pagado al productor, el incremento del 1,3 por ciento representa aproximadamente 26 pesos adicionales por litro. Sin embargo, para mantener el poder adquisitivo frente a la inflación anual de 5,1 por ciento, el precio debería haber aumentado cerca de 102 pesos por litro.
Esta discrepancia implica que el productor estaría perdiendo cerca de 76 pesos por cada litro de leche producido en términos reales. El impacto económico puede ser significativo: en una finca que produce 1.000 litros diarios, esa diferencia puede representar cerca de 76.000 pesos al día, es decir, alrededor de 27 millones de pesos al año.
"Hoy el productor enfrenta una realidad evidente: producir leche es cada vez más costoso, pero el precio que recibe prácticamente no cambia. Cuando el ingreso crece apenas 1,3 por ciento mientras los costos del campo aumentan entre 5 y 23 por ciento, la sostenibilidad de la actividad se pone en riesgo", afirmó Corina Zambrano, presidenta ejecutiva de Analac.
El gremio advierte con preocupación que, si esta tendencia continúa sin correcciones, podrían generarse efectos negativos sobre la producción nacional, incluyendo una reducción en la rentabilidad de las fincas lecheras, menor inversión en productividad y calidad, y la posible salida de pequeños, medianos y grandes productores del mercado.
Estrategia regional y cambios corporativos
La reorganización de la operación en Colombia ocurre mientras el grupo Gloria avanza en otras inversiones estratégicas dentro de la región latinoamericana. Hace aproximadamente un mes, la empresa anunció la firma de un acuerdo importante para adquirir el 80 por ciento de Molfino Hermanos, compañía que opera como Saputo Argentina, en una transacción valorada en cerca de 500 millones de dólares.
Cuando se anunció este acuerdo, Gloria Foods explicó detalladamente que su estrategia de crecimiento se basa en tres frentes principales: expansión geográfica, innovación tecnológica y fortalecimiento integral de la cadena de valor. La empresa, que emplea a más de 7.000 personas en la región, busca consolidar su presencia en el sector de alimentos y ampliar significativamente su portafolio de productos.
La determinación de suspender las operaciones lácteas en Colombia se habría adoptado formalmente el pasado 9 de marzo durante una Asamblea Extraordinaria de Accionistas. En esa reunión crucial se aprobó modificar la razón social de la empresa Gloria Colombia S.A.S. por la de Alimentos Gcol S.A.S., compañía directamente vinculada al grupo Gloria Foods.
La empresa habría notificado oficialmente su decisión a la Superintendencia de Valores del Perú, indicando que suspendería definitivamente las operaciones de procesamiento lácteo en la planta de Cogua y cesaría todas las actividades vinculadas a esta línea de negocio en territorio colombiano.
