El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, junto con la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), solicitaron al Ministerio de Transporte postergar por un año la entrada en vigencia de siete nuevos reglamentos técnicos para vehículos y motocicletas. La medida busca evitar que su aplicación, prevista para septiembre de 2026, frene las importaciones desde Estados Unidos y genere efectos negativos sobre la oferta disponible en el mercado colombiano.
Solicitud formal ante el Ministerio de Transporte
La petición fue presentada mediante una carta de la ministra de Comercio, Diana Marcela Morales, a su homóloga de Transporte, María Fernanda Rojas. Según explicó la cartera, la solicitud obedece a una instrucción del Gobierno Nacional y recoge las inquietudes del embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, así como de fabricantes, importadores y asociaciones del sector automotor.
El eje de la discusión son siete reglamentos técnicos expedidos en 2025, que establecen nuevas condiciones para la certificación e importación de vehículos y motocicletas. Para el Ministerio de Comercio, la entrada en vigor de estas disposiciones requiere un plazo adicional que permita completar el proceso técnico y regulatorio en desarrollo.
Coexistencia de sistemas regulatorios internacionales
La cartera explicó que el aplazamiento busca mantener la coexistencia entre dos sistemas internacionales de regulación: los estándares de seguridad vehicular de Naciones Unidas (WP.29) y las normas estadounidenses FMVSS, bajo las cuales se fabrica una parte importante de los vehículos que llegan a Colombia desde Estados Unidos.
Según el Ministerio de Comercio, el cronograma vigente no ofrece tiempo suficiente para concluir el estudio técnico que definirá la forma en que ambos sistemas regulatorios operarán simultáneamente. Incluso si ese análisis finaliza dentro de los plazos previstos, la entidad considera necesario evaluar sus resultados antes de adoptar nuevas decisiones.
Impactos potenciales en la cadena automotriz
El Ministerio advirtió que la implementación del nuevo esquema regulatorio podría generar incertidumbre para toda la cadena automotriz. Según la comunicación oficial, podrían presentarse dificultades para planificar la producción y las importaciones, problemas en el manejo de inventarios y retrasos en la comercialización de vehículos.
La entidad también sostuvo que una decisión sin el tiempo suficiente para culminar los análisis podría afectar las relaciones comerciales con socios clave como Estados Unidos, Brasil, Argentina, Japón y la Unión Europea, con quienes continúan las conversaciones técnicas relacionadas con la implementación de estas normas.
Respaldo de Andemos y otras entidades
La solicitud del Ministerio de Comercio recibió el respaldo de Andemos, que pidió al Ministerio de Transporte expedir cuanto antes el acto administrativo que oficialice el aplazamiento. El gremio recordó que esta recomendación también ha sido respaldada por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la Superintendencia de Industria y Comercio y la Embajada de Colombia en Estados Unidos.
El presidente ejecutivo de Andemos, Andrés Chaves, afirmó: “Las diferentes entidades del Gobierno Nacional ya han expresado la conveniencia de otorgar un plazo adicional para culminar los procesos técnicos y regulatorios pendientes. Por ello, resulta fundamental que esta decisión sea formalizada cuanto antes mediante el correspondiente acto administrativo”.
Riesgos para consumidores y competencia
El gremio advirtió que, si el aplazamiento no se oficializa oportunamente, podrían presentarse restricciones en la oferta de vehículos disponibles para el mercado colombiano, especialmente aquellos fabricados bajo estándares estadounidenses. A su juicio, este escenario reduciría las opciones para los consumidores, afectaría la competencia entre marcas y aumentaría la incertidumbre para las empresas importadoras.
Finalmente, Andemos sostuvo que la formalización de la prórroga aportaría seguridad jurídica para todos los actores del sector automotor y contribuiría a mantener un ambiente de confianza en las relaciones comerciales entre Colombia y Estados Unidos, mientras avanzan los procesos técnicos que definirán la implementación de los nuevos reglamentos.



