El choque entre la inflación y el crecimiento económico está transformando la forma en que los hogares colombianos consumen. Según el más reciente informe de indicadores líderes del Banco de Bogotá, en medio de presiones de precios y un crecimiento moderado de la economía, el gasto en bienes se consolida como uno de los principales motores del consumo, con efectos directos sobre el comercio.
Comercio minorista crece muy por encima de la economía
En febrero de 2026, el comercio minorista registró un crecimiento anual de 10,9%, muy superior al avance de la actividad económica, que fue de 1,6% en el mismo periodo. Esta brecha evidencia un cambio en el comportamiento de los hogares, que están orientando su gasto hacia bienes, consolidando al comercio como uno de los sectores con mejor desempeño en lo corrido del año.
Inflación de servicios impulsa el cambio en el consumo
Uno de los principales factores detrás de este comportamiento es la diferencia entre la inflación de bienes y servicios. Mientras los precios de los bienes se mantienen relativamente bajos, alrededor de 3%, la inflación de servicios ha aumentado, alcanzando niveles cercanos al 9% en marzo y proyectándose a doble dígito en abril. Según el documento, “en términos relativos, para los hogares resulta más costoso consumir servicios en comparación con los bienes”, lo que incentiva la sustitución hacia productos tangibles, desde alimentos hasta tecnología y electrodomésticos.
Mayor poder adquisitivo fortalece compras de bienes durables
A este fenómeno se suma una mejora en el poder adquisitivo. Los salarios en el sector comercio han crecido a tasas superiores al 13%, mientras que la inflación de bienes se mantiene contenida. Este diferencial ha permitido que los hogares aumenten su capacidad de compra, especialmente en productos de mayor valor, consolidando el dinamismo en el consumo. “El aumento salarial y la baja inflación de bienes generan una ganancia importante de poder adquisitivo”, señala el informe, al explicar que esta combinación ha favorecido el crecimiento de segmentos como vehículos, equipos tecnológicos y electrodomésticos, que registran expansiones de doble dígito.
Crédito y estabilidad financiera sostienen el gasto
El comportamiento del consumo también está respaldado por una mejora en la situación financiera de los hogares. El informe indica que el nivel de endeudamiento frente a ingresos se encuentra en su punto más bajo desde 2013, mientras que la tasa de ahorro se ha mantenido estable en 5,7% del PIB durante los últimos dos años. Este contexto ha ampliado el margen para acceder a crédito, especialmente en la compra de bienes durables. De acuerdo con el análisis, esta capacidad de financiamiento ha sido clave para sostener el dinamismo del comercio, en un entorno donde otros sectores de la economía presentan un desempeño más débil.
Factores externos favorecen el consumo
El impulso al consumo también se ha visto favorecido por factores externos, como la apreciación de la tasa de cambio, que ha reducido el costo de los bienes importados. Esto ha beneficiado particularmente a categorías como tecnología y vehículos, que dependen en gran medida de insumos del exterior, reforzando el crecimiento del comercio en estos segmentos.
En este contexto, el informe concluye que, mientras se mantengan estas condiciones macroeconómicas, el consumo de bienes continuará siendo uno de los principales motores de la economía. La combinación de ingresos al alza, inflación contenida en bienes y mayor acceso a crédito está redefiniendo el patrón de gasto de los hogares y consolidando al comercio como un sector clave en el corto plazo.



