Lecciones empresariales del Huila y Tolima: cómo la visión supera al miedo en los negocios
Lecciones empresariales: visión vs miedo en negocios regionales

Cuatro años de investigación revelan historias empresariales olvidadas

Hace exactamente cuatro años, durante una visita a Ibagué, Juan Carlos Echeverry -expresidente de Ecopetrol y creador del Sistema Echeverry- escuchó una historia sobre negocios en el Huila y Tolima que lo impactó tanto que sugirió su documentación. Este relato requirió un extenso trabajo de recopilación de información y ejercicios de memoria que desenterraron casos empresariales reveladores.

Los supermercados familiares que desaparecieron por temor

En las dos últimas décadas del siglo XX, Neiva contaba con dos supermercados familiares emblemáticos. El más grande de ellos era considerado pionero nacional en el sector retail. Las familias acudían regularmente a realizar sus compras "de grano", término que en esa época diferenciaba estos establecimientos de los mercados de plaza tradicionales donde se adquirían verduras, frutas y carnes por separado.

Cuando comenzaron a circular rumores sobre la llegada de Éxito a ciudades pequeñas a principios del siglo XXI, mediante formatos medianos llamados Óptimo, estos empresarios locales reaccionaron con pánico. En lugar de prepararse estratégicamente para la competencia, optaron por cerrar sus negocios. Éxito ganó el mercado sin siquiera tener que luchar, obteniendo una victoria por abandono del contrincante.

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Horarios anticuados y oportunidades perdidas

Almacenes YEP, uno de estos establecimiento, mantenía un horario comercial que hoy parece inconcebible: abría de 8:30 a.m. a 12:30 p.m., cerraba durante dos horas, y reabría de 2:30 p.m. a 7:00 p.m., con apertura de medio día los domingos. Estas ciudades literalmente se detenían al mediodía, una práctica impensable en la actualidad. Años después, los consumidores recuerdan que YEP ofrecía precios notablemente bajos, una característica que hoy identificaríamos como propia de los hard discount. La pregunta crucial es: ¿qué falló entonces?

El caso contrario: la visión que transformó Ibagué

Mientras esto ocurría en Neiva, justo frente a la plaza de La 14 en el centro de Ibagué, existían dos almacenes de abarrotes que funcionaban de manera similar a supermercados, pero con una diferencia fundamental: los clientes no tomaban directamente los productos, sino que se los hacían pasar los empleados, ya que existían vitrinas y mostradores que separaban la mercancía.

Los campesinos que llegaban los fines de semana a vender sus cosechas aprovechaban para hacer sus compras en estos establecimientos con sus ganancias. Era una relación simbiótica perfecta: los almacenes les proporcionaban espacio para guardar sus pertenencias y acceso a baños, mientras recibían su negocio. Sus propietarios pertenecían a familias acomodadas de origen campesino, pero carecían de la visión expansiva que demostraron los creadores de Mercacentro.

Esta última familia terminó adquiriendo las casas de abarrotes para construir en esos lotes el edificio que albergaría lo que hoy es el supermercado referente para los tolimenses. Llevan tres décadas compitiendo exitosamente contra gigantes como Cencosud, Éxito, Carulla y D1, manteniéndose como líderes del mercado regional. Su éxito demuestra que la estrategia supera al mero capital: comprendieron culturalmente el negocio, el país y los tiempos cambiantes.

El nacimiento accidental de los fruvers

En esos mismos años, en un barrio residencial, un hombre con dificultades económicas decidió convertir el amplio garaje de su casa en un "mercadito". Ofrecía a sus vecinos los mismos productos disponibles en una plaza de mercado, pero con la ventaja de la proximidad y el trato familiar. Organizó los productos en góndolas modestas pero limpias, eliminando la necesidad de tomarlos del suelo como ocurría en los mercados tradicionales.

El negocio prosperó rápidamente porque este emprendedor identificó algo que nadie más había visto: el valor del servicio personalizado y la conveniencia. Este fue, en esencia, el nacimiento de los fruvers que hoy conocemos. Tristemente, este negocio pionero no perduró mucho tiempo, pues a su creador le faltó visualizar la segunda fase crucial: la expansión y consolidación.

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El reciente cierre de Colsubsidio: ¿otro caso de falta de visión?

En 2024, Colombia recibió la noticia del cierre de los supermercados Colsubsidio. La medida afectó aproximadamente 104 puntos de venta distribuidos en 50 municipios y siete departamentos, dejando sin empleo a numerosos trabajadores y poniendo fin a 63 años de historia empresarial.

El comunicado oficial explicó: "La medida fue tomada luego de un diagnóstico interno que evidenció un sector en plena transformación. El auge de las cadenas de bajo costo, el fortalecimiento logístico de nuevos competidores y la necesidad de optimizar recursos impulsaron a Colsubsidio a replantear su rol en el mercado". Esta justificación resulta paradójica, considerando que Colsubsidio contaba con todos los elementos para convertirse en un gigante del sector. La pregunta inevitable es: ¿no vieron venir los cambios del mercado?

Reflexión final: paralelos con la situación política actual

Estas historias empresariales encuentran un eco preocupante en el panorama político colombiano actual. Muchos ciudadanos contemplan la posibilidad de abstener de votar en las próximas elecciones, motivados por el miedo, el cansancio ante la corrupción persistente y el terror que ha resurgido en diversas regiones. Sin embargo, la lección empresarial es clara: quien abandona la lucha ya ha perdido. La participación activa, la visión estratégica y la adaptación a los nuevos tiempos resultan esenciales tanto en los negocios como en la construcción democrática.