La estabilidad macroeconómica peruana resiste a la inestabilidad política
En medio de una década convulsa que ha visto a Perú cambiar de presidente en múltiples ocasiones, la economía del país andino ha logrado mantener uno de sus activos más valiosos: la estabilidad macroeconómica. Según el economista Hugo Santa María, socio y economista jefe de Apoyo Consultoría, esta fortaleza ha permitido que Perú siga siendo atractivo para los inversionistas internacionales, aunque la inestabilidad institucional le ha costado hasta un punto y medio de crecimiento anual.
Fundamentos sólidos en medio de la turbulencia
Perú exhibe indicadores macroeconómicos envidiables para la región: inflación alrededor del 2%, déficit fiscal menor al 2%, moneda estable y crecimiento por encima del promedio latinoamericano. "Si comparamos los números de Colombia con los de Perú, este último ha logrado en los últimos años un mayor crecimiento, tiene una inflación más baja, una moneda más estable y una situación fiscal más holgada", explica Santa María.
El experto destaca que estos fundamentos no son casualidad, sino resultado de "un manejo fiscal y monetario responsable" mantenido durante años. Incluso durante la pandemia, cuando el déficit fiscal subió temporalmente hasta cerca del 8% o 9%, Perú logró reducirlo rápidamente.
El costo político del crecimiento
Sin embargo, la inestabilidad política sí tiene un precio. Santa María calcula que las crisis políticas pueden restar entre uno y un punto y medio de crecimiento cada año. "Con los actuales precios de exportación —recordemos que Perú exporta cobre y oro e importa petróleo— estimamos que el país debería estar creciendo cerca del 5%", señala el economista.
El problema radica en que "las crisis políticas han debilitado la capacidad de gestión del Estado". Perú ha tenido ocho presidentes en la última década, cada uno con nuevos gabinetes y ministros, lo que termina debilitando la continuidad de las políticas públicas. "Si uno piensa en Perú como una empresa, es una compañía que financieramente está bien, pero que ha perdido capacidad de crecer porque su socio, el Estado, hoy es disfuncional", ilustra Santa María.
Desafíos compartidos con Colombia
El economista peruano también analiza la situación de Colombia como destino de inversión. "Colombia sigue siendo un referente por la profundidad de sus mercados y porque tiene varias ciudades importantes", reconoce, pero advierte que "en los últimos años ha perdido algo de posiciones frente a algunos vecinos de la región".
Santa María observa en Colombia "una reducción de la confianza para invertir y, por otro, un deterioro en algunas variables macroeconómicas importantes, como la disciplina fiscal y la inflación". Agrega que "Colombia tuvo durante muchos años una fortaleza macroeconómica muy clara y hoy esa fortaleza se ha debilitado".
Ambos países comparten desafíos similares, incluyendo casos de corrupción en el aparato estatal que afectan la estabilidad política y la efectividad del gasto público. En Perú, además, se ha expandido el fenómeno de la minería ilegal, donde "el año pasado las exportaciones de oro ilegal fueron prácticamente iguales a las de oro legal".
Presencia colombiana en Perú y perspectivas regionales
Pese a los desafíos, la inversión colombiana mantiene una presencia importante en Perú. "Tenemos presencia de empresas colombianas muy importantes en sectores estratégicos", destaca Santa María. Estas compañías participan en distribución de energía, generación eléctrica, distribución de gas e infraestructura, siendo "muy respetadas y apreciadas en el país".
Para fortalecer a Colombia como destino de inversión, el economista recomienda una agenda centrada en "promover el desarrollo, el crecimiento económico y la generación de empleo". Esto requiere, según Santa María:
- Mayor flexibilidad en los mercados
- Eliminación de distorsiones
- Facilitación de la actividad privada
- Servicios públicos de calidad (infraestructura, seguridad, imperio de la ley)
- Manejo macroeconómico fiscal y monetario responsable
Con elecciones presidenciales próximas en varios países de la región, incluidos Perú y Colombia, Santa María expresa esperanza de que "podamos retomar la ruta de crecimiento". Advierte que "en términos comparativos, en América Latina crecemos menos que todas las otras zonas emergentes, y creo que no nos podemos permitir eso".
Finalmente, sobre la perspectiva de recuperación de la economía venezolana, el economista se muestra optimista pero cauteloso: "Ojalá sea una fuente de crecimiento. Personalmente lo veo con optimismo. Pero creo que todavía falta mucho por recorrer, no solamente desde el punto de vista de la recuperación de la estructura económica sino de los fundamentos de la democracia".



