Rusia anuncia reactivación de plantas automotrices extranjeras abandonadas
El ministro de Industria y Comercio ruso, Antón Alijánov, confirmó este miércoles ante la Duma (cámara baja del Parlamento) que su gobierno planea reactivar este año las antiguas fábricas de Toyota en San Petersburgo y de Volkswagen en Nizhni Nóvgorod. Estas instalaciones fueron abandonadas por las empresas extranjeras tras el inicio del conflicto en Ucrania en 2022 y las posteriores sanciones económicas occidentales.
Recuperación industrial y desafíos del mercado
Según las declaraciones del ministro, Rusia ha logrado reanudar la producción en casi todas las plantas automotrices que fueron abandonadas por compañías internacionales. Los datos oficiales indican que en 2025, los volúmenes de producción de estas fábricas aumentaron en un tercio, alcanzando la cifra de 368.000 vehículos fabricados en territorio ruso.
Alijánov destacó además tendencias positivas para la industria nacional, señalando que la participación de automóviles de fabricación rusa en el mercado interno ha crecido del 45% al 56% de las ventas totales. Para proteger estas ganancias, el Ministerio ha propuesto mecanismos adicionales que salvaguarden las inversiones de empresas rusas ante una posible retirada de fabricantes extranjeros.
Dominio chino y competencia desleal
La salida de marcas occidentales creó un vacío que fue rápidamente ocupado por fabricantes chinos, quienes llegaron a inundar el mercado ruso con sus vehículos. Según datos de Gazmprombank Autoleasing, Rusia duplicó en 2025 la proporción de coches chinos ensamblados y vendidos en el país, alcanzando el 43% en noviembre con proyecciones de llegar al 50% en diciembre.
La marca Haval lideró las ventas con 36.100 unidades vendidas en Rusia, de las cuales 24.200 (93%) fueron ensambladas localmente. Avtostat reportó que las marcas chinas representaron casi la mitad de las ventas de turismos en octubre, con un total de mercado de 165.700 unidades ese mes.
Sin embargo, esta expansión china no ha estado exenta de polémica. Maxim Sókolov, director ejecutivo del consorcio ruso Avtovaz (fabricante de Lada), se quejó públicamente de la competencia desleal de las marcas asiáticas, que venden sus vehículos a precios significativamente más bajos que los productores rusos.
Estrategias de localización y problemas de calidad
El gobierno ruso implementó una serie de medidas para incentivar la localización de la producción, lo que junto con el temor a sanciones occidentales ha obligado a las marcas chinas a fabricar en Rusia bajo otras denominaciones. Casos como Tenet (filial de Chery) y Belgee (Geely) ejemplifican esta estrategia que las autoridades presentan como producción nacional.
La situación se ha complicado con incidentes de producción irregular. El año pasado, la antigua fábrica de BMW en Kaliningrado produjo ilegalmente más de un centenar de automóviles con piezas dejadas por la compañía alemana. BMW se desligó de estos vehículos, argumentando que no cumplen con estándares de calidad y representan un peligro potencial.
Además, a finales de enero se incendió la fábrica de Volkswagen en Kaluga, ahora operada por Chery tras la venta de activos de la empresa alemana en Rusia.
Contexto de cierres y desafíos actuales
La reactivación anunciada ocurre en un contexto complejo para la industria automotriz rusa:
- Toyota cerró su fábrica en San Petersburgo en septiembre de 2022
- Las ventas de coches nuevos cayeron un 11% tras recientes subidas de impuestos
- En diciembre se observó una caída del 31% en ventas de automóviles chinos
- El mercado total alcanzó 91.400 unidades en el último período comparado
La decisión de reactivar las plantas de Toyota y Volkswagen representa un esfuerzo significativo del gobierno ruso por recuperar capacidades productivas perdidas, aunque enfrenta el doble desafío de competir con la oferta china y mantener estándares de calidad en un mercado transformado por las sanciones internacionales.