Bucaramanga debate: ¿Combatir la informalidad urbana o aprender de su éxito?
Bucaramanga: ¿Combatir o aprender de la informalidad urbana?

Bucaramanga enfrenta un dilema urbano: la informalidad que funciona

En una mesa de trabajo convocada por la alcaldía de Bucaramanga, autoridades y expertos analizaron a fondo el plan de desarrollo de la ciudad, con un enfoque especial en cómo reducir la informalidad y, al mismo tiempo, mejorar sustancialmente la calidad de vida de los habitantes. La discusión abarcó temas críticos como el acceso a servicios públicos, la cobertura de gas, energía y agua potable, pero rápidamente todos los caminos condujeron a un mismo punto neurálgico: la vivienda.

El protagonismo inesperado de la ciudad informal

"Algo estamos haciendo mal cuando la vivienda informal termina siendo el verdadero protagonista", se señaló durante el encuentro. En la práctica, muchos de los grandes problemas urbanos nacen precisamente en desarrollos informales que, posteriormente, obligan al Estado a reaccionar de manera tardía y costosa. Esto incluye procesos de legalización de barrios, instalación posterior de servicios públicos, reconocimiento de construcciones ya levantadas y ampliación de infraestructura que debió planificarse con anticipación.

Es decir, la ciudad formal llega después de que la ciudad informal ya ocurrió. Como bien se recordó en la reunión: "Dios perdona, el hombre a veces… el mercado nunca". Y el mercado está transmitiendo un mensaje muy claro y contundente.

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El patrón exitoso de los barrios informales

En los barrios informales de Bucaramanga se observa un patrón recurrente y, sorprendentemente, exitoso:

  • Lotes pequeños, de aproximadamente 10 metros por 20 de fondo.
  • Edificaciones de hasta cinco pisos, sin sótanos y sin parqueaderos.
  • Construcciones sencillas, levantadas gradualmente, muchas veces por familias o pequeños constructores que responden directamente a la demanda real del mercado.

En barrios consolidados e informales, esta redensificación ha demostrado ser un modelo viable: ofrece vivienda accesible, alta ocupación, renta estable y una valorización sostenida en el tiempo. En la práctica, es una oferta que satisface necesidades reales que la vivienda formal no logra atender. Esto plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Debemos seguir "combatiendo" la informalidad de manera tradicional… o deberíamos, en cambio, aprender de ella?

La imposibilidad de competir desde la formalidad

Competir desde la formalidad con esa oferta informal es prácticamente imposible bajo las normativas actuales. Las exigencias regulatorias, como la sobre exigencia de parqueaderos, aislamientos laterales amplios y requisitos técnicos sobredimensionados, hacen inviable desarrollar vivienda social o prioritaria en barrios ya consolidados. Estas barreras normativas, lejos de promover calidad, excluyen a gran parte de la población del acceso a viviendas en zonas céntricas y bien ubicadas.

Propuestas para un cambio de rumbo en el POT

El panorama podría cambiar radicalmente si el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bucaramanga incorporara algunas lecciones aprendidas directamente del mercado. Partiendo de la realidad existente, se propone desarrollar una estrategia emergente para la ciudad que incluya:

  1. Prototipos prediseñados de redensificación urbana adaptados a pequeña escala.
  2. Permitir desarrollos de hasta 5 pisos en tipología continua en zonas consolidadas.
  3. Eliminar la exigencia de parqueaderos cuando los proyectos estén localizados cerca de corredores de transporte público eficiente.
  4. Individualizar servicios públicos en pequeñas copropiedades para mayor eficiencia.
  5. Reducir exigencias técnicas sobredimensionadas que no responden a la escala de estos proyectos, manteniendo, eso sí, estándares estructurales de seguridad.
  6. Reducir impuestos y simplificar trámites urbanísticos para proyectos de esta escala y naturaleza.

Estratégicamente, estas medidas harían posible redensificar barrios consolidados con vivienda social, competitiva y, sobre todo, formal. Un programa que ya explora esta lógica es "Casa Para Mi" de Cementos Argos, cuyo propósito es promover procesos de redensificación urbana de pequeña escala precisamente en zonas donde la oferta formal tradicional no llega.

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La pregunta final: normas que ignoren o desarrollen la realidad

La pregunta no es si existe demanda. La informalidad urbana ya respondió y demostró contundentemente que existe una enorme demanda por vivienda social en zonas céntricas y consolidadas de Bucaramanga. La verdadera pregunta, la que define el futuro urbano, es si nuestras normas urbanísticas están diseñadas para ignorar esa realidad… o para desarrollarla inteligentemente, canalizando su energía hacia soluciones formales, seguras y accesibles para todos los bumangueses.