El gasto de los hogares colombianos atraviesa una transformación marcada por el aumento de la inversión en mascotas, una categoría que ha dejado de ser secundaria y hoy compite directamente con rubros tradicionales como salud y cuidado personal.
Datos de Worldpanel by Numerator muestran que las mascotas se han convertido en un componente relevante dentro del bienestar de los hogares. Este cambio responde a una nueva percepción sobre el papel de los animales de compañía, que ahora ocupan un lugar central en el equilibrio emocional y motivan una mayor disposición de gasto en alimentación, salud y cuidado.
El envejecimiento poblacional impulsa cambios en el consumo
La tendencia está vinculada al envejecimiento progresivo de la población en América Latina. En los hogares donde viven personas mayores de 65 años, el consumo se reorganiza alrededor del bienestar integral y las mascotas adquieren una mayor relevancia. Según las cifras del estudio, en estos hogares el gasto en productos para mascotas representa entre el 12% y el 13% de las ocasiones de compra. Además, este grupo mantiene altos niveles de participación en categorías como cuidado personal y cuidado del hogar, lo que evidencia una transformación en las prioridades de consumo.
Las mascotas dejan de ser un gasto secundario
El análisis de los datos indica que el gasto en mascotas ya forma parte de la canasta básica ampliada de muchos hogares colombianos. Esto implica que las familias están redistribuyendo su presupuesto para incluir el bienestar animal dentro de sus prioridades. Andrés Contreras, director de Worldpanel by Numerator, explicó que “hoy vemos que las mascotas no son un gasto secundario. Hacen parte del bienestar del hogar y, en muchos casos, su cuidado tiene el mismo nivel de prioridad que otras categorías clave”.
La información también evidencia que el crecimiento del segmento pet no depende exclusivamente de un mayor ingreso de los hogares, sino de una reasignación interna del gasto. En varios casos, los consumidores ajustan recursos destinados a categorías como cuidado personal o medicamentos de venta libre para destinarlos al cuidado de sus mascotas.
El tamaño del hogar influye en el comportamiento de compra
Los hogares seniors con más de cinco integrantes muestran patrones de consumo más activos y diversificados. En estos casos, los alimentos concentran cerca del 29% del gasto y las bebidas representan entre el 24% y el 25%, mientras que la categoría de mascotas gana espacio dentro de la estructura general del presupuesto. El comportamiento sugiere que el bienestar animal se está integrando de forma más profunda en las decisiones de compra familiares, especialmente en hogares más amplios y con dinámicas de consumo más complejas.
Premiumización impulsa el mercado
Otro de los factores que impulsa el mercado es la premiumización. El segmento premium de productos para mascotas registra un crecimiento del 3% y se consolida como el principal motor de la categoría, mientras que las opciones económicas avanzan de manera más moderada. Este comportamiento refleja una mayor disposición de los hogares a pagar por productos con valor agregado, nutrición especializada y beneficios relacionados con la salud de las mascotas.
La comida húmeda gana protagonismo
La evolución del consumo también se evidencia en la preferencia por determinados tipos de productos. La comida húmeda registra los mayores incrementos dentro de la categoría, con un crecimiento del 27% en perros y del 8% en gatos. En contraste, la comida seca muestra aumentos más moderados, con crecimientos del 4% para perros y 3% para gatos. Esta diferencia refleja una mayor sofisticación en las decisiones de compra y una preferencia por productos considerados de mayor calidad.
En términos generales, la categoría de mascotas crece un 4% en volumen. Sin embargo, el avance está relacionado principalmente con cambios en el mix de consumo y no necesariamente con un aumento en el número de hogares compradores. El mercado pet se consolida así como uno de los segmentos más dinámicos del consumo masivo en Colombia, impulsado por factores emocionales, demográficos y económicos que están redefiniendo las prioridades de gasto de los hogares.



