El hábito financiero que destruye relaciones de pareja sin avisar
Hábito financiero que rompe relaciones de pareja

Las finanzas compartidas se han convertido en un factor de tensión en muchas relaciones de pareja. Dimitri Alejo, profesor de la Universidad de los Andes y experto en finanzas personales, señaló que los conflictos asociados al dinero están entre las principales causas de ruptura y sostuvo que la administración económica dentro del hogar refleja dinámicas de confianza, acuerdos y desacuerdos.

El dinero como reflejo de la relación

Durante una conversación con Portafolio, Alejo explicó que cuando el dinero deja de ser un asunto individual y pasa a ser compartido, adquiere un papel dentro de la relación que trasciende lo económico. “Cuando el dinero deja de ser una relación individual y empieza a ser una relación compartida, ya no se trata de ‘mi dinero y yo’, sino del dinero y nosotros. Ahí aparece una triangulación donde el dinero empieza a reflejar lo que hay en la pareja. Si hay conflicto, lo amplifica; si hay confianza, la fortalece”, explicó.

Según indicó, uno de los factores que más genera deterioro en las relaciones es la falta de conversaciones sobre ingresos, gastos, deudas y decisiones económicas. Planteó que los conflictos no necesariamente están asociados a bajos ingresos, sino también a omisiones en la comunicación financiera.

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“Muchas parejas rompen por silencios y por no tener conversaciones alrededor de cómo está el dinero en la relación. Si no hay ingresos suficientes, genera tensión, pero también hay parejas con salarios altos que siguen teniendo conflictos por gastos, tarjetas de crédito o decisiones no consultadas”, señaló.

El académico también señaló que entender las finanzas de pareja únicamente desde cálculos o presupuestos desconoce factores asociados a hábitos, experiencias previas y formas distintas de relacionarse con el dinero.

“Creer que las finanzas personales son solo números o un Excel es un error. Cada persona llega a la relación con una historia, con hábitos y con significados distintos sobre el dinero”, afirmó.

Modelos para organizar las finanzas y acuerdos dentro del hogar

Frente a la administración del dinero en pareja, Alejo indicó que no existe un esquema único y mencionó tres modelos frecuentes:

  1. Cuentas separadas con división de gastos.
  2. Fondo común con ingresos centralizados.
  3. Aportes proporcionales según el nivel de ingresos de cada integrante.

“No hay un método único ideal. Depende del nivel de ingresos, necesidades y acuerdos. Si existe una diferencia importante de ingresos, puede tener sentido una distribución proporcional”, explicó.

Además del modelo elegido, recomendó establecer reglas sobre gastos fijos, gastos variables y metas de ahorro. Dentro de esas medidas planteó la conformación de un fondo de emergencia.

“Es clave tener claridad financiera, estructura de gastos y un nivel de ahorro constante. Hay ahorro para metas específicas y ahorro para emergencias. El fondo de emergencia recomendado es de tres a seis meses de gastos fijos”, indicó.

Ahorro, endeudamiento y herramientas para prevenir conflictos

Para hogares con ingresos limitados, el profesor planteó una ruta de tres pasos:

  • Definir objetivos concretos de ahorro.
  • Separar recursos destinados al ahorro al momento de recibir ingresos.
  • Utilizar instrumentos financieros que protejan el capital frente a la inflación.

En materia de endeudamiento, alertó sobre el uso de tarjetas de crédito como extensión del ingreso disponible, práctica que, según dijo, puede derivar en obligaciones costosas.

“Creer que el cupo es ingreso adicional es un error. Gastar más de lo que se gana termina en deuda costosa”, advirtió.

También mencionó los Certificados de Depósito a Término (CDT) como una alternativa para preservar recursos y generar rendimiento en escenarios inflacionarios.

Presupuestos individuales y seguimiento periódico

Entre las recomendaciones para reducir tensiones, Alejo propuso asignar recursos para gastos personales dentro de la relación, de manera que cada integrante cuente con un margen de decisión propio.

“Crear un presupuesto individual permite que cada uno decida cómo usar ese dinero sin generar conflicto”, explicó.

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A esto sumó herramientas para el seguimiento financiero como cuadernos, hojas de cálculo y aplicaciones móviles, así como reuniones periódicas para revisar el estado económico del hogar, evaluar gastos y ajustar decisiones conjuntas.

El profesor señaló que la educación financiera en pareja no se limita a la administración técnica de recursos, sino que también involucra prácticas de comunicación y acuerdos para reducir riesgos de conflicto.