El colágeno, una proteína fundamental para la piel, los huesos y los músculos, disminuye con la edad, afectando la firmeza y elasticidad del rostro. Un informe reciente de la revista Vogue analiza qué infusiones, alimentos y prácticas pueden estimular su producción y reducir su degradación.
¿Por qué es importante el colágeno?
El colágeno cumple funciones estructurales en la piel, los huesos, los músculos y el cabello. Con el envejecimiento, el organismo reduce su producción, lo que se traduce en pérdida de firmeza y aparición de líneas de expresión. Frente a este proceso, distintas estrategias buscan estimular su síntesis mediante la alimentación y el cuidado externo.
Tipos de té y su aporte a la síntesis de colágeno
De acuerdo con la publicación, una taza de té blanco equivale a 12 vasos de jugo de naranja en contenido antioxidante. Este producto se obtiene de brotes de hojas verdes recolectados antes de su apertura, lo que permite conservar compuestos antioxidantes. Además, especialistas indicaron que sus propiedades pueden mantenerse hasta tres veces más que otras infusiones, debido a la presencia de polifenoles vinculados con la protección frente al envejecimiento cutáneo.
El análisis también incluyó otras variedades de té con características específicas:
- Té negro: elaborado a partir de hojas completamente fermentadas y con alto nivel de oxidación.
- Té rojo: producido mediante hojas semifermentadas.
- Té verde: preparado con brotes tiernos que no atraviesan procesos de fermentación.
Cada una de estas opciones presenta compuestos que contribuyen a mantener la funcionalidad del organismo frente al paso del tiempo.
Alimentación y cuidado integral de la piel
La alimentación también interviene en la producción de colágeno. Entre los alimentos señalados se encuentran las patas de pollo, las carnes rojas y pescados como las sardinas, que aportan nutrientes necesarios para su síntesis.
Especialistas en dermatología recomiendan además el uso regular de protector solar para limitar el impacto de la radiación ultravioleta, que acelera la degradación de las fibras colágenas. En paralelo, algunas corrientes nutricionales proponen el uso de bicarbonato de sodio como complemento, mientras que otras personas recurren a tratamientos estéticos enfocados en reforzar la estructura cutánea.
El abordaje integral, que combina hábitos alimenticios, protección externa y procedimientos especializados, se presenta como una estrategia para mitigar la reducción progresiva del colágeno en el organismo.



