La junta directiva del Banco de la República decidió en su última sesión de abril, por unanimidad, mantener su tasa de interés de política monetaria en 11,25 %. Esta decisión se presentó como una tregua en medio del fuerte ataque del Gobierno, que ha incluido acusaciones del presidente de la República sobre que la autoridad monetaria opera al servicio del sistema financiero.
Minutas revelan consenso y preocupación política
Las minutas de la reunión, publicadas el miércoles pasado, confirman que la decisión "envía un mensaje de consenso y respeto entre los miembros de la Junta Directiva para mostrar que, si bien existen opiniones diversas sobre el manejo de la tasa de interés, es posible lograr acuerdos en medio de las diferencias y evitar que las políticas del Banco sean interpretadas como elementos relacionados con el proceso electoral".
El equipo técnico del banco central habría recomendado un aumento de 75 puntos básicos, incluso desde la reunión de marzo. Sin embargo, la Junta no acogió esta recomendación, lo que ha generado inquietudes sobre los efectos de la presión gubernamental, especialmente cuando el Gobierno intensifica su retórica populista y amenaza con elevar el salario mínimo o boicotear la junta mediante la posible inasistencia del ministro de Hacienda.
Inflación persistente y riesgos macroeconómicos
Hay preocupación por una inflación que no cede. Fue 5,7 % en abril de 2026, mientras que hace un año llegó a 5,2 %. La meta no se cumple desde 2022. El banco central subió su tasa de interés en 200 puntos básicos entre enero y marzo de 2026 frente a los riesgos inflacionarios crecientes, como excesos de demanda impulsados por gasto público, aumento excesivo del salario mínimo y la guerra en Irán.
La tasa regresó así a los niveles de hace dos años, cuando las expectativas inflacionarias eran menores que las de hoy, dando margen para dejarlas quietas en abril. En caso de que los choques inflacionarios sean más persistentes que transitorios, el banco central tiene la posibilidad de mantener las tasas altas por un periodo más largo.
Respaldo técnico y político al Banco
El respaldo al Banco de la República en su última decisión no es más por lo político que por lo técnico. Se destaca el liderazgo del gerente general, Leonardo Villar, y el estoicismo de la Junta que priorizó el desescalamiento del conflicto, aunque sea temporalmente. Esto también es parte de un manejo serio de política económica en su objetivo de estabilidad macroeconómica.
"Nos encontramos entonces frente a un caso extraordinario en el que el Banco de la República hace referencia explícita a su consideración política en las minutas", señaló Gonzalo Hernández, exviceministro técnico de Hacienda y profesor de Economía de la Universidad Javeriana.



