La deuda pública de corto y mediano plazo se ha consolidado como una de las principales recomendaciones de inversión para Colombia en medio de un entorno marcado por la volatilidad internacional, el deterioro fiscal y la incertidumbre asociada a las elecciones presidenciales de 2026.
Recomendación de inversión en deuda pública
Así lo señaló Visión Davivienda en su más reciente análisis de mercado, en el que advirtió que los inversionistas están privilegiando activos defensivos mientras el país enfrenta altos costos de financiamiento, menor inversión y creciente presión sobre el sector energético.
Según el informe, la preferencia del mercado se está concentrando en títulos de deuda pública en tasa fija entre cero y dos años y entre tres y cinco años, segmentos que hoy ofrecen mejores condiciones frente a un panorama de elevada incertidumbre. La firma también recomendó posiciones similares en deuda corporativa de corto plazo, mientras redujo el atractivo de instrumentos de mayor duración y de activos indexados a inflación.
La lectura de la entidad parte de un escenario internacional en el que las tensiones energéticas y geopolíticas continúan generando fuertes diferencias entre regiones y mercados financieros.
“El acceso a energía o el impulso a la inversión en tecnología han resultado claves a la hora de enfrentar estos grandes retos y, por lo tanto, se han visto reflejados en el desempeño de los activos financieros”, señaló el documento.
Contexto electoral y cautela del mercado
La recomendación de privilegiar deuda pública de corto plazo surge en un contexto donde los inversionistas buscan reducir exposición a riesgos de largo aliento asociados a inflación, tasas de interés y decisiones de política económica.
De acuerdo con Visión Davivienda, los títulos de tasa fija ofrecen una relación más favorable entre rentabilidad y estabilidad frente a otros segmentos del mercado local.
En contraste, la entidad mostró menor optimismo frente a títulos UVR de mediano y largo plazo, así como frente a activos indexados al Índice de Precios al Consumidor (IPC). En el caso de los instrumentos atados al Indicador Bancario de Referencia (IBR), las recomendaciones se concentraron en plazos entre cero y dos años, reflejando la cautela que domina actualmente las decisiones de inversión.
El informe también mostró que la deuda corporativa mantiene atractivo únicamente en vencimientos cortos y medios. Para los papeles entre seis y diez años, la recomendación perdió fuerza debido a la combinación de tasas elevadas, incertidumbre fiscal y dudas sobre el crecimiento económico de mediano plazo.
El contexto colombiano explica buena parte de esa prudencia. El documento advierte que el país llega a las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo en medio de señales de deterioro macroeconómico. Entre ellas sobresalen un déficit fiscal primario de 3,5% del PIB, costos de financiamiento superiores al 14% y una inversión equivalente al 16% del PIB, el menor nivel en dos décadas.
Elecciones presidenciales aumentan la cautela del mercado financiero
La proximidad de las elecciones presidenciales aparece como uno de los principales factores que están elevando la cautela entre inversionistas locales e internacionales.
El reporte enfatiza que el próximo gobierno definirá el rumbo de la política energética, fiscal y de inversión para los próximos años, aspectos considerados determinantes para la sostenibilidad económica del país.
“¡El momento ha llegado!”, indicó Visión Davivienda al referirse al proceso electoral para el periodo 2026-2030. La entidad subrayó que la incertidumbre continúa alta debido a la relevancia de las decisiones que deberá tomar la próxima administración en un contexto de debilidad fiscal y desaceleración de la inversión.
Uno de los puntos que más preocupa al mercado es la creciente dependencia energética. Según el informe, Colombia ya está importando el 23% del consumo total de gas, una situación que incrementa la vulnerabilidad del país frente a choques externos y presiones de precios internacionales.
En paralelo, el documento señala que la menor inversión y el elevado costo limitan la capacidad de crecimiento de la economía. Esa combinación ha llevado a los inversionistas a buscar posiciones más defensivas, priorizando activos de menor duración y reduciendo exposición a instrumentos más sensibles a cambios abruptos en tasas de interés o condiciones fiscales.
La firma insistió en que la experiencia internacional demuestra que el crecimiento económico es la principal herramienta para lograr un ajuste ordenado de las finanzas públicas. “La principal herramienta para hacer sostenible el crecimiento y el avance de la economía a mediano y largo plazo (...) es apostar fuertemente por el crecimiento económico”, destacó el reporte.
Energía, tecnología y mercados emergentes lideran las apuestas globales
El análisis de Visión Davivienda también mostró que las preferencias de inversión están cambiando rápidamente a nivel internacional como consecuencia de la crisis energética y del auge de la inteligencia artificial. Estados Unidos continúa consolidándose como uno de los mercados más sólidos gracias al impulso de la inversión tecnológica y a su capacidad exportadora de petróleo.
Durante el primer trimestre, la economía estadounidense creció 2% trimestre anualizado, apoyada principalmente en el avance de la inversión en tecnología y propiedad intelectual.
El informe destacó que compañías como Microsoft, Meta, Amazon y Alphabet han reforzado el mensaje de que la inteligencia artificial transformará la productividad y la asignación global de capital.
Ese entorno también explica el mejor desempeño relativo de algunos activos. Desde el inicio del conflicto con Irán, el S&P500 acumula una valorización de 5%, mientras el MSCI Europa registra una caída de 5%, reflejando las dificultades energéticas y el rezago tecnológico del continente europeo.
En términos de retornos esperados para 2026, la energía aparece como el activo más atractivo con una proyección de 65,8%, seguida por commodities con 25,5%, MSCI Latam con 17,2% y MSCI Asia sin Japón con 14,6%. En contraste, los bonos del Tesoro de Estados Unidos y el MSCI China fueron catalogados entre las inversiones menos atractivas para el próximo año.
El reporte concluye que, en un entorno de alta incertidumbre política y económica, los inversionistas seguirán favoreciendo activos asociados a crecimiento, energía y tecnología, mientras en Colombia la deuda pública de corto plazo gana terreno como refugio ante la volatilidad del mercado.



