El Gobierno nacional habría consumido más de la mitad del cupo autorizado para emisión de TES en menos de cinco meses de 2026, una situación que, según advirtió el exviceministro de Hacienda Juan Alberto Londoño, podría elevar la presión fiscal que enfrentará el próximo gobierno.
Alerta por uso acelerado de TES de corto plazo
La alerta se produce en medio de un aumento acelerado de las tasas de endeudamiento y de crecientes preocupaciones del mercado sobre la capacidad de pago del país. Londoño sostuvo que el Ejecutivo ha intensificado el uso de TES de corto plazo para sustituir emisiones de largo vencimiento, una estrategia que, a su juicio, estaría permitiendo financiar necesidades inmediatas de caja sin reflejar plenamente el deterioro fiscal.
“Está aumentando la deuda y poniendo toda la presión fiscal para el próximo año”, afirmó el exviceministro al advertir que el problema terminaría trasladándose a la siguiente administración. Según explicó, existe un cupo cercano a $85,25 billones para emisiones de TES durante este año, pero ya se habría utilizado más de la mitad. “En estos meses que no llevamos sino ni siquiera cinco ya se ha puesto más de la mitad, es decir como entre $40 y $50 billones”, señaló. El exfuncionario aseguró que el ritmo de colocación es “excesivo” y esto podría dejar con menor margen de financiamiento al gobierno que llegue en 2027.
Emisión acelerada de TES aumenta tensión sobre las finanzas públicas
La preocupación alrededor de las emisiones de deuda coincide con un deterioro reciente en el comportamiento de los TES dentro del mercado secundario. Un análisis del Banco de Bogotá señaló que el mercado “ha castigado” los títulos tasa fija y que se ha presentado un empinamiento de la curva, con mayores desvalorizaciones en los papeles de largo plazo.
La entidad explicó que, pese a que el Banco de la República no mostró intención de seguir elevando agresivamente las tasas de interés, los TES de corto y mediano plazo comenzaron a ofrecer retornos superiores al 14%, reflejando un incremento en la percepción de riesgo. En ese contexto, el banco consideró que algunos títulos entre 2028 y 2033 podrían representar oportunidades de valorización, bajo la premisa de que buena parte de las noticias negativas ya estaría incorporada en los precios.
La tensión sobre el mercado de deuda también quedó reflejada en recientes operaciones de colocación. El economista Mario Fernando Cruz aseguró que el Gobierno tomó otros $800.000 millones en deuda pública hace pocos días a tasas equivalentes a inflación más 7,6% e inflación más 6,6%. “Parece surreal lo que estamos viendo en materia fiscal. El país nunca había presenciado semejante desajuste fiscal. Ni en sus momentos más críticos”, afirmó.
A esa lectura se sumó el analista Mateo Amaya Quimbayo, quien sostuvo que incluso después de que el Banco de la República mantuviera estables las tasas, los TES continuaron aumentando sus rendimientos. “El mensaje es claro: ya no hay confianza”, señaló. Según dijo, el incremento generalizado de las tasas en toda la curva durante una sola semana muestra que el mercado está exigiendo una mayor prima de riesgo para prestarle al Estado colombiano.
Amaya agregó que el fenómeno no estaría relacionado únicamente con las decisiones del banco central, sino con el volumen de endeudamiento. “No es culpa del Banrep cuando el gobierno no para de endeudarse”, afirmó. Para el analista, el comportamiento de las tasas refleja una percepción creciente de fragilidad fiscal y de incertidumbre sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas.
Mercado teme por capacidad de pago y sostenibilidad de la deuda
En medio de ese escenario, el exviceministro Londoño aseguró que el país enfrenta uno de los momentos más complejos de endeudamiento de las últimas décadas. “Si uno mira en los últimos 20 años son los niveles más altos a los que nos están endeudando”, afirmó. A su juicio, el problema se agrava porque la economía colombiana atraviesa un periodo de bajo crecimiento potencial, alta inflación y tasas de interés elevadas.
El exviceministro citó además las estimaciones recientes sobre crecimiento potencial cercanas al 2,6%, lo que, según explicó, amplía la distancia entre la capacidad de crecimiento de la economía y el costo al que el país está obteniendo recursos. “Perdimos la capacidad de crecer”, aseguró, al advertir que el actual entorno podría derivar en un estancamiento económico acompañado de mayores presiones fiscales.
Dentro de las preocupaciones del mercado también aparece el tamaño alcanzado por la deuda pública. Amaya sostuvo que las obligaciones del Estado ya rondan los $1.2 billones y que el indicador pasó de representar 45% del PIB antes de la pandemia a 61,3% en la actualidad. “$1 de cada $3 del recaudo se va en intereses”, afirmó al describir la presión creciente que enfrenta el presupuesto nacional.
Las tasas más altas sobre los TES además comienzan a extenderse hacia otros segmentos del sistema financiero. El presidente del Grupo de Energía de Bogotá (GEB), Juan Ricardo Ortega, advirtió que el mercado hipotecario también empieza a resentir el aumento en los costos de fondeo. “El fondeo del crédito hipotecario se fondea en el mismo mercado de los TES y esos son los que subieron primero y como locos”, afirmó.
Para varios analistas, el problema central radica en que el Gobierno estaría utilizando nuevas emisiones para refinanciar obligaciones previas, en vez de reducir el saldo de la deuda. Entre tanto, Londoño explicó que el Ejecutivo está “haciendo rollover” con los vencimientos. “No le voy a pagar hoy en efectivo sino le doy nuevos títulos de deuda”, dijo al describir una dinámica que libera caja inmediata, pero aumenta las obligaciones futuras del país.
Próximo gobierno enfrentaría menor espacio de endeudamiento
Las advertencias también apuntan al escenario que heredará la próxima administración. Según Londoño, el ritmo actual de colocaciones dejaría prácticamente agotada la capacidad de emisión disponible para finales de este gobierno, obligando al próximo presidente a buscar nuevos cupos de endeudamiento apenas inicie su mandato. “El gobierno cuando llegue en agosto no tendrá esa capacidad, le tocará ir al Congreso a pedir un nuevo espacio de endeudamiento”, afirmó.
El exviceministro señaló que el principal riesgo es que el país llegue a 2027 con elevadas obligaciones fiscales y con una caja limitada para atender pagos inmediatos. A la presión por deuda se suma además la expectativa de un déficit fiscal superior al inicialmente previsto. Londoño aseguró que distintos analistas estiman que el desbalance podría ubicarse por encima del 7% y que el balance fiscal primario sería incluso peor al del año pasado. “El déficit va a ser más alto que el año pasado”, sostuvo.
El analista Sebastián Toro también cuestionó el ritmo reciente de endeudamiento. “Siguen empeñando a Colombia”, afirmó tras señalar que en pocos días el Gobierno habría tomado cerca de $1,7 billones adicionales en deuda a tasas cercanas al 14%. “¿Dónde está la plata?”, cuestionó.
Mientras el mercado sigue ajustando las tasas exigidas para financiar al país, la discusión sobre la sostenibilidad fiscal comienza a ocupar un lugar central dentro de las preocupaciones económicas. La velocidad de las emisiones, el mayor costo de la deuda y la limitada capacidad de crecimiento económico empiezan a configurar un escenario de presión creciente para las finanzas públicas y para el gobierno que asumirá el manejo fiscal del país en 2027.



