Minutas del Banco de la República revelan división sobre rumbo de tasas de interés
Minutas del Banco revelan división sobre rumbo de tasas

La decisión de mantener en 11,25 por ciento la tasa de interés del Banco de la República estuvo lejos de reflejar unanimidad sobre el rumbo de la política monetaria. Así lo evidencian las minutas de la reunión de abril, que muestran una Junta Directiva dividida entre quienes consideran que la inflación sigue mostrando señales alarmantes de persistencia y quienes creen que nuevas alzas serían un error que pondría en riesgo la recuperación económica.

El documento revela que, detrás del consenso para mantener estable la tasa de referencia, coexistieron visiones muy distintas sobre cómo enfrentar los riesgos inflacionarios y el debilitamiento de la actividad productiva. La decisión unánime, según las minutas, buscó enviar “un mensaje de consenso y respeto” y evitar que las discusiones monetarias fueran interpretadas en clave electoral.

El bloque más duro: cuatro codirectores a favor de subir tasas

El bloque más restrictivo dentro del órgano colegiado estuvo conformado por cuatro codirectores que manifestaron una fuerte preocupación por el repunte reciente de la inflación y el deterioro de las expectativas. Según las minutas, estos miembros subrayaron que la inflación básica sin alimentos ni regulados pasó de 4,9 a 5,8 por ciento entre noviembre y marzo, lo que “refuerza la señal de persistencia inflacionaria en los componentes más inerciales de la canasta del consumidor”.

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Ese grupo también advirtió sobre un deterioro acelerado de las expectativas de inflación. Destacaron que la mediana de las proyecciones de analistas para finales de 2026 aumentó de 4,4 a 6,3 por ciento en apenas cuatro meses y alertaron que este comportamiento “no puede juzgarse como un fenómeno temporal”. Para esos codirectores, los choques de oferta derivados del fenómeno de El Niño y del conflicto en Medio Oriente podrían terminar trasladándose de manera permanente a los precios si el Emisor no actúa con firmeza. Incluso señalaron que dejar quietas las tasas en el contexto actual podría obligar más adelante a mantenerlas “más altas durante más tiempo”, con mayores costos para la economía.

Postura flexible: dos codirectores defienden bajar tasas

En contraste, dos codirectores defendieron una postura mucho más flexible y cuestionaron la necesidad de continuar endureciendo la política monetaria. Según las minutas, estos miembros sostienen que la inflación viene cayendo desde los máximos observados en años anteriores y que los aumentos recientes responden principalmente a choques de oferta, factores climáticos e indexación, más que a excesos de demanda.

Ese bloque insistió además en que, tras los incrementos acumulados de 200 puntos básicos en las dos reuniones anteriores, Colombia ya tiene una política monetaria “altamente restrictiva”, superior a la de buena parte de las economías emergentes de la región.

Los dos directores también advirtieron sobre los riesgos de seguir elevando las tasas. Consideran que un mayor diferencial frente a Estados Unidos incentivaría la entrada de capitales especulativos y profundizaría la apreciación del peso, golpeando al sector exportador. Además, alertaron que tasas más altas terminarían debilitando aún más el crecimiento económico, en momentos en que varios indicadores líderes ya muestran señales de desaceleración.

Uno de los apartados más fuertes de las minutas aparece cuando estos codirectores cuestionan el uso de las expectativas de inflación como guía central de la política monetaria. Según el documento, reaccionar automáticamente a esas expectativas podría llevar al Banco a “validar una señal producida por los propios mercados financieros y transformándola en mayores rentas financieras”.

Una tercera posición: debate sobre la meta de inflación

Las minutas también revelan una tercera posición, de un miembro de la Junta que atribuye buena parte de las presiones inflacionarias a factores externos y estructurales, quien enfatizó el impacto del encarecimiento de fertilizantes, los problemas en cadenas globales de suministro y los riesgos climáticos sobre los precios domésticos.

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Su intervención fue más allá y abrió un debate de fondo sobre el propio esquema de metas de inflación del Banco de la República. Según las minutas, este miembro de la Junta señaló que la literatura económica “no ha encontrado una relación estable y monotónica entre inflación y crecimiento” y defendió la necesidad de estudiar “niveles estables de inflación que no detengan el crecimiento sostenido, la creación de empleo y la sostenibilidad ambiental”.

La afirmación sugiere una visión menos rígida frente a la meta de inflación del 3 por ciento y revela que dentro del Banco empieza a abrirse una discusión sobre qué nivel de inflación podría ser compatible con una economía en expansión, en un contexto global marcado por choques climáticos y tensiones geopolíticas persistentes.

Aunque todos los codirectores coincidieron finalmente en mantener la tasa estable y en que las próximas decisiones dependerán de la nueva información disponible, el documento deja claro que el debate dentro del Banco sigue abierto y que las diferencias sobre el rumbo de las tasas continúan siendo profundas.