El nuevo Gobierno enfrenta el reto de organizar las finanzas públicas ante un nivel histórico de endeudamiento. El Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2026 proyectó un déficit de 5,3% del PIB para 2026, luego de un déficit de 6,4% del PIB en 2025. Las necesidades de financiamiento para 2026 ascienden a cerca de $150 billones, equivalentes al 7,5% del PIB, de los cuales una parte importante corresponde al pago de intereses.
¿Reperfilar o renegociar? La estrategia del nuevo Gobierno
El ministro de Hacienda electo, Miguel Gómez, señaló en diálogo con Portafolio que el nuevo Gobierno no va a renegociar la deuda, sino que la va a reperfilar. “Eso consiste fundamentalmente en sustituir obligaciones de corto plazo que han sido contratadas por este gobierno a unas tasas de interés muy altas a unos papeles que nos den un mayor plazo y ojalá podamos colocarlos adecuadamente. A tasas de interés más bajas”, explicó Gómez.
Para Sofía Rodríguez, docente de la Universidad de San Buenaventura, ante la situación fiscal del país es más beneficioso reperfilar que refinanciar de forma generalizada. “La diferencia no es solo semántica: en los mercados, ‘renegociar’ o ‘refinanciar’ toda la deuda puede leerse como una señal de estrés fiscal o dificultad de pago; en cambio, reperfilar implica usar operaciones voluntarias de manejo de deuda —canjes, recompras, prepagos, coberturas o cambios de plazo— para suavizar vencimientos, mejorar tasas o reducir exposición cambiaria, sin modificar compulsivamente las condiciones pactadas con los acreedores”, señaló la experta.
No obstante, Rodríguez no descarta una estrategia mixta: reperfilar primero y refinanciar solo de manera selectiva. Cambiar deuda cara por deuda de mayor plazo o menor costo cuando el mercado lo permita, pero evitando presentar la operación como una “renegociación” amplia de obligaciones.
Señales al mercado y necesidad de ajuste fiscal
Este ajuste en la deuda del país buscaría no enviar una señal de default o pérdida de acceso a mercados, como se ha visto en los últimos años. Sin embargo, la reperfilación compra tiempo, pero no reemplaza un ajuste fiscal. “Colombia ya ha usado operaciones de manejo de deuda: en 2025 estas permitieron reducir deuda nominal y aliviar intereses de corto plazo, pero también implican costos en valor presente y pueden trasladar presión hacia años posteriores. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal ha advertido que estas operaciones pueden tener un efecto casi neutral en costo efectivo de largo plazo y elevar riesgos de refinanciación si no van acompañadas de un plan fiscal creíble”, agregó la académica.
Bajo esta premisa, reperfilar es mejor como mensaje de mercado y como herramienta técnica, pero solo funciona si viene acompañado de recorte de gasto, mayor recaudo o una senda fiscal verificable. Refinanciar, en cambio, puede ser útil cuando baja el costo de fondeo o cuando se consigue deuda multilateral más barata, pero si se plantea como salida principal, el riesgo es que el país cambie una deuda por otra sin resolver el deterioro fiscal.
Plazos para la reperfilación de la deuda
Según Sofía Rodríguez, la operación puntual de reperfilación en el mercado local puede tomar semanas, siempre que el Ministerio de Hacienda tenga definido el monto, los títulos a recibir y los títulos a entregar. Cabe destacar que Colombia ya hizo canjes de Títulos de deuda pública (TES) en 2026: en marzo se recibió deuda con vencimientos 2026 y 2029 y se entregaron títulos de más largo plazo entre 2028 y 2035, con liquidación al día siguiente de la operación y un ahorro fiscal estimado para 2026 de $61.000 millones.
Una estrategia más amplia de reperfilación interna podría tardar entre tres y seis meses para mostrar resultados visibles, porque no se trata de una sola subasta sino de una secuencia de canjes, recompras, emisiones y manejo de caja. El reto del Gobierno es cuidar la liquidez del mercado TES, no castigar precios y no concentrar demasiado riesgo en años posteriores.
Por el otro lado, la refinanciación externa o con multilaterales tomaría más tiempo. El presidente electo Abelardo De La Espriella anunció que instruyó al ministro entrante Miguel Gómez para viajar a Washington y reunirse con bancos internacionales y multilaterales en busca de mejores plazos y costos de deuda. Ese tipo de acercamiento puede arrancar de inmediato, pero los primeros resultados financieros relevantes normalmente tomarían entre 90 y 180 días, y un paquete más robusto podría sentirse entre seis y doce meses, dependiendo de la credibilidad del plan fiscal, las calificaciones de riesgo y el apetito de inversionistas.
“Restablecer relaciones normales con todas las agencias multilaterales es una prioridad del gobierno. Uno siempre debe tener acceso y conversaciones abiertas, permanentes con las agencias multilaterales porque son un recurso financiero importante. El gobierno actual canceló la facilidad que teníamos con el Fondo Monetario, esa facilidad está reservada para países que cumplen una serie de requisitos muy estrictos en términos de comportamiento macroeconómico. Como la situación macroeconómica se ha deteriorado el gobierno decidió cancelar la facilidad antes de que nos la cancelaran ellos”, dijo el nuevo MinHacienda a Portafolio.
Si el objetivo es reperfilar el muro de vencimientos de 2027 a 2031, el proceso sería más largo: probablemente entre 12 y 24 meses. Según análisis de mercado citados en julio, los vencimientos internos entre 2027 y 2031 crecieron cerca de $91 billones desde mayo de 2025, lo que obliga a una estrategia gradual y no a una sola operación de choque.
Calendario político y perspectivas
En términos de calendario político, si el nuevo Gobierno toma posesión el 7 de agosto de 2026 y anuncia una estrategia fiscal y de deuda en sus primeras semanas, las primeras operaciones locales podrían verse en el último trimestre de 2026. Las operaciones externas o multilaterales podrían empezar a reflejarse entre finales de 2026 y el primer semestre de 2027. El verdadero alivio dependerá de si el mercado cree que Colombia está corrigiendo la fuente del problema: el desbalance entre ingresos, gasto e intereses.



