S&P Global Ratings confirmó la calificación crediticia de Estados Unidos en AA+, un nivel por debajo de la máxima categoría, citando una economía resiliente y déficits fiscales elevados pero estables. La decisión fue anunciada el viernes 26 de junio de 2026.
Factores clave de la calificación
Los analistas de S&P, liderados por Lisa Schineller, señalaron en un comunicado que “la resiliencia de la economía estadounidense debería respaldar una sólida recaudación de ingresos fiscales, incluso mediante el mantenimiento de los aranceles, y estabilizar los déficits fiscales durante los próximos años”. La perspectiva estable se sustenta en un sólido crecimiento económico, una “ejecución creíble y eficaz de la política monetaria” y déficits fiscales que, aunque elevados, no están aumentando.
Deuda y déficit fiscal
S&P prevé que la deuda general neta de EE.UU. se acerque al 100% del PIB, “dado el aumento estructural de los intereses no discrecionales y el gasto relacionado con el envejecimiento de la población”. Los analistas también advirtieron que los partidos políticos estadounidenses están muy distanciados y que la cooperación bipartidista para reducir los déficits y afrontar la reducción del presupuesto “sigue siendo difícil de alcanzar”.
Riesgo de degradación futura
S&P afirmó que persiste el riesgo de que la calificación crediticia de Estados Unidos se degrade en los próximos dos años si los déficits aumentan debido a que los legisladores no logran contener el gasto o “gestionar las implicaciones en los ingresos derivadas de los cambios en el código tributario”. No obstante, señalaron que las partes continuarán resolviendo el problema recurrente del techo de la deuda, que el Congreso ha elevado periódicamente, ya que las consecuencias de no hacerlo serían graves para los mercados financieros y la economía.
Comparación con otras agencias
Las tres principales agencias de calificación sitúan a Estados Unidos un nivel por debajo de la calificación AAA, con perspectivas estables. Sin embargo, S&P indicó que su evaluación es inferior a la de algunos de sus pares. Esta visión más pesimista tiene en cuenta la polarización política, con cambios de política comparativamente más bruscos, especialmente bajo un gobierno unificado. “También refleja la menor capacidad de la clase política estadounidense para revertir el deterioro del perfil fiscal del país”, agregó S&P.
Antecedentes
S&P Global Ratings fue la primera gran agencia calificadora de crédito en rebajar la calificación AAA de Estados Unidos en 2011, decisión que fue duramente criticada por el Tesoro estadounidense en aquel momento.



