La calificadora Standard & Poor’s (S&P) advirtió que Colombia enfrentará un entorno económico más complejo durante lo que resta de 2026, marcado por una inflación persistente que podría llevar al Banco de la República a volver a endurecer su política monetaria. Aunque mantuvo su proyección de crecimiento del PIB en 2,5% para este año, la firma considera que el mayor costo de la energía, el impacto de El Niño y el incremento del salario mínimo seguirán presionando el costo de vida de los hogares.
Inflación persistente mantendría la presión sobre las tasas de interés
El informe "Panorama económico para los mercados emergentes – 3T de 2026: Presiones inflacionarias persistirán" señala que el escenario inflacionario para Colombia continúa deteriorándose frente a las expectativas de comienzos de año. Según S&P, la persistencia de los aumentos en los precios modifica el panorama para la política monetaria y respalda la posibilidad de nuevas alzas en las tasas de interés por parte del banco central.
La calificadora afirma que "la persistencia de una inflación elevada respalda nuestra opinión de que el banco central reanudará el endurecimiento de la política monetaria en los próximos meses". Esta visión se suma al diagnóstico general para los mercados emergentes, donde la entidad sostiene que la mayoría de bancos centrales deberá mantener una postura restrictiva ante las presiones inflacionarias derivadas de la energía y los alimentos.
Como reflejo de ese escenario, S&P proyecta que la tasa de política monetaria en Colombia cierre 2026 en 12,25%, muy por encima del 9,25% registrado al finalizar 2025. Para la calificadora, el contexto internacional y los factores internos impedirán una reducción sostenida del costo del dinero durante el resto del año.
Energía, salario mínimo y El Niño seguirían impulsando el costo de vida
Así mismo, el informe identifica varios factores que seguirán alimentando la inflación colombiana durante los próximos meses. Entre ellos menciona "los continuos estímulos fiscales, un importante aumento del salario mínimo, así como el alza de los precios de la energía", elementos que, en conjunto, limitarían una desaceleración más rápida de los precios al consumidor.
A ese panorama se suma el fenómeno de El Niño, considerado por S&P como uno de los principales riesgos para varios mercados emergentes. En el caso colombiano, la calificadora ubica al país entre los de mayor exposición al impacto climático, debido a los efectos que una combinación de sequías en el interior e inundaciones costeras podría tener sobre la producción de café y la generación de energía hidroeléctrica.
Además, la entidad advierte que "los factores relacionados con El Niño podrían provocar un aumento en los precios de los alimentos" y explica que el encarecimiento de la energía y de los fertilizantes terminará trasladándose gradualmente a los alimentos, una dinámica que ya comenzó a observarse en algunos mercados emergentes durante los últimos meses.
En su análisis global, S&P sostiene que, aunque los precios internacionales del petróleo han comenzado a moderarse tras la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, los combustibles refinados tardarán más tiempo en reducir su precio. Ese rezago mantendrá elevados los costos energéticos y seguirá ejerciendo presión sobre la inflación.
Crecimiento estable, pero con un entorno más desafiante para la economía
Pese al deterioro del panorama inflacionario, Standard & Poor’s mantuvo sin cambios su proyección de crecimiento para Colombia. La economía crecería 2,5% en 2026, ligeramente por debajo del 2,6% estimado para 2025. Sin embargo, la calificadora revisó a la baja la previsión para 2027, también hasta 2,5%, al considerar que los efectos de una política monetaria más restrictiva terminarán afectando la demanda interna.
Según el documento, esta revisión "refleja los efectos retardados" de un menor poder adquisitivo y tasas de interés más altas sobre la demanda interna". En consecuencia, el crecimiento seguiría siendo moderado mientras los hogares enfrentan mayores costos financieros y un entorno de consumo más limitado.
El análisis para América Latina también apunta hacia una desaceleración regional. S&P prevé que el crecimiento económico pase de 2,3% en 2025 a 1,8% en 2026, principalmente por una inflación más elevada asociada al incremento de los precios de la gasolina y, en algunos países, al aumento de los alimentos.
En el plano internacional, la calificadora mantiene que la evolución del conflicto en Medio Oriente seguirá siendo un factor determinante para los mercados emergentes. Aunque el acuerdo inicial entre Estados Unidos e Irán representa un paso hacia la normalización del comercio por el estrecho de Ormuz, S&P advierte que persisten riesgos sobre la implementación del pacto y considera que los cuellos de botella logísticos mantendrán una prima sobre los precios de las materias primas.



