Estudio revela que el acento de clase alta aumenta probabilidades de preferencia social en Colombia
Acento de clase alta aumenta preferencia social en Colombia según estudio

El peso del acento en las decisiones sociales y laborales

Un revelador experimento académico ha demostrado que en Colombia, las personas cuyo acento al hablar suena como de clase alta tienen entre 5 por ciento y 16 por ciento más probabilidades de ser preferidas como amigos, socios para negocios, compañeros de trabajo o jefes. Esta investigación, que forma parte de la columna semanal Cuentas Claras del editor económico de EL TIEMPO, Mauricio Galindo, analiza las curiosas cifras detrás de las noticias recientes.

Metodología y alcance del estudio

El experimento contó con la participación de 6.000 personas y fue realizado por Leopoldo Fergusson y Michael Weintraub de la Universidad de los Andes, junto con Natalia Garbiras-Díaz de la Universidad de Harvard. Los resultados evidencian cómo los patrones del habla influyen significativamente en las percepciones sociales y las oportunidades que las personas reciben en diversos ámbitos de la vida colombiana.

Contexto económico: exportaciones de carne en declive

Mientras se debate si la exportación de carne afecta los precios internos del alimento, los datos del Dane revelan una caída dramática en este sector durante los primeros meses del año. Entre enero y febrero, el valor en dólares de las exportaciones de carnes y preparados de carne disminuyó en un 59,3 por ciento, mientras que en volumen la reducción fue aún más pronunciada, alcanzando un 64,6 por ciento menos de toneladas despachadas al exterior.

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Inversión en investigación: Colombia en desventaja

Colombia comparte con Costa Rica el último lugar entre los países de la Ocde en cuanto a recursos destinados a investigación y desarrollo. Según datos de la organización, ambos países asignan solo el 0,29 por ciento de su producto interno bruto a este rubro crucial para el desarrollo económico y tecnológico.

Esta cifra contrasta marcadamente con el promedio de los países de la Ocde, que es de 2,16 por ciento, y se encuentra muy lejos del líder mundial en esta materia: Israel, que destina el 6,8 por ciento de su PIB a investigación y desarrollo, una inversión más de 22 veces superior a la colombiana.

Ayudas internacionales: cambios en el panorama global

El año pasado registró la mayor caída en ayudas para el desarrollo provenientes de países ricos desde que se llevan registros, con una disminución del 23,1 por ciento. Estados Unidos, tradicionalmente el mayor donante, redujo su cooperación en un 56,9 por ciento, permitiendo que Alemania asumiera el primer lugar con 29.090 millones de dólares en ayuda internacional.

El esfuerzo relativo de las naciones donantes

Sin embargo, al analizar el esfuerzo relativo de cada país, Noruega emerge como el más generoso, destinando el 1,03 por ciento de su PIB a cooperación internacional. Alemania ocupa el sexto lugar con el 0,56 por ciento de su PIB, mientras que Estados Unidos se ubica en la posición 33 con apenas el 0,09 por ciento de su producto interno bruto dedicado a ayuda al desarrollo.

Estos datos, presentados en la columna Cuentas Claras, ofrecen una mirada cuantitativa a fenómenos sociales y económicos que afectan directamente la realidad colombiana, desde las sutiles dinámicas de discriminación basada en el acento hasta las grandes tendencias de la economía global.

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