Colombia y México encabezan ranking de informalidad laboral en países de la OCDE
Según datos revelados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Colombia registró en 2025 una tasa de empleo informal del 56%, ubicándose en el segundo lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), solo superado por México que presenta un 56,4% de trabajadores informales. Esta situación contrasta drásticamente con las naciones europeas de la OCDE, donde la mayoría mantiene niveles inferiores al 5%.
Un panorama preocupante a nivel global
Las cifras de la OIT revelan que la informalidad laboral afecta al 51,1% de los trabajadores en América Latina y el Caribe, representando más de la mitad de la población ocupada en la región. A nivel mundial, este fenómeno alcanza al 57,7% de los trabajadores, lo que equivale a más de 2.000 millones de personas que carecen de protección social formal.
El informe Employment and Social Trends 2026 de la OIT advierte que la transformación estructural de la economía, que debería impulsar la transición hacia sectores de mayor productividad y mejores condiciones laborales, se ha reducido a la mitad en la última década en comparación con el período 2005-2015, frenando significativamente el avance hacia el empleo formal.
Los tres motores principales de la informalidad
La OIT identifica tres factores clave que alimentan la informalidad laboral:
- Factores microeconómicos: Baja educación, pobreza, unidades económicas pequeñas y acceso limitado a créditos, servicios y mercados.
- Entorno regulatorio: Brechas legales que no cubren a todos los trabajadores y dificultades en la implementación efectiva de leyes laborales existentes.
- Contexto macroeconómico: Incapacidad para generar suficientes empleos formales, incertidumbre comercial y altos niveles de deuda pública.
La situación específica de Colombia
Clara Pardo, doctora en economía y docente universitaria, explica que contratar formalmente en Colombia eleva el costo laboral entre 40% y 60% sobre el salario debido a las prestaciones sociales contempladas por la ley, lo que resulta inviable para muchas empresas. Aproximadamente el 85% de las microempresas en el país operan en la informalidad, constituyendo la mayor parte de la economía colombiana.
Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública en la Universidad del Rosario, añade que el salario mínimo en Colombia es muy alto frente a la productividad real, lo que empuja a las empresas a utilizar contratos por prestación de servicios para evadir la nómina formal.
Riesgos significativos para el futuro
Con el 56% de trabajadores que no aportan al sistema de seguridad social, los expertos advierten que no habrá una "tasa de reemplazo" adecuada para financiar las pensiones de los jóvenes actuales. Esto generaría presión sobre el Estado, que podría verse obligado a implementar subsidios masivos para garantizar pensiones a largo plazo.
El problema no radica en el desempleo, sino en que los empleos disponibles carecen de condiciones para ofrecer buena calidad de vida, sumándose el riesgo de estancamiento macroeconómico y fragilidad fiscal por menor recaudo tributario y de seguridad social.
Posibles soluciones y ejemplos internacionales
Los expertos coinciden en la necesidad de reformar la manera de hacer empresa en Colombia. Entre las propuestas destacan:
- Reducir impuestos sobre la renta y ampliar la base gravable para disminuir la evasión
- Fomentar el desarrollo de sectores con mayor valor agregado como manufactura avanzada o tecnología
- Equilibrar los sectores agropecuario, industrial y de servicios para aumentar la productividad
Países como Francia (3,1% de informalidad) y España (2,2%) mantienen condiciones laborales favorables que incluyen semana de 35 horas, salario mínimo garantizado y cinco semanas de vacaciones pagadas anuales, demostrando que la formalización es compatible con el crecimiento económico cuando se combina con negociación colectiva y jornadas formales que impulsan la productividad.
El contraste europeo
Mientras Colombia presenta una tasa de informalidad siete veces más alta que Polonia (8,6% en 2024), los países europeos de la OCDE mantienen políticas públicas que combinan aplicación de la ley con incentivos reales para fomentar la formalización. Su protección social es universal y financiada a través de impuestos generales, a diferencia de los sistemas latinoamericanos usualmente ligados al contrato laboral formal.



