Reacciones empresariales en Santander tras decisión sobre salario mínimo
La decisión del Consejo de Estado de ordenar la suspensión provisional del decreto que fijó el salario mínimo para 2024 ha generado un amplio debate en el sector empresarial de Santander, departamento que representa la cuarta economía del país. El incremento del 23,7%, decretado inicialmente por el presidente Gustavo Petro, había significado un ajuste considerable en los costos laborales de las empresas regionales.
Compromisos mantenidos pese a incertidumbre jurídica
Ante este escenario de incertidumbre, varios empresarios santandereanos han decidido mantener el aumento salarial inicialmente pactado, más allá de la determinación judicial. El Gobierno Nacional tiene plazo hasta el 21 de febrero para expedir un nuevo decreto con un incremento provisional mientras se adopta una decisión de fondo, situación que ha llevado a los empresarios a revisar nuevamente sus proyecciones financieras.
Rafael Marín Valencia, presidente del Grupo Marval, la constructora más relevante de Santander, confirmó que su compañía mantendrá intactos los incrementos salariales anunciados. "En Marval mantendremos el aumento para nuestros trabajadores directos. Son compromisos adquiridos y ellos cuentan con ese ajuste", afirmó el empresario, quien hizo un llamado a la prudencia y al trabajo conjunto para impulsar el desarrollo del país.
Voces gremiales piden equilibrio y consenso técnico
Andrea Serrano, gerente general de Zona Franca Santander, destacó la importancia del diálogo y la concertación como pilares para la toma de decisiones. "Somos conscientes de que la seguridad jurídica y la prospección económica son determinantes para la atracción de inversión y el sostenimiento del empleo", señaló Serrano, quien abogó por ajustes salariales que surjan de un consenso técnico para mantener la confianza inversionista.
Por su parte, Isnardo Guarín Gómez, presidente de Espumas Santander, consideró conveniente mantener el alza inicial del salario mínimo, dado que la mayoría de las empresas ya realizaron los ajustes correspondientes. "A pesar de ser empresario y haber tenido algunas dificultades económicas por esta situación, pienso que no es prudente echar para atrás la decisión", afirmó Guarín Gómez, alertando sobre posibles consecuencias sociales de reversar el incremento.
Preocupaciones sobre efectos económicos
Efraín Saavedra Hernández, gerente general de Maicito, expresó preocupación sobre los efectos del incremento salarial. "Con el salario que había aprobado el Gobierno se produciría, en el corto plazo, un incremento acelerado del empleo informal y un aumento en el costo de vida", señaló el empresario, quien consideró que un aumento del 10% sería más razonable, al ser casi el doble de la inflación del año anterior.
El ingeniero Álvaro Beltrán Pinzón, exgobernador de Santander, se refirió al panorama de incertidumbre generado. "Como empresario, me preocupa cualquier decisión que introduzca incertidumbre jurídica y económica", afirmó Beltrán Pinzón, destacando que el salario mínimo incide en costos, contratos y obligaciones, por lo que debe fijarse con responsabilidad y fundamentos técnicos.
Perspectivas legales y ajustes futuros
El abogado Eduardo Pilonieta Pinilla, socio fundador de Pilonieta Álvarez Abogados Laboralistas, cuestionó la postura del Gobierno frente al tema salarial. "Todos sabíamos que el aumento del salario mínimo era un desborde. Afortunadamente se suspendió", señaló Pilonieta, quien calculó que el Gobierno podría ubicarse en un rango del 10% al 12% para el nuevo ajuste.
Una vez se expida el nuevo decreto, los salarios se ajustarán a la nueva cifra, lo que podría generar reacciones entre los trabajadores que habían generado expectativas frente a un incremento mayor. "Considero que fue una mala decisión del Gobierno y que la forma en que se manejó la situación no fue la adecuada", concluyó el abogado laboralista.
El peso económico de Santander
De los $1.706 billones que alcanzó el PIB nacional en 2024, Santander aportó $109,5 billones, consolidándose como uno de los territorios con crecimiento económico por encima del promedio nacional. El liderazgo productivo del departamento lo tiene el sector de las industrias manufactureras, que generó $19,7 billones, seguido por el comercio y reparación de vehículos con $16 billones, y el sector agropecuario con $14,8 billones.
Esta base económica sólida explica por qué las decisiones sobre salario mínimo tienen especial impacto en Santander, donde el equilibrio entre protección laboral, generación de empleo y sostenibilidad empresarial se convierte en un desafío constante para el aparato productivo regional.



