Encontrar trabajo sigue siendo un desafío para buena parte de los colombianos. De acuerdo con la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana, elaborada por la Red de Ciudades Cómo Vamos, cerca del 40 % de las personas considera que no es fácil conseguirlo. Aunque las barreras para acceder a una plaza laboral son variadas, una de las principales sigue siendo la falta de experiencia. Esto es particularmente importante para los más jóvenes, quienes deben habitar una paradoja paralizante: ¿cómo se adquiere experiencia si no pueden acceder a un primer empleo para irla creando?
El otro lado de la ecuación: escasez de talento calificado
En otros casos, las dificultades para encontrar empleo vienen del otro extremo de esa ecuación: no hay personal calificado para las posiciones que las empresas requieren. Según el más reciente reporte de escasez de talento, elaborado por ManpowerGroup, en Colombia el 59 % de las empresas afirma tener dificultades para encontrar el talento calificado que necesitan. Este, de hecho, es un escenario que se repite en todo el mundo, además de ser un fenómeno que, a nivel global, se ha duplicado desde 2014. Según este análisis, las industrias en donde más escasea talento en el país son Ciencias de la vida y la salud (79 %); Bienes y servicios de consumo (73 %); Tecnologías de la información (68 %) y Transporte, logística y automotriz (66 %).
De igual forma, las habilidades donde más cuesta encontrar trabajo son las de Tecnologías de la información y datos (22 %); Recepción y atención al cliente (22 %); Ventas y "marketplace" (22 %); Ingeniería (19 %) y Operadores y logística (19 %).
En muchos casos, cerrar la brecha entre quienes buscan empleo y las empresas que no logran encontrar el talento que necesitan depende del proceso de selección. Por eso, es clave entender cómo funcionan hoy los reclutamientos y cuáles son las recomendaciones de los expertos para conseguir un trabajo.
¿Quién lee primero, una máquina o una persona?
Cada vez más empresas recurren a los denominados sistemas ATS (Applicant Tracking System) para seleccionar el talento que buscan. Estos programas informáticos funcionan como un primer filtro en los procesos de contratación, ya que ayudan a los departamentos de recursos humanos a gestionar grandes volúmenes de postulaciones. Para ello, analizan las hojas de vida y priorizan de forma automática aquellas que consideran que cumplen con los criterios definidos para la vacante.
Según lo explicado por María José Callejas, consultora de talento humano, incluso sin estas tecnologías el tiempo que le toma a un reclutador analizar una hoja de vida antes de descartarla puede ser de entre seis y diez segundos, mientras que con la inteligencia artificial y los mencionados sistemas el proceso puede ser aún más rápido.
Teniendo esto claro, la profesional hace una pregunta para quienes buscan trabajo: ¿su hoja de vida puede entenderse en seis segundos? "He visto hojas de vida de una, dos o tres páginas, pero también algunas de hasta 50. Cuando un reclutador tiene que revisar 200, 300 o 400 candidatos necesita optimizar su tiempo para identificar rápidamente a quién llamará y con quién continuará el proceso", explica.
¿Cómo hacer una buena hoja de vida?
Callejas asegura que hoy existen múltiples herramientas para crear hojas de vida que destaquen (una es Canva, por ejemplo). Sin embargo, recomienda buscar formatos compatibles con los sistemas ATS, ya que estos programas necesitan documentos con una estructura simple y fácilmente legible para identificar correctamente la información del candidato. Diseños con exceso de elementos gráficos, tablas, columnas o íconos pueden dificultar la lectura automática y hacer que una hoja de vida sea descartada, incluso si el perfil cumple con los requisitos de la vacante.
Basta con buscar en estas plataformas de diseño, o cualquier otra plataforma similar, "hoja de vida ATS" y elegir una de las opciones. La estructura del documento puede ser la siguiente: nombre completo, título, cargo o perfil profesional, información de contacto, formación académica, experiencia laboral, competencias o habilidades. Después se pueden agregar logros profesionales, formación complementaria (como cursos, certificaciones o diplomados) y, si se considera pertinente, referencias laborales y personales. Esta profesional también recomienda utilizar un diseño de una sola columna y, sobre todo, palabras clave relacionadas con la vacante, para así facilitar que los sistemas de selección identifiquen el perfil.
Sobre la fotografía, explica que incluirla no es un requisito. Sin embargo, si se decide hacerlo, recomienda utilizar una imagen que proyecte una apariencia profesional.
Tres errores que lo sacan del proceso antes de la entrevista
Milena Useche, gerente nacional de reclutamiento y selección en Manpower Colombia, advierte que son tres los errores más comunes que se cometen en el proceso.
El primero es postularse a un gran número de vacantes sin un objetivo claro. Aunque pueda parecer una estrategia lógica (pensar que entre más hojas de vida se envíen, mayores serán las posibilidades de conseguir una entrevista), en la práctica ocurre lo contrario. Los expertos recomiendan adaptar la hoja de vida a cada convocatoria, lo que implica investigar qué perfil busca la empresa y resaltar la experiencia, habilidades y logros que mejor respondan a esa necesidad. El segundo error es no tener claridad sobre las expectativas o el propósito del cargo al que se está aplicando. Algunos aspirantes llegan sin entender las funciones o competencias que les exige el puesto, por lo que, de entrada, puede que su perfil no se adapte a la vacante. Incluso si cumple con el perfil, el no tener esta información termina por generar desconexiones entre lo que el puesto pide y lo que la persona ofrece.
La tercera es no conocer la empresa a la que se está postulando. Investigar aspectos como su actividad, trayectoria, cultura organizacional, valores o los productos y servicios que ofrece puede marcar la diferencia durante una entrevista. Esa información permite responder con mayor seguridad preguntas como "¿Por qué quiere trabajar con nosotros?" o "¿Qué conoce de la empresa?".
En cuanto a la entrevista de trabajo, se recomienda conocer muy bien la información que contiene la hoja de vida (como fechas de ingreso y salida de cada trabajo, las funciones que se desempeñaron y los principales logros), pues eso ayuda a responder con mayor eficacia a las preguntas.
Callejas señala que es normal sentir nervios, pero hay que asumirlos y prepararse para que no terminen jugando una mala pasada. Sirve mucho practicar frente al espejo, con un familiar o con una IA, incluso. Esto ayuda a ver el lenguaje corporal: cómo es la postura al sentarse, cómo se gesticula al hablar, si se hacen movimientos involuntarios y el discurso que se va a decir.
Hay preguntas que son muy frecuentes, como el "hábleme de usted". Para responderlas, Callejas les recomienda tener una respuesta profesional. "Siempre les propongo imaginar que suben a un ascensor y, a su lado, está un empresario al que admiran. Si solo tuvieran un minuto para presentarse, ¿qué le dirían para que les diera la oportunidad de conocerlos? Ese ejercicio ayuda mucho. En ese minuto deben explicar quiénes son como profesionales y cuáles son las habilidades que pueden aportar", explica.
También es útil prepararse para preguntas sobre las fortalezas, los aspectos por mejorar, las razones para querer trabajar en la empresa y los motivos por los que el candidato considera que debería ser contratado.
La IA no contrata, pero puede decidir quién avanza
De cara a las transformaciones impulsadas por la tecnología, diversos expertos coinciden en que actualizar las habilidades y adquirir conocimientos sobre estas herramientas se ha convertido en una necesidad para mantenerse competitivo en el mercado laboral, incluso si no se está buscando trabajo, pues eso puede marcar la diferencia a la hora de acceder a una mejor oferta. Según la Encuesta de Expectativas de Empleo Para el Tercer Trimestre de 2026, elaborada por ManpowerGroup, más de la mitad de los empleadores identifica a la inteligencia artificial como uno de los principales motores para mejorar la productividad de la fuerza laboral. El 65 % considera que el uso de herramientas de IA para las tareas diarias impulsa el desempeño de los trabajadores, mientras que el 61 % destaca la automatización de procesos y el 58 % el uso de estas tecnologías para apoyar la estrategia empresarial. En suma, un trabajador con habilidades en estos campos es altamente apetecido por las compañías. Aunque aquí también es importante aclarar que manejar estas herramientas no garantiza un trabajo: son accesorios para la labor y el criterio humano, no reemplazos. Entender esta diferencia es vital, no sólo de cara a su próximo trabajo, sino para llevar su día a día actualmente.
Por esto no extraña que el estudio también encontró que las habilidades blandas siguen siendo un factor determinante para los empleadores al momento de contratar talento. La comunicación encabeza la lista de las competencias más valoradas, con un 74 % de las preferencias, seguida por la resolución de problemas y una sólida ética laboral, ambas con un 71 %. También sobresalen el liderazgo (68 %), la adaptabilidad (67 %), la gestión del tiempo (66 %) y la mentoría (65 %).
En menor medida, aunque todavía con una valoración significativa, aparecen la alfabetización digital (56 %) y la inclusión cultural (48 %).
Por lo general, los sistemas tecnológicos o la IA no contratan directamente a nadie. Solo deciden quién llega a la persona que sí lo hace. Esa distinción es algo que muchos candidatos todavía no entienden.
Los seis segundos que tarda un reclutador en descartar una hoja de vida no dan margen para explicaciones. En un país con más de dos millones de desempleados, según cifras del DANE, esa primera impresión, más que el título universitario o los años de experiencia, puede ser lo que decide quién pasa a la siguiente ronda.



