Resiliencia laboral colombiana sorprende a analistas internacionales
En un análisis exhaustivo del mercado laboral colombiano, el banco de inversión JPMorgan ha destacado la notable capacidad de recuperación del sector, incluso después del incremento histórico del 23,7% en el salario mínimo decretado en diciembre de 2025. El informe, publicado recientemente, revela datos alentadores que contradicen pronósticos pesimistas sobre el impacto de esta medida gubernamental.
Indicadores positivos en empleo y desempleo
La tasa de desempleo alcanzó un mínimo histórico del 9,2% en febrero de 2026, marcando el nivel más bajo registrado para un segundo mes del año en toda la serie histórica disponible. Este dato resulta particularmente significativo considerando el contexto de ajuste salarial masivo implementado apenas dos meses antes.
Según el documento de JPMorgan, "el crecimiento de los salarios reales se ha acelerado, con una temprana transmisión del aumento del salario mínimo ya visible en los indicadores salariales". Esta dinámica se complementa con un control generalizado de la informalidad laboral, que se mantiene en niveles manejables.
Dinamismo en la creación de empleo
El empleo nacional mostró un crecimiento intermensual del 1% en febrero, recuperándose después de una ligera contracción del 0,2% registrada en enero. Aunque el ritmo de creación de puestos de trabajo se moderó respecto al 6,15% del último trimestre de 2025, se mantiene en terreno positivo con un 1,8% intermensual anualizado.
Lo más destacable es que este impulso laboral no proviene exclusivamente del sector público. Según el análisis, la manufactura, el entretenimiento, la construcción y las comunicaciones lideraron el crecimiento del empleo tanto a nivel nacional como urbano durante los primeros dos meses del año.
Composición del empleo y reducción del desempleo
El informe detalla que el aumento del empleo a principios de año fue impulsado principalmente por:
- Empleo en el sector privado
- Empleadores
- Trabajadores por cuenta propia
Paralelamente, el número de desempleados disminuyó significativamente:
- 3,6% mensual a nivel nacional
- 2,6% mensual en zonas urbanas
En los centros urbanos, la tasa de desempleo cayó 30 puntos básicos hasta 8,5%, manteniéndose en línea con el promedio de 2025 y aproximadamente 2,3 puntos porcentuales por debajo del promedio del período 2010-2019.
Retos persistentes en participación laboral
Pese a los avances, JPMorgan advierte sobre tasas de participación laboral considerablemente bajas. La participación nacional y urbana se sitúa 1,7 y 1,5 puntos porcentuales por debajo de sus promedios históricos respectivos, lo que podría limitar el potencial crecimiento del Producto Interno Bruto colombiano.
Esta tendencia a la baja es anterior a la pandemia, aunque el informe señala que "parece haberse estabilizado recientemente", ofreciendo cierto margen para optimismo cauteloso.
Estabilidad en informalidad y crecimiento salarial
La tasa de informalidad se mantiene estable alrededor del 55% a nivel nacional, sin evidencias claras de un aumento significativo del empleo informal como consecuencia del ajuste salarial. De hecho, este indicador ha permanecido cerca del 55% desde junio del año pasado.
En zonas urbanas, la informalidad aumentó ligeramente hasta 41,7%, aunque sigue próxima al mínimo histórico del 41% registrado en el promedio móvil de tres meses hasta enero de 2026.
El crecimiento salarial nominal se aceleró hasta 11% anual en enero, lo que se traduce en un aumento salarial real del 5,5%. Este incremento proporciona un impulso sustancial al gasto de los consumidores en los próximos meses, con un dinamismo salarial real desestacionalizado del 6,3% trimestral.
Conclusiones del análisis
JPMorgan concluye afirmando que "dadas estas dinámicas del mercado laboral, junto con el aumento sin precedentes del salario mínimo por parte del Gobierno, no sorprende que el crecimiento del salario real se haya acelerado".
El hecho de que el impulso en la creación de empleo se mantenga positivo después del incremento histórico del salario mínimo, combinado con una informalidad generalmente estable, subraya la resiliencia del mercado laboral colombiano frente a cambios regulatorios significativos.



