Derechos y protecciones de accionistas frente a abusos en sociedades
Durante la temporada de asambleas de accionistas, resulta fundamental -por no decir indispensable- que quienes participan en sociedades comerciales conozcan a fondo sus derechos, facultades y las protecciones legales disponibles frente a posibles abusos por parte de sus consocios. El concepto de abuso se refiere específicamente al uso excesivo, injusto o indebido de una facultad o derecho reconocido por la ley.
Fundamentos constitucionales y legales
La Constitución Política de Colombia, como norma superior del ordenamiento jurídico, establece entre los deberes ciudadanos el respeto por los derechos ajenos y la prohibición expresa de abusar de los derechos propios. Este principio fundamental encuentra desarrollo concreto en el artículo 830 del Código de Comercio, que dispone textualmente que "el que abuse de sus derechos estará obligado a indemnizar los perjuicios que cause".
La Ley 1258 de 2008, considerada una verdadera revolución positiva en materia societaria, especifica con mayor precisión que los accionistas deben ejercer su derecho al voto siempre en interés de la compañía. Según esta normativa, será considerado abusivo el voto emitido con cualquiera de los siguientes propósitos:
- Dañar intencionalmente a la sociedad
- Perjudicar a otros accionistas
- Obtener para sí mismo o para terceros una ventaja injustificada
En todos estos casos, se trata de un uso irregular del derecho, completamente ajeno a la finalidad legítima para la cual fue concebido.
Manifestaciones comunes de abuso en sociedades
No es infrecuente observar que algunos accionistas, al ejercer derechos esenciales como la participación en las reuniones del máximo órgano social -generalmente con voz y voto- incurran en prácticas abusivas contra las minorías. Resulta aún más paradójico cuando, mediante algún poder de veto legal o estatutario, se abusa de las mayorías o se utiliza la paridad para fines indebidos.
Sucede con regularidad que se manipulan estatutos, leyes y quórums para adoptar decisiones que formalmente cumplen con los requisitos normativos, pero que sustancialmente resultan ilegales. Estas prácticas distorsionan el espíritu de la ley mientras aparentan cumplir con su letra.
Conocimiento como herramienta de protección
Por esta razón es crucial que quienes poseen participaciones en sociedades conozcan no solamente sus derechos, sino también:
- Los estatutos sociales específicos de cada compañía
- Los acuerdos de accionistas vigentes
- La normativa aplicable en materia societaria
Estos instrumentos no constituyen meras formalidades o requisitos exclusivos para abogados. Si un inversionista desea proteger adecuadamente su capital, exigir rendición de cuentas apropiada, garantizar una administración correcta de la sociedad y, fundamentalmente, obtener utilidades legítimas, debe comprender que la legislación colombiana ofrece mecanismos efectivos de protección y, en términos coloquiales, de castigo frente a desviaciones de las finalidades legales.
Estructura legal y jurisprudencial
La legislación civil, comercial y, dentro de esta última, la normativa societaria e incluso procesal, se encuentra bien estructurada en Colombia. Existe jurisprudencia reiterada y conceptos emitidos por organismos y entidades competentes, particularmente la Superintendencia de Sociedades, que garantizan una protección adecuada a los accionistas. El problema no radica en la ausencia de derecho, sino frecuentemente en el desconocimiento de sus contenidos, alcances y en los procedimientos para hacerlo valer.
Ejemplo paradigmático: manipulación de utilidades
Un ejemplo frecuente -aunque no el único- de abuso societario es la manipulación de utilidades por parte del bloque mayoritario, situación que se agrava significativamente cuando este mismo bloque controla la administración de la sociedad. Estas decisiones, tomadas con fines distintos al interés social, quedan viciadas de nulidad conforme a la ley.
Recomendaciones prácticas para inversionistas
En conclusión, antes de ingresar a una sociedad, ya sea constituida o por crear, resulta aconsejable:
- Preguntar exhaustivamente sobre el funcionamiento de la compañía
- Entender completamente los derechos y obligaciones involucrados
- Cuestionar aspectos que generen dudas o parezcan poco transparentes
- Verificar el cumplimiento de normativas y mejores prácticas
No basta con "oír" una historia atractiva y entusiasmarse; todo negocio comienza con una narrativa prometedora, pero las ideas deben materializarse mediante reglas claras y un consentimiento debidamente informado por parte de todos los participantes.



