María Elisa Botero no habla de mercadeo como quien pauta una campaña o lanza un producto. Habla de audiencias, de comportamientos, de señales. De entender —de verdad— a las personas. Y no es un discurso aprendido: es una forma de trabajar que ha construido a pulso, pasando por algunos de los lugares donde hoy se define la conversación global: Twitter, Meta, TikTok. Hoy, desde Nutresa, está en uno de los retos más interesantes del mundo empresarial colombiano: conectar marcas históricas con un consumidor que cambió, que exige coherencia, valores y una relación mucho más cercana, en una compañía que está escribiendo uno de los capítulos empresariales más interesantes de las últimas décadas.
Una trayectoria marcada por la curiosidad
María Elisa recuerda a sus 20 años como una persona inquieta, curiosa, que no se conformaba con una sola respuesta. Estudió Comunicación Social, pero pronto se enamoró del mundo de las audiencias y los medios. “Entendí que lo mío no era contar la historia, sino entender por qué esa historia conectaba —o no— con alguien”, afirma. Su carrera comenzó temprano: desde el colegio vendía brownies y dulces, y en vacaciones trabajaba en mercadeo para negocios en Cali. “Me gusta estar activa, sentir que estoy aportando, que estoy generando valor, así sea en cosas pequeñas”, dice.
El salto a lo digital
Botero fue la empleada número dos de Twitter en Colombia en 2014, cuando la plataforma apenas despegaba en el país. Luego pasó a Meta y TikTok, un recorrido que ella misma describe como “un cambio de paradigma total”. En Twitter aprendió a trabajar en tiempo real, a entender que la conversación ya no era unidireccional y que todo lo que se comunica tiene una reacción inmediata. “Es casi un laboratorio en tiempo real”, señala.
Liderazgo femenino en entornos exigentes
Para Botero, ser mujer en posiciones de liderazgo en Colombia implica un reto adicional. “Hay que demostrar más, tener más paciencia para que te escuchen, para que validen lo que estás haciendo. No se trata de hablar más duro, sino de sostener en el tiempo que lo que haces genera valor”, explica. A pesar de los desafíos, ha logrado posicionarse en roles de alta responsabilidad.
El paso a Nutresa
El salto a Nutresa fue un cambio grande, no solo de industria sino de vida, pues se mudó a Medellín con su familia. Allí encontró un talento impresionante y un ADN corporativo real. “Las marcas son muy queridas y la gente las cuida como propias. Yo vengo a activar cosas, a sacar proyectos que de pronto estaban guardados por miedo, a mostrar las marcas en contextos más reales, más cotidianos”, dice. Su objetivo es evolucionar, no transformar, acercando las marcas a la vida de las personas.
El equilibrio entre maternidad y liderazgo
Botero tuvo un hijo mientras trabajaba en Meta, y durante su licencia de maternidad fue despedida debido a recortes masivos. “Fue un golpe durísimo, pero terminó siendo un regalo. Tuve un año y medio con mi hijo que nunca habría planeado”, recuerda. Aprendió que sin un cargo corporativo seguía siendo valiosa. Luego hizo consultorías y regresó a TikTok antes de llegar a Nutresa. Sobre el balance, afirma: “No creo en ser ‘high performer’ en todo al tiempo. Creo en entregarse por momentos”.
Aprendizajes y consejos
Uno de sus mayores aprendizajes fue en Meta, donde lideró un programa global que intentó aplicar igual en todo el mundo. “Fue un error. Cada región tiene su ADN, su manera de entender las cosas. Aprendí a construir desde esas diferencias”, explica. A los líderes menores de 40 les aconseja: “Construyan con otros. Nadie tiene la verdad absoluta. La co-construcción y la diversidad de perspectivas es lo más poderoso”.
Fe en Colombia y los jóvenes
A pesar de las oportunidades para irse, Botero se queda en Colombia por la resiliencia de su gente. “Ese ‘sí se puede’ es real. Hay un perrenque que no he visto en otros lugares”, afirma. Sobre los jóvenes, cree que tienen una chispa que hay que despertar y acompañar. Su propósito futuro es claro: conectar industrias, personas y audiencias, tendiendo puentes entre mundos que no siempre se hablan.



