Renuncia del máximo ejecutivo de Air Canada tras tormenta política por uso exclusivo del inglés
El consejero delegado de Air Canada, Michael Rousseau, anunció este lunes que abandonará la compañía a finales del presente año, en medio de una intensa controversia generada por su decisión de emitir un mensaje de condolencias por un accidente mortal utilizando únicamente el idioma inglés, sin incluir el francés que es lengua oficial de Canadá.
La mayor aerolínea canadiense, y una de las más importantes de Norteamérica, comunicó la salida de Rousseau mediante un comunicado distribuido a los medios, donde intentó desvincular esta decisión de la polémica desatada hace exactamente una semana. "Rousseau ha alcanzado una edad natural de jubilación. Su decisión es coherente con el enfoque sostenido del consejo en la planificación de la sucesión del consejero delegado", afirmó la empresa en su declaración oficial.
El video que desató la crisis
El anuncio de la renuncia se produce justo siete días después de que Rousseau, de 68 años y nombrado como máximo ejecutivo de Air Canada en 2021, publicara un video de casi cuatro minutos de duración completamente en inglés. En dicha grabación, el directivo expresaba sus condolencias por el accidente ocurrido en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, donde fallecieron dos pilotos de la compañía.
Lo particular del material audiovisual, difundido a través de las redes sociales corporativas, fue que Rousseau solo pronunció una única palabra en francés durante toda su intervención. Esta omisión lingüística generó inmediatas y fuertes críticas por parte de los principales dirigentes políticos de Canadá, quienes consideraron el gesto como una falta de respeto hacia la comunidad francófona del país.
Reacciones políticas y disculpa tardía
El primer ministro canadiense, Mark Carney, manifestó públicamente su "profunda decepción" con el mensaje monolingüe de Rousseau. Por su parte, el jefe de Gobierno de la provincia de Quebec, François Legault, donde se encuentra la sede central de Air Canada, fue más allá y solicitó abiertamente la dimisión del ejecutivo.
Ante la presión creciente, Rousseau se vio obligado a emitir un nuevo comunicado el jueves pasado, esta vez en formato bilingüe, donde presentó sus disculpas por su incapacidad para expresarse adecuadamente en francés. El directivo reconoció que, a pesar de haber intentado aprender el idioma durante varios años, aún no había alcanzado la fluidez necesaria para comunicarse efectivamente en esta lengua oficial canadiense.
Contexto legal y antecedentes problemáticos
Canadá es oficialmente un país bilingüe donde tanto el inglés como el francés tienen estatus de idiomas oficiales. Aunque Air Canada es una empresa privada, está sujeta a la Ley de Lenguas Oficiales, normativa que obliga a ciertas instituciones federales y entidades específicas a operar en ambos idiomas, ofreciendo sus servicios y comunicaciones públicas en las dos lenguas.
La situación se complejiza aún más en la provincia de Quebec, donde el francés es el único idioma oficial reconocido. Este no es el primer incidente lingüístico protagonizado por Rousseau, quien ya en 2021, poco después de asumir el cargo de consejero delegado, pronunció un discurso completamente en inglés durante un evento en Montreal, la ciudad más importante de Quebec.
En aquella oportunidad, el ejecutivo respondió a las críticas argumentando que se esforzaría por mejorar su francés, pero también generó malestar al señalar que, a pesar de vivir en Montreal desde hacía años, nunca había necesitado realmente hablar en este idioma para desenvolverse en su vida cotidiana y profesional.
Implicaciones corporativas y debate nacional
La renuncia de Rousseau pone de manifiesto la sensibilidad lingüística que existe en Canadá y cómo las empresas, especialmente aquellas con presencia federal como Air Canada, deben manejar cuidadosamente sus comunicaciones en ambos idiomas oficiales. El caso ha reavivado el debate nacional sobre el verdadero bilingüismo en las esferas directivas de las principales corporaciones canadienses y la necesidad de que sus líderes representen adecuadamente la diversidad lingüística del país.
La aerolínea ahora enfrenta el desafío de encontrar un sucesor que no solo tenga las capacidades gerenciales necesarias para dirigir una empresa de esta magnitud, sino que también demuestre un compromiso genuino con el bilingüismo institucional que exige la legislación canadiense y la realidad sociocultural del país.



