Más de 300 trámites represados frenan proyectos de transición energética en Colombia
300 trámites frenan transición energética en Colombia

La transición energética en Colombia avanza, pero no al ritmo que requiere el crecimiento del consumo de electricidad. Aunque el país pasó de tener menos de 500 megavatios (MW) de energías renovables no convencionales hace pocos años a superar los 4.000 MW instalados, los proyectos llamados a sostener la próxima expansión del sistema eléctrico permanecen atrapados entre trámites, obras de transmisión pendientes y procesos financieros que aún no se completan.

Hoy, más de 300 gestiones administrativas continúan represadas y 5.086 MW permanecen sin cierre financiero, una combinación que, según SER Colombia, será uno de los principales desafíos que heredará el próximo Gobierno.

Capacidad instalada actual y proyecciones

De acuerdo con el Balance 2026 de SER Colombia, al cierre de este año el país contará con más de 4.200 MW de capacidad instalada en fuentes no convencionales de energía renovable. De esa capacidad, cerca de 2.876 MW corresponden a proyectos de mediana y gran escala que estarán en operación comercial o en etapa de pruebas, mientras que más de 1.300 MW provendrán de autogeneración y generación distribuida.

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Según el gremio, la capacidad que estará instalada al finalizar 2026 sería suficiente para atender el consumo eléctrico de Bogotá y su área metropolitana, además de reducir emisiones equivalentes a retirar de circulación más de 265.000 vehículos durante un año.

Sin embargo, detrás de esas cifras aparece una realidad menos visible. El gremio considera que el país apenas ha recorrido la mitad del camino y advierte que durante los próximos cinco años será necesario incorporar al menos 6.000 MW adicionales de energías renovables al mercado mayorista para evitar un déficit estructural de generación hacia 2027, lo que implicaría inversiones cercanas a los US$5.000 millones.

El crecimiento se frenó en los grandes proyectos

Mientras las cifras muestran un aumento sostenido de la capacidad instalada, los proyectos llamados a aportar los mayores volúmenes de energía siguen enfrentando obstáculos que retrasan su entrada en operación.

Para SER Colombia, el problema no radica en la falta de inversionistas. El gremio sostiene que el interés por desarrollar proyectos continúa vigente y que los avances registrados durante los últimos años demuestran que Colombia mantiene atractivo para el capital nacional e internacional. No obstante, considera que el principal desafío se encuentra en la ejecución.

"Colombia no tiene un problema de falta de interés por parte del inversionista, sino de ejecución. Hoy hay más de 5.000 MW esperando cierre financiero y cientos de trámites detenidos mientras el país sigue necesitando energía y alivio tarifario", señaló SER Colombia.

Según el gremio, cerca del 70% del tiempo requerido para desarrollar un proyecto termina consumiéndose en trámites administrativos. En algunos casos, esos procedimientos alcanzan demoras cercanas a los 2.000 días, mientras las obras de transmisión avanzan a una velocidad inferior a la de los proyectos de generación.

El resultado es un portafolio amplio de iniciativas que permanecen en distintas etapas de desarrollo sin poder iniciar construcción o entrar en operación. SER Colombia calcula que actualmente existen 1.043 MW distribuidos en 20 proyectos de mediana y gran escala listos para comenzar obras. Sin embargo, más de la mitad de esa capacidad continúa pendiente de completar su cierre financiero y otros proyectos todavía terminan la contratación de obras de ingeniería o esperan autorizaciones ambientales y licencias de construcción.

El inventario es todavía mayor cuando se observan las iniciativas que permanecen en desarrollo. El Balance 2026 identifica 106 proyectos con avances entre el 20% y el 60%, equivalentes a más de 5.800 MW, muchos de ellos con estudios ambientales adelantados y gestión predial en marcha, pero todavía sin cumplir todos los requisitos para iniciar construcción. La mayoría tampoco ha logrado completar su cierre financiero.

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Ese panorama también queda reflejado en el informe de la UPME del año 2025 (junio para ser más exactos), donde varios de los proyectos de mayor capacidad aparecen con retrasos acumulados frente a los cronogramas originales. Los casos más representativos corresponden a parques eólicos ubicados en La Guajira, una región que concentra buena parte del potencial renovable del país y donde las obras de transmisión se han convertido en un factor determinante para la entrada de nueva generación. Vale mencionar que este informe anteriormente era revelado por la entidad de manera trimestral y desde junio de 2025 no se reporta.

Los megaproyectos concentran los mayores retrasos

Los casos más visibles aparecen en La Guajira, donde se desarrolla el mayor portafolio eólico del país y donde las obras de transmisión han avanzado a un ritmo inferior al de las iniciativas de generación.

El proyecto Alpha, con una capacidad de 218 MW, registra un avance físico cercano al 26%, cuando el cronograma original contemplaba que las obras ya estuvieran finalizadas. La auditoría de la UPME calcula un desfase equivalente al 74% del programa de construcción y estima que su entrada en operación ocurriría hacia noviembre de 2027.

Otro de los desarrollos estratégicos es Beta, con cerca de 280 MW de capacidad. El informe reporta un retraso de 982 días frente al cronograma inicialmente declarado, aunque mantiene la expectativa de que pueda cumplir con el inicio de las obligaciones de energía firme tras los ajustes realizados durante el seguimiento.

La situación también alcanza al complejo Jemeiwaa Ka'i. El proyecto JK1, anteriormente conocido como Casa Eléctrica, presenta un avance cercano al 30% cuando el cronograma proyectaba que las obras ya estuvieran concluidas. La auditoría calcula un atraso de 1.357 días frente al plan original. En el caso de JK2, antes denominado Apotolorrú, el retraso se acerca a los 1.200 días y su desarrollo continúa dependiendo del avance de la subestación Colectora y de la infraestructura de transmisión requerida para conectarlo al Sistema Interconectado Nacional.

El mayor retraso reportado por la UPME corresponde a Windpeshi, uno de los parques eólicos más grandes del país. La auditoría registra un desfase de 1.787 días respecto a la fecha inicialmente prevista para iniciar operación comercial, aunque mantiene como referencia septiembre de 2026 luego de las modificaciones realizadas sobre sus obligaciones de energía firme.

Los retrasos no se limitan a los proyectos eólicos. Entre las iniciativas solares también aparecen desarrollos como Guayepo I y II, El Corozo, Las Palmeras, El Campano y Puerta de Oro, que registran atrasos frente a los cronogramas inicialmente reportados, aunque varios de ellos continúan avanzando en construcción y mantienen fechas actualizadas para entrar en operación.

Trámites y transmisión, los principales cuellos de botella

Para SER Colombia, el retraso de los proyectos responde a una combinación de factores que involucra a diferentes entidades e instancias del Estado. El gremio señala que la dispersión de criterios entre autoridades, los tiempos de respuesta superiores a los establecidos y la solicitud de requisitos adicionales han prolongado los procesos administrativos durante todas las etapas del desarrollo.

A esto se suma la expansión de la infraestructura de transmisión, que no ha avanzado al mismo ritmo que la construcción de nuevas plantas de generación. En varios de los proyectos evaluados por la UPME, las auditorías condicionan las fechas de entrada en operación al desarrollo de líneas y subestaciones necesarias para transportar la energía producida hasta el sistema nacional.

SER Colombia también identifica retos asociados a los procesos de consulta previa, que requieren coordinación entre entidades nacionales, autoridades territoriales y comunidades. El gremio sostiene que estos procedimientos deben desarrollarse con reglas claras, tiempos definidos y mayor articulación institucional para ofrecer seguridad jurídica a todas las partes involucradas.

En ese contexto, la organización insiste en que el país no enfrenta un problema de falta de interés por invertir en energías renovables. Por el contrario, considera que los avances registrados durante los últimos años demuestran que Colombia mantiene atractivo para los inversionistas, pero que resulta necesario fortalecer la ejecución para que los proyectos puedan culminar dentro de los plazos previstos.

Como parte de esa estrategia, SER Colombia propone un plan de choque que permita resolver en un plazo de seis meses los principales cuellos de botella relacionados con trámites, permisos y expansión de redes. El objetivo es acelerar la incorporación de nueva capacidad de generación y evitar que proyectos que ya cuentan con avances técnicos y ambientales continúen aplazando su entrada en operación.

El gremio también plantea fortalecer la infraestructura de transmisión, hacer más eficientes los procesos de conexión, consolidar una política de largo plazo que brinde estabilidad a la inversión e impulsar tecnologías de almacenamiento de energía, consideradas un elemento clave para respaldar una mayor participación de fuentes renovables en la matriz eléctrica.