Bad Bunny en el Super Bowl: un grito contra la crisis energética en América Latina
Izando la bandera de Puerto Rico, Bad Bunny se acercó a cuatro postes de luz que chispeaban mientras tres personas, vestidas de blanco y ataviadas con una pava, danzaban suspendidas en el aire. "¡Maldita sea, otro apagón!", exclamó el artista mientras escalaba el cuarto poste. Aunque "El Apagón" suena a un himno de fiesta y orgullo boricua, con su ritmo pegajoso de bomba y house, la realidad es que es una canción de protesta muy directa. Bad Bunny no la escribió solo para bailar; la usó como un altavoz para denunciar la crisis energética de su isla y, por extensión, de toda una región.
Apagones por todas partes: la precariedad eléctrica en la región
La situación eléctrica en América Latina y el Caribe es un verdadero crisol de contrastes. Mientras algunos países lideran en energías limpias, otros enfrentan momentos críticos. Cuba, por ejemplo, sufre un déficit energético masivo, con apagones que afectan a más del 61% del territorio debido a plantas termoeléctricas obsoletas y falta de mantenimiento. Ecuador, tras dos años de cortes de hasta 14 horas en 2024 y 2025, parece respirar aliviado en 2026 gracias a una mejor gestión de embalses, aunque el sistema sigue siendo sensible a las sequías.
Argentina ha implementado planes de contingencia para evitar colapsos durante los veranos, con picos de calor que dejaron a miles sin servicio en el Área Metropolitana de Buenos Aires en enero de 2026. México enfrentó una crisis grave en mayo de 2024, cuando una ola de calor extremo desencadenó el colapso del sistema eléctrico nacional, evidenciando problemas estructurales en la infraestructura. Honduras, por su parte, sufrió un apagón nacional total en marzo de 2025, afectando incluso la interconexión con Centroamérica, debido a fallas en líneas de transmisión y déficit de generación.
¿Por qué está pasando esto? Cuatro factores clave
Confluyen cuatro factores principales en esta crisis energética:
- Dependencia de combustibles fósiles: Aunque el 67% de la electricidad fue generada por fuentes limpias en 2025, la región aún depende de gas, carbón y petróleo para el 33% restante.
- Dependencia del agua: La hidroelectricidad es predominante, pero el cambio climático causa sequías más extremas, vaciando embalses y forzando el uso de plantas contaminantes.
- Infraestructura obsoleta: Muchos sistemas de transmisión y plantas térmicas tienen décadas de antigüedad, fallando cuando la demanda sube.
- Aumento de la demanda: La digitalización, el uso de aire acondicionado y el crecimiento industrial empujan las redes más allá de su capacidad.
Bad Bunny cantó con doble sentido en "El Apagón", exponiendo no solo la falta de electricidad, sino también intentos de invisibilizar la cultura puertorriqueña frente a la gentrificación y el desplazamiento.
La oportunidad: energías renovables como solución
América Latina y el Caribe es una potencia en energía solar y eólica. Datos de Zero Carbon Analytics revelan que, a noviembre de 2025, el 19% de la electricidad regional provino de estas fuentes, superando el promedio mundial. Ya 16 países se han unido bajo la iniciativa RELAC, con el objetivo de que al menos el 80% de su electricidad sea renovable para 2030.
La transición energética trae consigo mejoras en salud pública, reduciendo muertes por contaminación del aire, y es una buena inversión, con costos operativos más bajos que los combustibles fósiles. Además, impulsa la creación de empleos verdes, fortaleciendo el derecho al trabajo. Sin embargo, el gran reto sigue siendo la interconexión regional y una inversión anual equivalente al 0,8% del PIB regional para cerrar brechas de acceso.
Electricidad: un derecho habilitador esencial
El derecho a la electricidad es un derecho habilitador, crucial para ejercer otros derechos fundamentales como la salud, educación y acceso al agua. Viviana Krsticevic, directora ejecutiva del CEJIL, destaca que cada corte paraliza servicios esenciales, afectando desproporcionadamente a poblaciones vulnerables. En América Latina, 18 millones de personas siguen sin electricidad y 78 millones cocinan con leña, evidenciando que la transición aún no llega a quienes más la necesitan.
Garantizar un acceso seguro y asequible a la energía es un tema de soberanía y dignidad. Como canta Bad Bunny, "Puerto Rico tiene lo que nadie tiene", y lo mismo aplica para toda América Latina: una región con el potencial de liderar una transición energética justa que ilumine a todos sus habitantes.