Rebaja de calificación de S&P a Colombia: impacto económico en empresas y ciudadanos
La calificadora de riesgo Standard and Poor's (S&P) Global Ratings ha tomado la decisión de reducir la calificación crediticia de Colombia a 'BB-', situándola a apenas un escalón del nivel considerado como altamente especulativo. Esta medida, según expertos económicos, tendrá repercusiones directas en la economía nacional, las empresas y los ciudadanos de a pie.
Consecuencias inmediatas en el endeudamiento público
La rebaja crediticia implica que Colombia enfrentará mayores costos al momento de financiarse en los mercados internacionales. María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, explica que "es como cuando a una persona le bajan su puntaje crediticio: le prestan más caro, con más condiciones y con menos confianza".
El exviceministro de Hacienda Juan Alberto Londoño advierte que "la deuda pública aumentará su costo y para cubrir ese déficit estructural en las finanzas tendremos que pagar más impuestos. La deuda la pagamos los colombianos".
Razones detrás de la decisión de S&P
S&P Global Ratings justificó su decisión señalando los "elevados desequilibrios fiscales" que presenta el país, caracterizados por un gasto público considerable, altas tasas de interés y una recaudación de ingresos inferior a lo esperado.
En un comunicado oficial, la calificadora afirmó que "nuestra calificación refleja la limitada flexibilidad fiscal, la elevada carga de deuda, la débil posición externa y el moderado PIB per cápita". Además, proyecta que el déficit fiscal del gobierno general alcanzará el 5,6% del PIB en 2026, mientras que la deuda pública neta se aproximará al 66% del PIB para 2029.
Impacto transversal en la economía
Natalia Gutiérrez, presidenta del Consejo Gremial y de Acolgen, señala que en la práctica esto significa que "el Estado enfrentará mayores costos, las empresas accederán a crédito en condiciones más exigentes y los hogares sentirán tasas más altas y menor disponibilidad".
La incertidumbre generada por esta rebaja crediticia afecta múltiples esferas económicas. Lacouture agrega que "la rebaja manda un mensaje de alerta a los inversionistas: que el país ofrece hoy más incertidumbre, más fragilidad fiscal y menos confianza. Y sin confianza, la inversión se enfría".
Sectores especialmente vulnerables
Los sectores intensivos en capital, como energía e infraestructura, enfrentarán desafíos particulares. Gutiérrez explica que "el aumento en tasas y la carga impositiva elevarán la probabilidad de aplazamiento o cancelación de proyectos. Esto implica menos obras, menos empleo, menor crecimiento y riesgos para la disponibilidad de servicios esenciales".
La pérdida de competitividad internacional es otra consecuencia directa. Colombia se vuelve menos atractiva para inversiones de largo plazo frente a otros destinos, afectando transversalmente a sectores como energía, infraestructura, industria, agro y tecnología.
Llamado urgente a las autoridades
Ante esta situación, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) ha realizado un llamado urgente a las autoridades económicas. Bruce Mac Master, presidente del gremio, comenta que "faltan pocos meses para que se acabe el gobierno, a las autoridades económicas hay que pedirles que no profundicen el inmenso problema que ya tenemos".
Mac Master advierte que "todos debemos ser conscientes del estado de crisis en el cual se entregan las finanzas públicas, que ya pasó de ser simplemente una preocupación de economistas, para convertirse en un problema de largo plazo, que tendría que asumir toda la ciudadanía colombiana, seguramente con mayores efectos sobre los vulnerables".
En el contexto actual de estrechez fiscal, con un presupuesto desfinanciado en 16,3 billones de pesos, la Nación contará con menos recursos para políticas sociales, lo que podría llevar a la búsqueda de nuevas fuentes de ingreso, incluyendo posibles aumentos impositivos para los ciudadanos.



