Colombia enfrenta crisis energética por pérdida de autosuficiencia en gas natural
El mercado de gas natural en Colombia ha experimentado un cambio estructural durante 2026, consolidando la pérdida de autosuficiencia energética y acelerando la dependencia de importaciones, según un análisis detallado publicado por Corficolombiana. Esta transformación representa un punto de inflexión crítico para la seguridad energética del país.
Producción nacional en declive frente a demanda creciente
La producción comercializada de gas natural alcanzó en febrero de 2026 su nivel más bajo histórico para ese mes, con apenas 695 millones de pies cúbicos diarios. Esta cifra representa una caída interanual del 15,7%, continuando una tendencia negativa que ya mostraba una contracción del 17,1% durante 2025. El declive de campos maduros y la ausencia de nuevas fuentes significativas de oferta explican este deterioro productivo.
En contraste, el consumo interno mantiene una trayectoria ascendente constante, impulsado por la demanda industrial, residencial y térmica. Esta divergencia entre oferta y demanda ha creado una brecha energética que Colombia está cubriendo cada vez más con gas natural licuado importado.
Importaciones ganan terreno en la matriz energética
La participación del gas importado en el suministro nacional ha experimentado un crecimiento exponencial. Mientras entre 2015 y 2023 representaba menos del 3% del total, durante el primer trimestre de 2026 alcanzó más del 23%. Este suministro depende principalmente de la planta de regasificación de Cartagena, infraestructura diseñada originalmente como respaldo para generación térmica pero que ahora sostiene una parte relevante del abastecimiento nacional.
El gas importado no solo ha ganado participación, sino que también ha comenzado a atender sectores distintos a las plantas térmicas, ampliando significativamente su rol dentro del sistema energético colombiano. Esta transición implica una exposición mayor a precios internacionales y a la compleja logística asociada al transporte marítimo y procesos de regasificación.
Impacto directo en los precios para consumidores
El cambio en la matriz de abastecimiento ya se refleja directamente en los costos para los consumidores finales. Durante 2025, el precio del gas para la industria aumentó un 69% anual, mientras que para el sector residencial el incremento fue del 23%. Estos ajustes responden directamente a la incorporación de gas importado, que tiene un costo superior al doméstico.
El diferencial de precios se explica por la estructura del gas natural licuado, que incluye gastos de licuefacción en origen, transporte marítimo especializado y regasificación en destino. Según el informe de Corficolombiana, estos factores pueden elevar el precio final entre 5% y 15%, dependiendo de las condiciones de mercado y de la eficiencia operativa logística.
"En algunos frentes, las decisiones apuntaron en la dirección contraria a la necesidad de revertir la caída de la producción", señala el documento, refiriéndose a la falta de acciones oportunas para sostener la autosuficiencia energética. El análisis advierte que el traslado de estos costos hacia los usuarios finales se ha dado de forma directa, sin mecanismos que amortigüen adecuadamente el impacto económico.
Carrera por ampliar infraestructura de importación
Ante el déficit creciente, el sector energético ha impulsado múltiples proyectos para ampliar la capacidad de importación de gas. Estas iniciativas se concentran en infraestructura de regasificación y transporte, con el objetivo de garantizar el suministro en el corto y mediano plazo.
- La planta de Cartagena continúa como eje central del sistema, con una capacidad actual de 465 millones de pies cúbicos día y planes de expansión a 533 millones hacia 2027.
- Se desarrolla el proyecto Puerto Bahía, impulsado por Ecopetrol y Frontera Energy, con capacidad inicial de 126 millones de pies cúbicos día y entrada prevista para el tercer trimestre de 2026.
- Avanza un proyecto en el Pacífico adjudicado a PIO SAS, con capacidad de 60 millones de pies cúbicos día y posibilidad de ampliación a más de 120 millones.
Para 2027, se proyectan desarrollos adicionales en La Guajira y Coveñas. En el primer caso, una unidad flotante de regasificación conectada al sistema nacional podría aportar hasta 250 millones de pies cúbicos día. En el segundo, se prevé la comercialización de gas importado por cerca de 110 millones de pies cúbicos día.
Riesgos climáticos y alternativas estructurales
El informe introduce un factor adicional de presión: la probabilidad de un fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026. De acuerdo con estimaciones internacionales, existe un 61% de probabilidad de ocurrencia y un 25% de que alcance una intensidad alta. Durante el último evento climático similar, el consumo de gas en plantas térmicas se incrementó de niveles promedio de 180-200 millones de pies cúbicos día a máximos de 612 millones.
"Un Niño fuerte puede absorber la nueva oferta o gran parte de ella", advierte el documento, señalando que la expansión de infraestructura no garantiza por sí sola la estabilidad del sistema frente a escenarios extremos de demanda.
En el mediano y largo plazo, el cierre del déficit dependerá de nuevas fuentes de suministro. Entre ellas se destacan:
- El desarrollo del proyecto offshore Sirius, con potencial estimado entre 400 y 500 millones de pies cúbicos día en su fase inicial, aunque su entrada está prevista hacia el final de la década.
- La posible reactivación del gasoducto binacional con Venezuela (Antonio Ricaurte), con capacidad cercana a 500 millones de pies cúbicos día, aunque enfrenta incertidumbres contractuales y está sujeto a restricciones internacionales.
Mientras estas alternativas avanzan, el sistema energético colombiano continúa apoyándose en el gas importado como solución inmediata. La evolución del mercado dependerá críticamente de la capacidad de ejecutar los proyectos en curso, ampliar la infraestructura de transporte y gestionar eficazmente los riesgos asociados a la demanda y a las condiciones externas volátiles.



