La crisis energética en la región Caribe de Colombia ha escalado a un nuevo nivel, afectando ahora el suministro de agua potable en los municipios de Arjona y Turbaco, en el departamento de Bolívar. Desde hace más de tres meses, las constantes interrupciones del servicio eléctrico han generado un efecto dominó que perjudica a cerca de 230.000 habitantes, quienes enfrentan cortes prolongados en el acceso al agua.
Impacto en la prestación del servicio de agua
La empresa de acueducto Acualco ha sido una de las más afectadas por esta situación. Según denunció su gerente operativo, Humprey García, las fallas eléctricas —que incluyen oscilaciones, interrupciones y bajos voltajes, especialmente en horarios nocturnos— han impedido el proceso de potabilización y distribución del agua. Esto ha obligado a la compañía a reducir los caudales, generando malestar entre los residentes.
García manifestó: "Esta situación, debido a la deficiencia en el servicio de energía, ha causado que se presenten bajos caudales en la prestación del servicio de agua, generando inconformismo entre las comunidades. Estas fallas son reiterativas desde hace tres meses. Le exigimos al operador de solución inmediata a esta problemática, debido a que no hemos encontrado respuestas de fondo a las múltiples quejas instauradas".
El acueducto ha solicitado la intervención de los alcaldes municipales, entes de control y la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios para buscar soluciones estructurales que permitan restablecer la normalidad en la operación y garantizar el suministro pleno a más de 37.000 predios.
Reacciones ciudadanas y protestas
La crisis ha desatado un fuerte descontento social. Los habitantes de Arjona y Turbaco reportan jornadas de varias horas e incluso días sin agua en sus hogares, lo que dificulta actividades básicas como cocinar, asearse y mantener condiciones mínimas de salubridad. Las protestas ciudadanas, que incluyen bloqueos de vías, se han intensificado, y las comunidades advierten que podrían escalar si no se implementan soluciones concretas en el corto plazo.
La situación ha puesto en evidencia la fragilidad de los sistemas públicos en la región Caribe, reabriendo el debate sobre la responsabilidad de las empresas prestadoras de servicios básicos ante la continuidad de estos.
Antecedentes de la crisis energética en el Caribe
La inestabilidad energética en esta zona del país no es un fenómeno nuevo. La liquidación de Electricaribe en 2020, tras años de problemas como infraestructura obsoleta, altas pérdidas por conexiones ilegales y fraude, baja capacidad de pago y un enorme déficit financiero, marcó un hito en la crisis. Tras su liquidación, la operación se dividió entre Afinia (encargada de Bolívar, Córdoba, Sucre y Cesar) y Air-e (responsable de Atlántico, Magdalena y La Guajira).
A pesar de este cambio, las dificultades persistieron debido a los altos costos de energía en la región, derivados en parte de pérdidas técnicas y robos. En marzo de 2026, el superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, Felipe Durán, señaló durante el Congreso Nacional de Transición Energética que el problema no se limita a fallas de gestión empresarial, sino que responde a un modelo energético que no se ajusta a la realidad social, económica y territorial del Caribe colombiano.
"Después de varias liquidaciones e intervenciones, es momento de dejar de pensar que se trata solo de eficiencia o ineficiencia administrativa y evaluar si el modelo energético, tal como está concebido, responde realmente a las necesidades del Caribe colombiano", afirmó Durán.
Llamado a las autoridades
Ante la gravedad de la situación, Acualco ha reiterado su llamado a las autoridades locales y nacionales para que intervengan y presionen a Afinia a brindar soluciones inmediatas. La empresa de energía, por su parte, no ha emitido declaraciones recientes sobre las medidas que implementará para estabilizar el servicio.
Mientras tanto, la presión ciudadana sigue en aumento, y la crisis energética en el Caribe continúa siendo un desafío sin resolver que afecta directamente la calidad de vida de miles de colombianos.



