Gobierno y generadoras en disputa por vertimientos de agua en hidroeléctricas colombianas
Disputa por vertimientos de agua en hidroeléctricas colombianas

La controversia por el manejo del agua en embalses colombianos

El incremento significativo de las precipitaciones durante el año 2026 continúa manifestando sus efectos en diversos sectores, destacándose particularmente en la generación de energía eléctrica y en los niveles de almacenamiento de los embalses que alimentan la fuente hidroeléctrica nacional. Esta situación ha desencadenado un intenso debate entre el Gobierno Nacional y las empresas generadoras de energía.

El caso emblemático del embalse Urrá en Córdoba

El departamento de Córdoba presenta el ejemplo más evidente de esta problemática en el embalse Urrá. Tras haber registrado niveles mínimos de llenado en abril de 2024, con apenas 31,1% de su capacidad, actualmente se encuentra en cifras históricas que alcanzan el 103,5% hasta el ocho de febrero, con picos máximos de 109% documentados el tres de febrero.

Esta circunstancia excepcional ha obligado a la empresa administradora del embalse a incrementar las descargas hacia el río Sinú como medida preventiva fundamental para salvaguardar la infraestructura y proteger a las comunidades ubicadas aguas abajo ante posibles crecientes repentinas.

El informe técnico más reciente de Urrá, correspondiente a las ocho de la mañana del lunes, detalla que el caudal entrante alcanza 2.090,5 metros cúbicos por segundo, mientras que el caudal descargado mediante rebosadero y turbinas suma 1.460,8 m3/s.

"El evento hidrológico de los últimos días constituye un hecho imprevisible e irresistible", explicó la empresa, destacando que "en ningún febrero en la historia de los registros se había presentado los niveles de aporte que hoy hemos evidenciado", superando incluso el récord anterior de 620 metros cúbicos por segundo promedio diario establecido en 1999.

La polémica intervención presidencial

Sin embargo, el presidente Gustavo Petro avivó considerablemente la controversia al cuestionar públicamente la decisión de realizar vertimientos sobre el río cordobés, afirmando categóricamente que "todo vertimiento de Urrá sobre los campesinos es la continuación de un crimen ambiental".

Según la perspectiva del jefe de Estado, esta situación formaría parte de una estrategia deliberada del sector eléctrico para propiciar artificialmente una escasez de gas natural. Petro argumentó que no se habrían aprovechado adecuadamente los altos niveles de los embalses, priorizando en cambio el uso de gas para apoyar la generación termoeléctrica.

"Solo hicieron contratos de futuros a precios de las termoeléctricas de gas, diez veces superiores a las del agua, cuando tenían energía casi que gratuita que ahora botan contra la vida del campesinado", declaró el mandatario con tono crítico.

La respuesta del sector generador

Frente a estas acusaciones, Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación de Generadores de Energía Eléctrica y el Consejo Gremial, negó enfáticamente cualquier intento de generar escasez del recurso gasífero. La dirigente gremial explicó que ambas fuentes energéticas son complementarias y que los mayores aportes hídricos a los embalses, producto de las intensas lluvias, han provocado naturalmente una caída en los precios de la energía debido al aprovechamiento óptimo de los recursos disponibles.

En relación con los precios del sector, Gutiérrez precisó que durante el año pasado el precio promedio de la bolsa eléctrica fue de 245,8 $/kWh, manteniéndose por debajo del precio promedio de los contratos (298,9 $/kWh) durante el 78,63% del tiempo. En lo transcurrido de 2026, esta diferencia se ha ampliado considerablemente, con un precio promedio de bolsa de 213,2 $/kWh frente a un precio promedio de contratos de 308,25 $/kWh, situándose la bolsa por debajo de los contratos en el 86,2% del período analizado.

La representante gremial agregó que la decisión de aumentar las descargas al río Sinú implica necesariamente no utilizar agua que podría destinarse a la generación eléctrica, derivando en una pérdida concreta de ingresos para las empresas. "Verter agua implica dejar de generar energía y perder ingresos. No existe incentivo económico para hacerlo. Los vertimientos no son decisiones discrecionales, sino obligaciones técnicas", explicó Gutiérrez con claridad.

Panorama nacional de los embalses

En cuanto al estado general de los embalses en el territorio nacional, la región Caribe (con Urrá como principal referencia) se mantiene como la región hidrológica con el nivel de llenado más alto entre las seis existentes. La región de Caldas, con el embalse Amaní como eje central, ocupa el segundo lugar con el llenado más elevado y con el riesgo más latente de iniciar procedimientos de descarga, ubicándose actualmente en 95,53% de su capacidad.

Aunque las regiones de Antioquia y Valle presentan promedios de llenado de 89,6% y 95,53% respectivamente, embalses específicos como Ituango y Calima 1 se encuentran al 99,74% y 99,22% de su capacidad máxima de almacenamiento, incrementando sustancialmente la necesidad potencial de realizar descargas controladas.

De hecho, EPM ya informó oficialmente que en Ituango se han iniciado descargas controladas hacia el río Cauca bajo reglas de operación estrictas y limitadas exclusivamente al volumen de agua entrante.

Las implicaciones políticas y regulatorias

El presidente Petro amplió su crítica al señalar directamente a las juntas directivas de Urrá e Hidroituango, afirmando que "las juntas directivas de Urrá e Hidroituango también deben responder". Según el mandatario, ya había proporcionado indicaciones pertinentes a estos órganos directivos para que comenzaran a implementar la nueva fórmula tarifaria que, por disposición legal, empezará a regir formalmente a partir de 2027.

Esta controversia evidencia las tensiones existentes entre las consideraciones técnicas de operación de infraestructura crítica, las prioridades de política energética nacional y las preocupaciones ambientales y sociales asociadas al manejo de recursos hídricos en un contexto de variabilidad climática creciente.