Embalses al límite: entre energía barata y emergencias por lluvias históricas
El inicio del año 2026 ha presentado una situación climática extraordinaria en Colombia, donde el esperado verano simplemente no llegó. En su lugar, el país enfrenta una de las olas invernales más intensas de las últimas décadas, con precipitaciones muy por encima de los promedios históricos que han mantenido los embalses cerca del 80% de su capacidad.
La paradoja de los embalses llenos
Mientras las fuertes lluvias han causado inundaciones en varias poblaciones del norte del país, particularmente en departamentos como Córdoba y Antioquia, donde miles de personas han requerido evacuación, el sistema eléctrico colombiano experimenta un efecto colateral inesperado: una generación hídrica abundante que ha reducido significativamente los precios de la energía en el mercado.
Según expertos del sector energético, tener los embalses con niveles altos durante los primeros meses del año no representa una anomalía, sino que forma parte de la planeación normal del sistema eléctrico colombiano. "El sistema está diseñado sobre la base de que entre enero y marzo predomina el verano", explican fuentes especializadas, quienes destacan que las empresas buscan cerrar el año anterior con suficiente agua almacenada para garantizar el suministro durante los meses secos.
Datos que contradicen las críticas
Las cifras del sector revelan una tendencia consistente: desde 2021, el nivel agregado de los embalses ha comenzado cada año cerca del 80%, con la única excepción de 2024, cuando el fenómeno de El Niño redujo los niveles a aproximadamente el 60%. "Comenzar 2026 con embalses altos no fue una decisión improvisada ni extraordinaria, sino parte de la planeación normal del sistema", insisten los expertos.
Lo verdaderamente excepcional ha sido el comportamiento climático. Enero y febrero de 2026 registraron niveles de lluvia significativamente superiores a la media histórica, con aportes hídricos que han superado todas las proyecciones. Con los embalses ya cerca de su capacidad máxima por la planeación de verano, el margen para absorber agua adicional se redujo considerablemente.
El debate sobre los vertimientos
Uno de los puntos más sensibles en la discusión pública ha sido la percepción sobre los vertimientos de agua desde los embalses. Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgén, ha sido enfática al explicar que "los embalses no botan agua gratuitamente". Su operación está sujeta a reglas estrictas y supervisión estatal, y cuando se alcanza el nivel máximo de seguridad, las descargas controladas son obligatorias para proteger la infraestructura y evitar riesgos mayores aguas abajo.
Gutiérrez destacó además que verter agua implica dejar de generar energía y, por tanto, perder ingresos. "No hay incentivo financiero para hacerlo por capricho. Si el agua pudiera transformarse en electricidad sin restricciones, las empresas preferirían generar y vender", afirmó la vocera gremial.
Precios de energía a la baja
Los números del mercado eléctrico cuentan una historia diferente a la de escasez artificial. Desde que comenzaron las condiciones de lluvias abundantes a finales de febrero de 2025, el precio de la energía en bolsa se ha mantenido, en promedio, por debajo del precio de los contratos de largo plazo.
En 2025, el precio promedio de bolsa fue de 245,8 pesos por kWh, mientras que el promedio de los contratos fue de 298,9 pesos por kWh. En lo corrido de 2026, la brecha ha sido incluso mayor: "El precio promedio de la bolsa ha sido de 213,2 pesos/kWh, frente a un precio promedio de contratos de 308,25 pesos/kWh", según cifras de Acolgén.
Estos datos indican que el kilovatio hora se ha negociado más barato en el mercado diario que en los acuerdos pactados previamente entre generadores y comercializadores, situándose la bolsa por debajo de los contratos en el 86,2% del tiempo.
Límites técnicos y realidades climáticas
Desde el sector energético también aclaran que no toda el agua almacenada puede convertirse en energía. La generación depende de múltiples factores:
- Capacidad instalada de las plantas
- Límites técnicos y ambientales
- Estabilidad del sistema eléctrico nacional
- Restricciones operativas de seguridad
"Forzar la generación más allá de los límites técnicos no es una opción responsable", advierte Gutiérrez, quien insiste en que el mercado está enviando una señal clara: hay recurso disponible y se está utilizando de manera óptima dentro de las posibilidades técnicas.
Una coyuntura extraordinaria
Los expertos reconocen que la situación de comienzos de 2026 es atípica y ha superado la capacidad normal de amortiguación de los embalses. "Las represas ayudan a regular crecientes, pero frente a volúmenes extraordinarios no pueden contenerlo todo", admiten fuentes del sector.
En medio de la tragedia humanitaria que viven las comunidades afectadas por las inundaciones, los especialistas piden separar la indignación legítima de las conclusiones apresuradas. "Es muy importante no estigmatizar una actividad que ofrece a Colombia energía limpia y confiable, y que demanda inversiones multimillonarias para asegurar el acceso a todos los colombianos", insisten desde este renglón de la economía.
El debate que debería darse
Los embalses no se llenaron por decisión política ni por especulación empresarial, enfatizan los expertos. "Se llenaron porque así funciona la planeación en un país con alta dependencia hídrica y porque las lluvias han sido excepcionales".
El verdadero debate, según los analistas, debería centrarse en cómo fortalecer:
- La gestión del riesgo ante eventos climáticos extremos
- La planificación territorial en zonas vulnerables
- La adaptación al cambio climático a nivel nacional
- Los sistemas de alerta temprana y respuesta rápida
Convertir a las hidroeléctricas en el blanco principal puede simplificar el discurso político, pero no explica la magnitud de lo que está ocurriendo con el clima colombiano, puntualizan los especialistas. La realidad es más compleja: un sistema energético que funciona según su diseño, enfrentado a condiciones meteorológicas que han superado todos los pronósticos históricos.



