El Gobierno de Gustavo Petro generó expectativas sobre un avance en la diversificación energética de Colombia. Su discurso a favor de energías limpias y su cercanía con bases sociales sugerían que se destrabarían proyectos de generación y transmisión mediante acuerdos comunitarios, superando años de parálisis por conflictos locales. Sin embargo, esas promesas no se materializaron.
Estancamiento en generación convencional y renovable
Hoy, obras estratégicas siguen frenadas y la expansión eléctrica está congelada, lo que pone en jaque la seguridad energética nacional. Entre la ideología del Gobierno, el freno burocrático, problemas de caja y el cortocircuito entre entidades del Estado, tanto proyectos renovables como tradicionales quedaron atrapados en el limbo.
Las cifras de XM reflejan el estancamiento: desde 2022, la capacidad de generación que entró en operación no alcanzó el 30% de lo proyectado. En 2022 se esperaban 3.613 MW y solo ingresaron 995 MW; en 2023, de 6.608 MW previstos, apenas se sumaron 1.155 MW; en 2024, de una meta de 5.720 MW, se materializaron 1.447 MW. En 2025, solo se incorporaron 380 MW frente a 3.517 MW estimados. A junio de este año, el avance apenas roza el 6,8% de la meta, lo que evidencia un rezago peligroso para la estabilidad del sistema.
Urgencia de un rumbo energético sensato
El próximo Gobierno deberá trazar un rumbo energético técnico y blindado contra vaivenes políticos. Su tarea más urgente es destrabar proyectos eléctricos avanzados, simplificando trámites institucionales, fijando plazos estrictos, ejecutando garantías a quienes incumplan y liberando puntos de conexión reservados por proyectos fantasma.
En paralelo, Colombia no puede marchitar su sector de hidrocarburos; necesita reactivar exploración y producción para no quedar desprotegida mientras madura la transición. Esto exige actualizar reglas, agilizar licencias para nuevos yacimientos, especialmente offshore, y destrabar el gas natural atrapado en un laberinto burocrático. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) debe promover la exploración y asegurar el abastecimiento.
Conclusión: no hay que elegir entre matriz limpia y confiable
Colombia requiere ambas. Lo que urge son resultados concretos y decisiones oportunas antes de que los rezagos desemboquen en una crisis irreversible. Los avisos han sido claros.



