La Guajira: entre el potencial eólico y los desafíos con comunidades Wayuu
La Guajira: potencial eólico y desafíos con comunidades Wayuu

El viento de La Guajira: entre la promesa energética y la realidad comunitaria

En el extremo norte de Colombia, donde los vientos alisios alcanzan velocidades que duplican el promedio mundial, se encuentra La Guajira, una región con un potencial excepcional para generar energía eólica. Sin embargo, tras más de dos décadas desde la instalación de los primeros aerogeneradores, solo un parque eólico opera actualmente en el departamento: Guajira I, ubicado en el Cabo de la Vela y administrado por Isagen.

Un comiento prometedor con obstáculos crecientes

La historia de la energía eólica en Colombia comenzó en 2003, cuando Empresas Públicas de Medellín (EPM) instaló 15 turbinas experimentales en el Cabo de la Vela. Este proyecto pionero, desarrollado tras tres años de diálogo con comunidades Wayuu, marcó el inicio de lo que parecía ser una revolución energética. Durante el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018), se habló abiertamente de transición energética, destacando a La Guajira como "uno de los lugares más privilegiados del mundo" para este fin.

Las expectativas crecieron rápidamente. "Nos dijeron que iban a mejorar las vías, que iba a haber hospital", recuerda David Rodríguez Viloria, indígena Wayuu de la comunidad Irraipa. En un territorio históricamente abandonado por el Estado, según ha reconocido la Corte Constitucional, la posibilidad de inversión social generó esperanzas.

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La crisis de relacionamiento y los proyectos paralizados

Sin embargo, la realidad ha sido muy diferente. De los 16 parques eólicos planeados inicialmente, solo Guajira I está en funcionamiento, especialmente después de que EPM apagara sus aerogeneradores en 2023. Los demás proyectos han enfrentado retrasos significativos desde 2019, cuando se hizo evidente una profunda crisis de relacionamiento entre las empresas y las comunidades Wayuu.

Los problemas identificados incluyen:

  • Falta de transparencia en los procesos de consulta previa
  • Malas prácticas empresariales denunciadas en informes como el de Indepaz (2023)
  • Ruptura del tejido social en muchas comunidades
  • Desconocimiento de las normas y cosmovisión Wayuu

"Para las compañías que empezaron a llegar a La Guajira a construir parques eólicos, los vientos son agentes geofísicos inertes que generan energía y dinero", explica Weildler Guerra, antropólogo Wayuu. "Pero en nuestra cultura hay una visión plural de los vientos. Cada uno es una persona, cada uno tiene un código moral".

Nuevos enfoques y aprendizajes

Recientemente, han surgido enfoques más inclusivos. Proyectos como Casa Eléctrica, a cargo de la multinacional AES, han implementado sistemas de compensación social y ambiental, estableciendo diálogos más transparentes con las comunidades. Este proyecto, que espera comenzar construcción en el último trimestre de 2026, podría generar 180 megavatios, suficiente para abastecer a aproximadamente 500.000 personas.

Las lecciones aprendidas incluyen:

  1. Realizar consultas en Wayunaiki y en territorio indígena
  2. Involucrar a universidades y centros de investigación como facilitadores
  3. Establecer planes de vida comunitarios con beneficios a 25 años
  4. Crear mecanismos transparentes de distribución de recursos

Lewis Martínez, miembro de la comunidad Casushi (área de influencia de Casa Eléctrica), destaca que "los temas primordiales para nosotros fueron el agua para la sequía, tener un centro de salud, invertir en educación y mejoramiento de vivienda". Además, acordaron proyectos productivos con chivos, animal clave en la economía local.

Desafíos persistentes y futuro incierto

A pesar de estos avances, persisten desafíos significativos. Proyectos como Alfa y Beta, que serían los más grandes de La Guajira, fueron abandonados por EDP Renovables a finales de 2024. Mientras tanto, otros como Joüttalein (operado por EDF) no tienen fecha definida para iniciar construcción.

Los expertos coinciden en que se requiere:

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  • Mayor presencia institucional del Estado
  • Reglas de juego claras para las concertaciones
  • Comprensión profunda del sistema normativo Wayuu
  • Persistencia en los procesos de diálogo

"Nos queda bastante por avanzar", reconoce Luis Guillermo Baquero, gerente de la Mesa ANDI Más Guajira, "pero ya hay hechos que demuestran que, a pesar de los traspiés, en el departamento se pueden recoger frutos".

La transición energética en La Guajira sigue siendo una promesa pendiente, un equilibrio delicado entre el potencial natural excepcional y el respeto por las comunidades que han habitado este territorio por siglos. El viento sopla con fuerza, pero el camino hacia una energía verdaderamente limpia y justa requiere más que buena intención: exige diálogo genuino, transparencia y compromiso con el desarrollo local.