Felipe Trujillo, vicepresidente de downstream de Ecopetrol, afirmó que la idea de una transición energética acelerada en Colombia es irreal, dadas las condiciones económicas del país. En una entrevista, explicó que la empresa continuará siendo el proveedor principal de combustibles fósiles hasta que se consuma el último galón de diésel o gasolina en el territorio nacional.
Prioridades estratégicas en el negocio downstream
Trujillo señaló que su gestión se ha centrado en la rentabilidad y en aprovechar oportunidades de negocio. “Hemos dejado de producir o invertir en plantas que no generaban valor y nos hemos propuesto maximizar el uso de los activos”, indicó. Un ejemplo de ello es la refinería de Barrancabermeja, donde la carga promedio pasó de 223.000 barriles diarios a 246.600 barriles, generando utilidades sin mayores inversiones en Opex o Capex.
Esta estrategia permite que la misma infraestructura produzca más riqueza, lo que se traduce en un negocio más competitivo sin descuidar los objetivos de descarbonización de Ecopetrol.
Realidad de la transición energética en Colombia
Para Trujillo, la transición hacia la electrificación o el hidrógeno no será rápida en Colombia. “Pensar que Colombia tendrá una transición acelerada es, en cierta medida, irreal, dadas las condiciones de ingreso per cápita del colombiano promedio”, afirmó. A diferencia de los países desarrollados, donde los vehículos se chatarrizan, en Colombia los automóviles se reutilizan durante décadas, lo que asegura un mercado para los combustibles tradicionales.
Además, destacó la importancia de la seguridad energética: Colombia es superavitaria en diésel y combustible para aviación (jet fuel), cubriendo su demanda interna y generando excedentes exportables. En gasolina, el país es deficitario.
Proyecciones de demanda hasta 2050
Las proyecciones de Ecopetrol indican que la demanda de combustibles seguirá creciendo hasta 2040 o 2041, luego se estabilizará y comenzará a disminuir alrededor de 2050. “Todavía tenemos capacidad para absorber parte de ese crecimiento, especialmente porque hoy exportamos diésel y combustible para aviación”, explicó Trujillo. Esto significa que las refinerías tienen un horizonte de operación amplio y no se prevén grandes necesidades de importación más allá de 2040.
Inversiones en refinerías para cumplir nuevas regulaciones
Ecopetrol está ejecutando un plan de modernización en sus refinerías, con inversiones superiores a US$1.200 millones en los próximos cinco años. En Barrancabermeja, el proyecto Línea Base de Calidad de los Combustibles demandará US$1.189 millones, mientras que en Cartagena la inversión será de US$107 millones.
Estas inversiones responden a cambios regulatorios: a partir del 1 de enero de 2031, la gasolina en Colombia deberá cumplir con una nueva especificación técnica de 10 partes por millón de azufre y un mínimo de 88 octanos. “Si para esa fecha la refinería no está adaptada, tendría que reducir su carga a niveles que comprometerían su viabilidad operativa”, advirtió Trujillo. El objetivo es producir combustibles más limpios y eficientes, compatibles con tecnologías Euro 5, Euro 6 y Euro 7.



