Trump impulsa la energía de carbón con orden al Pentágono y fondos millonarios
El presidente Donald Trump ha tomado medidas decisivas para fortalecer la dependencia de Estados Unidos del carbón como fuente de energía, emitiendo una directiva que obliga al Pentágono a comprar electricidad generada por centrales de carbón para sus operaciones militares. Esta orden, dirigida al secretario de Defensa Pete Hegseth, busca garantizar acuerdos a largo plazo que proporcionen mayor demanda y seguridad empresarial al sector carbonífero.
Declaraciones presidenciales y apoyo a la industria
Durante un evento en la Casa Blanca con mineros, ejecutivos del carbón y líderes energéticos, Trump afirmó: "Vamos a comprar mucho carbón a través del ejército ahora, y será menos costoso y en realidad mucho más efectivo que lo que hemos estado usando durante muchos, muchos años". El presidente elogió al carbón como la forma de energía "más confiable y segura" y proyectó que la generación con este combustible aumentaría entre 25% y 30% el próximo año.
Trump destacó que estas acciones beneficiarían a los consumidores con precios más bajos y asegurarían suministros estables para industrias críticas de seguridad nacional. Además, anunció fondos del Departamento de Energía por 175 millones de dólares para mejoras en seis centrales de carbón ubicadas en:
- Kentucky
- Carolina del Norte
- Ohio
- Virginia
- Virginia Occidental
Impacto en el mercado y reacciones de la industria
Las acciones de la minera Peabody Energy Corp. experimentaron un alza inmediata de hasta 9,6% tras el anuncio. Jim Grech, director ejecutivo de Peabody, confirmó durante el evento que la compañía está "trabajando con la administración en la posibilidad de construir nuevas centrales eléctricas de carbón". Esta iniciativa representa el esfuerzo más reciente de Trump por revitalizar tanto la minería como el consumo de carbón, un combustible fósil cuyo uso había disminuido frente a alternativas como el gas natural y las energías renovables.
Contexto energético y críticas ambientales
La administración Trump ha emitido órdenes de emergencia para mantener operativas plantas de carbón y ha abierto más tierras federales para arrendamiento carbonífero en Dakota del Norte, Montana y Wyoming. Paralelamente, ha reducido el apoyo federal a proyectos de energía eólica y solar, flexibilizando regulaciones ambientales.
Manish Bapna, presidente del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales, criticó estas medidas: "Mientras los estadounidenses exigen energía limpia y asequible, la administración Trump está utilizando nuestros dólares de impuestos para apuntalar las centrales eléctricas más sucias y menos eficientes del país". Los ambientalistas argumentan que esta estrategia prioriza una fuente contaminante en detrimento de alternativas más limpias, alejándose del enfoque energético bipartidista tradicional.
Trump promociona el "carbón limpio y hermoso" como esencial para competir globalmente en inteligencia artificial -un sector de alto consumo energético- y para reducir facturas de servicios públicos antes de las elecciones intermedias de noviembre, marcando un giro significativo en la política energética estadounidense.



