UE debate medidas urgentes para controlar costos energéticos ante guerra con Irán
UE debate control de costos energéticos por guerra con Irán

La Unión Europea enfrenta crisis energética por conflicto en Oriente Medio

La Unión Europea se encuentra en un debate crucial sobre cómo controlar los costos energéticos mientras la guerra con Irán amenaza seriamente el suministro de combustibles. Según fuentes cercanas a las reuniones comunitarias, varios Estados miembros ya han experimentado problemas significativos en el abastecimiento de diésel y combustible para aviones, situación que ha encendido las alarmas en Bruselas.

Propuestas de la Comisión Europea para estabilizar precios

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó el lunes diversas opciones para reducir los costos energéticos mediante una carta dirigida a los jefes de gobierno antes de su reunión del 19 de marzo. Lo que está en juego es tanto el futuro de la transición hacia una economía limpia como la competitividad de la industria pesada europea, que ha visto debilitarse su posición frente a rivales de Estados Unidos y China debido a los elevados costos energéticos.

«El asunto más urgente, tanto desde la perspectiva de la competitividad como de la independencia, es la energía, en particular el petróleo y el gas», escribió von der Leyen. «Actualmente, la seguridad física del suministro de la Unión Europea está garantizada. Pero el aumento de los precios de los combustibles fósiles ya está afectando a nuestra economía».

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Cuatro componentes clave para abordar la crisis

La Comisión Europea identificó cuatro componentes fundamentales que determinan los precios de la electricidad:

  • Costos de la energía en sí misma
  • Cargos de la red eléctrica
  • Impuestos y gravámenes aplicados
  • Costos asociados al carbono

Para desvincular los precios industriales de la volatilidad del mercado mayorista, la Comisión promoverá el uso de acuerdos de compra de energía y contratos por diferencia para todas las capacidades de generación bajas en carbono. Además, los Estados miembros podrán ofrecer alivio en los precios de electricidad a industrias de alto consumo y utilizar ayudas estatales para compensar hasta el 80% de los costos indirectos del carbono.

Debate sobre subsidios al gas y preocupaciones nacionales

Una de las herramientas mencionadas por von der Leyen es la posibilidad de subvencionar o limitar los precios de la generación de energía a partir de gas, medida que genera controversia entre los países miembros. Ebba Busch, ministra de Energía de Suecia, declaró antes de la reunión ministerial: «Debemos asegurarnos de que países como Suecia, que han hecho bien su trabajo y se han alejado del gas y de los combustibles fósiles, no se vean perjudicados por este sistema».

La comisión también planea proponer medidas para aprovechar al máximo la infraestructura de red existente y mejorar su productividad, además de legislar para reducir los impuestos sobre la electricidad y eliminar algunos gravámenes no energéticos de las facturas eléctricas.

Mercado de carbono y situación actual del suministro

Para limitar el impacto de los precios del carbono en la electricidad, el regulador de la UE propondrá un ajuste de la Reserva de Estabilidad del Mercado, mecanismo que controla automáticamente la oferta de permisos de emisión. El objetivo declarado es «abordar con mayor eficacia la excesiva volatilidad de los precios y mantenerlos bajo control a corto plazo».

Los precios del gas en Europa alcanzaron su nivel más alto en tres años durante la primera semana del conflicto con Irán, aunque se mantienen muy por debajo de los récords de 2022. Actualmente se sitúan cerca de los 50 euros por megavatio-hora, comparados con el máximo histórico de 300 euros registrado durante la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania.

Riesgos geopolíticos y dependencia energética

El repunte en los precios del gas llega en un momento particularmente delicado para Europa, con reservas prácticamente agotadas hacia el final de la temporada de calefacción y una menor cantidad de cargamentos marítimos este mes. El bloque deberá comprar más gas natural licuado este verano para reponer reservas para el próximo invierno, compitiendo con compradores asiáticos por suministros limitados si el estrecho de Ormuz permanece cerrado.

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Algunos funcionarios europeos temen que las interrupciones en el suministro causadas por el conflicto en Oriente Medio puedan debilitar la determinación de la UE para reducir su dependencia energética de Rusia. La UE acordó el año pasado prohibir gradualmente las importaciones de GNL procedentes de Moscú para finales de 2026 y detener las importaciones de gas por gasoducto durante la segunda mitad de 2027.

La comisión tiene previsto presentar el próximo mes una propuesta para prohibir las importaciones restantes de petróleo ruso, aunque esta medida podría posponerse si continúa la inestabilidad en el mercado energético. Hasta el año pasado, la UE recibía solo el 3% de sus compras de petróleo de Moscú, concentradas principalmente en Hungría y Eslovaquia.

Voces disidentes y perspectivas políticas

El primer ministro belga, Bart de Wever, afirmó recientemente que Europa debería llegar a un acuerdo con Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania y normalizar relaciones con Moscú, recuperando así el acceso a energía más barata. «En privado, los líderes europeos me dicen que tengo razón, pero nadie se atreve a decirlo en voz alta», declaró al diario L'Echo.

Los precios del combustible continúan siendo un tema políticamente delicado en Europa, como demostraron las protestas de los chalecos amarillos que sacudieron Francia en 2019. Los gobiernos de la UE están particularmente preocupados por el impacto de la guerra con Irán en la inflación y la posible reacción negativa de los votantes si la crisis afecta significativamente las facturas de calefacción y transporte.