Analistas recalibran expectativas para 2026: panorama económico más exigente
La nueva coyuntura macroeconómica y electoral de Colombia para 2026 ha comenzado a tomar forma en los análisis de bancos, comisionistas y organismos técnicos. Aunque cada institución examina ángulos distintos del rompecabezas económico, la fotografía general resulta evidente: la economía crecerá, pero sin despegar; la inflación se ha complicado nuevamente; las tasas de interés permanecerán altas más tiempo del esperado; y el principal ruido de fondo seguirá siendo el deterioro fiscal.
Consenso con matices importantes
Las proyecciones revisadas de BBVA Research, Corficolombiana, BTG Pactual y el Comité Autónomo de la Regla Fiscal muestran un consenso amplio en este diagnóstico, aunque con matices cruciales sobre la magnitud del frenazo económico, la persistencia del choque inflacionario y el peso que tendrán factores como el salario mínimo, la inversión y el ciclo político sobre el desempeño nacional.
El punto de partida común es que no existe escenario de recesión, pero tampoco uno de expansión fuerte. BBVA Research proyecta que Colombia crecerá 2,8 por ciento en 2026, tras haber avanzado 2,6 por ciento el año anterior, aunque anticipa una desaceleración posterior hacia 1,8 por ciento en 2027. Para los analistas de esta entidad, la economía todavía avanza impulsada por la demanda interna, pero con condiciones financieras más restrictivas y menor impulso del gasto hacia adelante.
Corficolombiana comparte la idea de crecimiento positivo, pero muestra mayor cautela. Recortó su pronóstico para 2026 a 2,3 por ciento, desde 2,8 por ciento, luego de concluir que los datos de 2025 mostraron un freno antes de lo previsto. Su lectura indica que la economía llegó a 2026 con menor inercia de la que sugerían las apuestas anteriores, y por eso la senda de recuperación luce más débil.
Consumo como motor principal
En este aspecto prácticamente no existe discusión entre los analistas. BBVA señala que el crecimiento reciente ha estado impulsado por el consumo de hogares y del sector público, mientras la inversión apenas inicia una recuperación tras la fuerte contracción de 2023. Corficolombiana es todavía más explícita: sostiene que el consumo y el gasto público se consolidan como motor de la economía, mientras la inversión y las exportaciones apenas aportan al crecimiento.
Incluso afirma que el crecimiento sin gasto público prácticamente se estancó y que la tasa de inversión fija cerró 2025 en 16 por ciento del PIB, un mínimo de medio siglo en su serie histórica.
El CARF, desde un enfoque distinto, llega a una conclusión similar: el crecimiento reciente luce alimentado por demanda interna y señales de recalentamiento, mientras persisten desbalances estructurales. Los analistas coinciden en que Colombia sí está creciendo, pero lo está haciendo con un motor menos saludable, apoyado más en consumo que en inversión.
Inflación: coincidencia contundente
Si existe una coincidencia contundente entre los expertos, esta es que el mercado dejó atrás la idea de una desinflación limpia en 2026. BBVA prevé que la inflación cerrará este año en 6,5 por ciento, por encima del 5,1 por ciento con que terminó el año anterior. Además, considera que las presiones vendrán principalmente de:
- Energía
- Arriendos
- Costos laborales
Corficolombiana apunta en dirección similar: 6,5 por ciento este año, pero pone mucho más peso en el efecto del aumento del salario mínimo del 23 por ciento, la indexación de servicios, arriendos y restaurantes, y en riesgos al alza sobre otros componentes regulados. También advierte que el choque inflacionario podría extenderse hasta 2027.
BTG Pactual, al revisar las expectativas de analistas recogidas en la encuesta del Emisor de febrero, refleja ese deterioro del sentimiento del mercado: la expectativa de inflación a 12 meses bajó frente al mes previo, pero seguía lejos de la meta, en 5,66 por ciento, mientras la de 24 meses estaba en 4,44 por ciento.
Entorno internacional complejo
La coyuntura interna, a la que se suma un ciclo electoral prolongado, no será lo único que Colombia tendrá que enfrentar en este 2026. El país deberá moverse este año en medio de un entorno internacional complejo y con varios focos de incertidumbre, advierten los analistas de BTG Pactual.
En su panorama regional, el banco de inversión muestra que América Latina enfrentará un ciclo de crecimiento moderado, con inflación todavía relativamente elevada y tasas de interés reales altas en varios países, condiciones financieras que siguen siendo restrictivas para la actividad económica.
En ese escenario, Colombia no sería una excepción, sino parte de una tendencia regional en la que las economías emergentes tendrán que avanzar con menos impulso externo y con condiciones financieras más exigentes. BTG también subraya que el entorno global continuará marcado por:
- Tensiones geopolíticas
- Reconfiguración del comercio internacional
- Mayor incertidumbre en los mercados financieros
Estos factores seguirán influyendo sobre variables clave para economías como la colombiana, entre ellas el comportamiento del dólar, los flujos de capital y el costo del financiamiento externo.
Diagnóstico final: exigencia sin colapso
Colombia no está ante un colapso macroeconómico, pero sí ante un 2026 mucho más exigente de lo que se pensaba hace unos meses, coinciden los expertos consultados. Para ellos, el déficit fiscal seguirá siendo la gran sombra sobre la economía nacional, insistiendo en que el país necesita más inversión y menos dependencia del consumo y del gasto público para enfrentar los desafíos que se avecinan.
El consenso entre las principales instituciones de análisis económico apunta hacia un año de crecimiento moderado pero insuficiente, con presiones inflacionarias persistentes y un entorno fiscal que requiere atención prioritaria. La combinación de factores internos y externos configura un escenario donde la prudencia en las políticas económicas será fundamental para navegar las turbulencias anticipadas.
