Carf alerta sobre crítico panorama fiscal: déficit de 6,4% del PIB en 2025 y deuda en ascenso
Carf advierte sobre grave panorama fiscal con déficit de 6,4% del PIB

Carf advierte sobre grave deterioro fiscal en Colombia con pronósticos alarmantes para 2026

El Consejo Asesor de Regla Fiscal (Carf) ha emitido un pronunciamiento contundente sobre la situación fiscal del país, revelando cifras que pintan un panorama preocupante para los próximos años. Según el documento Pronunciamiento #19 del 2 de marzo de 2026, el cierre fiscal de 2025 y las perspectivas para 2026 muestran tendencias alarmantes que requieren atención inmediata.

Déficit fiscal en niveles críticos

El déficit fiscal de 2025 ascendió al 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra similar a la registrada en 2024 y cercana al 7,5% del PIB que promediaron los años excepcionales de 2020-2021 durante la pandemia. Este dato confirma que el legado fiscal del período 2022-2026 dejará un déficit promedio del 6% del PIB, junto con un escalamiento significativo de la relación deuda pública bruta/PIB, que pasó del 65% al 69%.

Los indicadores sobre disciplina fiscal muestran un deterioro contundente durante la administración actual. El gasto primario, excluyendo intereses, se ha elevado del 17% del PIB en 2022 hacia el 20%, demostrando que no ha sido el pago de la deuda, sino el aumento del gasto popular lo que mantiene una presión adicional equivalente al +3% del PIB.

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Récord en déficit primario y esquema preocupante

El déficit primario, que excluye el pago de intereses, pasó de -1% del PIB a -3,5%, estableciendo una cifra récord que según el Carf ratifica que Colombia se encuentra bajo un "esquema Ponzi", al emitir nueva deuda simplemente para pagar intereses existentes.

El pago de intereses ha escalado por dos razones principales:

  • Mayor stock de deuda pública que requiere servicio, a pesar del espejismo financiero de que en 2025 la "ingeniería financiera" permitió aliviar temporalmente estos pagos.
  • Deterioro del riesgo país, que nos tiene pagando primas superiores a las de Brasil, tras la degradación que realizó la calificadora Fitch a finales de 2025, ubicándonos dos niveles por debajo del grado de inversión.

Se ha acumulado un gran stock de TES a dos años para aliviar la parte larga de la curva, pero aun así en la parte larga se tiene un deterioro de +150 puntos básicos, llevando el pago de cupones hasta un oneroso 13%.

Relajación de criterios fiscales y tendencias preocupantes

El cuadro fiscal se ha visto afectado por la declaración de "vacaciones permanentes" a los criterios de la regla fiscal en 2025. Estos criterios, que ya mostraban limitaciones durante 2014-2019 cuando la deuda saltó del 30% al 54% del PIB antes de la pandemia, se endurecieron al focalizarse en la posición del "déficit primario" a partir de 2024, pero resultaron inaplicables en la práctica.

Ingresos tributarios por debajo del promedio regional

En el plano de los ingresos, estos han fluctuado entre el 15% del PIB en 2020 (producto de la pandemia) y el pico del 19% en 2023 (resultante del ciclo alcista en la actividad económica y los efectos de la reforma tributaria de 2022). Sin embargo, en 2025 y 2026 hemos regresado a niveles promedio de ingresos del 16,5% del PIB.

Los ingresos tributarios se han estabilizado en tan solo el 15% del PIB en 2025-2026, unos dos puntos por debajo de la media de América Latina. Este rezago ocurre a pesar de:

  1. Tasas elevadas de impuesto de renta del 35% y 38% para empresas
  2. Sobretasas a sectores minero-energéticos y financiero
  3. Gravar el patrimonio de hogares pudientes
  4. Extensión histórica del impuesto a las transacciones financieras

Desafíos para la nueva administración 2026-2030

La próxima administración tendrá que enfrentar la necesidad de nuevos tributos, posiblemente mediante la reducción de las exageradas exenciones del IVA, de tal manera que la tasa efectiva se eleve del actual 10% hacia el 17%, acercándose a la tasa nominal del 19%. Según análisis técnicos, la mejor técnica tributaria global ha encontrado que es un sofisma renunciar a la mayor tributación indirecta proveniente del IVA por considerarlo regresivo, cuando puede convertirse en un impuesto progresivo según su aplicación.

En contraste, existe evidencia de cuán poco aporta el impuesto patrimonial y cuán errado es aplicarlo a las empresas, según estudios recientes.

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Gastos públicos desbordados y ajustes necesarios

Los gastos han fluctuado entre el 21% del PIB en 2021 y el 23% del PIB durante 2019-2026. Con un desbordado déficit primario de -3,5% del PIB, llevar esta posición al equilibrio de cero (donde la deuda dejaría de crecer) implica realizar un ajuste de +1% del PIB en mayores recaudos de IVA y una reducción de -2% del PIB en el gasto público.

No existe espacio para incrementar las transferencias territoriales (Sistema General de Participaciones) sin riesgo de un colapso público hacia 2030. Afortunadamente, no se ha aprobado la "Ley de Competencias" requerida por la reforma constitucional de 2024 en materia de SGP, y el nuevo gobierno deberá evitar que ello le represente ceder el 39,5% de sus ingresos, pues no tendría cómo honrar sus obligaciones de deuda pública.

El panorama fiscal descrito por el Carf requiere medidas urgentes y decisiones difíciles para garantizar la sostenibilidad económica del país en los próximos años.