El dólar pierde terreno como moneda refugio ante el yuan chino y la crisis fiscal de EE.UU.
Dólar en crisis: yuan chino gana fuerza como moneda refugio global

El dólar en jaque: el ascenso del yuan chino y la crisis fiscal estadounidense

Durante la última década, la posición del dólar estadounidense como moneda refugio por excelencia ha sido cuestionada sistemáticamente, principalmente por el auge económico sostenido de China y su moneda, el yuan. Aunque el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real chino se ha desacelerado, pasando del 7% al 5% anual entre 2015 y 2025, su masa económica lo ha consolidado como la segunda economía mundial, representando ahora el 18% del PIB global, frente al 15% de hace diez años.

El panorama económico global y el debilitamiento cambiario

Mientras tanto, la economía de Estados Unidos también ha ganado peso a escala internacional, elevando su participación del 24% al 26% en el mismo periodo, en gran medida a expensas de la zona euro, que decayó del 16% al 15%. Sin embargo, en el ámbito cambiario, el dólar ha experimentado un debilitamiento claro frente a las monedas consideradas duras, registrando una devaluación promedio cercana al 8% en 2025 respecto a una canasta de referencia donde el yuan chino pesa 48%, el euro 38% y el yen japonés 14%.

Existen razones estructurales y financieras de peso que explican este fenómeno:

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  • El creciente endeudamiento público de EE.UU., que ha elevado la relación deuda pública bruta/PIB del 100% al 110% actual.
  • Un déficit externo sostenido cercano al 4% del PIB, en contraste con los superávits comerciales recurrentes de las economías asiáticas.

La paradoja de las políticas económicas estadounidenses

La paradoja radica en que la "guerra arancelaria" impulsada por la administración Trump 2.0 durante 2025-2026 no resuelve los problemas estructurales de fondo. En el frente fiscal, la reforma tributaria podría incluso debilitar los ingresos netos, ya que el mayor recaudo arancelario (0,7% del PIB) no compensaría totalmente la reducción del 1% del PIB por la extensión de la tasa impositiva corporativa al 21%.

Además, tras un fallo adverso de la Corte Suprema, el gobierno podría verse obligado a devolver hasta el 0,3% del PIB. Las cifras disponibles confirman que la balanza comercial de EE.UU. continuó deteriorándose en 2025, donde ni los aranceles efectivos (que pasaron del 5% al 16%) ni la devaluación del dólar lograron impulsar significativamente las exportaciones estadounidenses al resto del mundo.

El oro como refugio alternativo y el comportamiento de los bancos centrales

Frente a esta incertidumbre, los mercados optaron por refugiarse en el oro durante 2025-2026, llevando su cotización a un récord histórico de US$5.100 por onza troy, frente a los US$1.900 de 2020. Esto representó una valorización del 63% solo en 2025 y una rentabilidad anual del 18% durante el periodo 2020-2025.

El descontento financiero con el dólar no se limita a especuladores en posiciones de "carry trade". Diversos bancos centrales, especialmente asiáticos, han optado por recomponer sus reservas internacionales mediante la compra activa de oro. En contraste, la mayoría de los bancos centrales latinoamericanos decidieron vender sus posiciones en oro y volcarse hacia activos en Tesoros de EE.UU., buscando un mejor ajuste a sus obligaciones comerciales, que ocurren principalmente en dólares.

Tensiones geopolíticas y riesgos para 2026

A inicios de 2026, graves incidentes relacionados con las pretensiones geográficas y militares de EE.UU. sobre Groenlandia han tensado las relaciones estratégicas en la OTAN. La escalada ha llegado al punto de que miembros de la zona euro han amenazado con vender sus portafolios, actualmente masivamente recargados en títulos del Tesoro estadounidense.

Aunque existen alternativas de inversión, los montos involucrados no encuentran salida fácil. Escandinavia ya ha iniciado movimientos de repudio a los Tesoros de EE.UU. El gráfico adjunto muestra cómo la tendencia descendente de la tasa repo de la FED, que cayó del 5,5% en 2022 al 3,75% con que cerró 2025, produjo un incremento significativo en los retornos de los portafolios invertidos en dichos Tesoros.

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  1. En la parte larga de la curva de Tesoros a 10 años, se registraron retornos cercanos al 5% anual durante 2023-2025, con un repunte hacia el 7% anual a finales de 2025.
  2. En la parte corta de la curva, con Tesoros a 2 años, la recuperación fue más temprana (en 2023) y desde niveles de pérdidas inferiores (-5% anual frente al -15% anual experimentado por los Tesoros a 10 años en su peor momento de 2022).

Perspectivas futuras: entre la dependencia del dólar y el ascenso del yuan

El buen desempeño de los portafolios de Tesoros durante 2023-2025 hace difícil encontrar alternativas en activos igualmente líquidos. Sin embargo, en 2026 gravitarán negativamente los riesgos asociados a una nueva depreciación del dólar frente a la canasta de monedas duras y la continuidad del deterioro financiero en los "déficits gemelos" de EE.UU.

No obstante, el surgimiento del yuan chino como moneda de señoreaje global avanza a paso lento, principalmente por la complejidad de los movimientos geopolíticos y los riesgos de confrontación bélica. La intervención de EE.UU. en Venezuela, secuestrando a Nicolás Maduro para inducir un cambio de régimen, deja claro que una eventual intervención china en Taiwán escalaría la tensión global y afectaría la estabilidad financiera. Por lo tanto, la mayor parte del mercado seguirá recargado en el dólar como moneda refugio, a pesar de sus vulnerabilidades crecientes.