El dólar se mantiene en una zona de estabilidad en Colombia, con movimientos marginales pese al ruido financiero global
El dólar continúa moviéndose en una zona "estable" para el mercado colombiano, sin subir con fuerza ni caer del todo, quedándose alrededor de los COP 3.700, como si algo lo estuviera conteniendo. La semana pasada cerró en COP 3.720, cincuenta y ocho pesos por encima del viernes anterior (3.662), una movida marginal frente al terremoto de noticias internacionales que suelen afectar a la divisa.
Factores globales y locales que influyen en el comportamiento del dólar
Según explicó Jeisson Andrés Balaguera, CEO de Values AAA, "las noticias de la semana pasada de EE. UU. no influyeron en su precio". Esta pausa contrasta con lo que ocurre afuera, donde el mundo financiero se agitó por la escalada en Oriente Medio, mientras en Colombia la tasa de cambio prácticamente no se movió.
No es la primera vez que pasa. Hace apenas unos días, el dólar venía de cerrar cerca de COP 3.681 tras una caída semanal de 2,12 %, en un contexto donde el peso colombiano incluso llegó a destacarse frente a otras monedas emergentes. Ese desacople —ya señalado por analistas del Banco de Bogotá— sigue apareciendo.
Para Rodrigo Lama, de la fintech Global66, el mercado entró en "una fase de reordenamiento táctico". La razón principal está en el estrecho de Ormuz, cuyo cierre disparó el precio del petróleo. El WTI terminó la semana en USD 98,7 por barril, con un salto de 8,58 %, mientras el índice de volatilidad VIX subió más de 23 % y el dólar global (DXY) volvió a ubicarse por encima de los 100 puntos.
En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense tocaron máximos de casi dos meses, cerrando en 4,28 %. Todo eso suele traducirse en una cosa: búsqueda de refugio, y el refugio sigue siendo el dólar. Aun así, el comportamiento no ha sido lineal, y Lama advierte que este fortalecimiento responde más a un ajuste de corto plazo que a un cambio estructural.
Influencia de la política estadounidense y factores internos en Colombia
Ahí entra otro ingrediente que sigue pesando: la política en Estados Unidos, pues el regreso de Donald Trump ha introducido una capa adicional de volatilidad. Sus decisiones en materia arancelaria y su postura frente a un dólar más débil han venido erosionando, al menos parcialmente, la fortaleza global de la moneda. De hecho, el índice DXY acumuló caídas cercanas al 10 % en 2025, en lo que fue uno de sus peores desempeños en décadas.
Ese telón de fondo explica por qué el dólar no termina de despegar, incluso en momentos de tensión. En Colombia, además, hay factores propios que siguen jugando:
- El petróleo: Con precios elevados, el país recibe más dólares por exportaciones, lo que tiende a presionar la tasa de cambio a la baja. Es el mismo mecanismo que ya había explicado el mercado semanas atrás: más ingresos externos, más oferta de divisas.
- El frente político: Balaguera insiste en que las elecciones siguen siendo una variable clave. No tanto por lo que ya ocurrió, sino por lo que viene; cualquier cambio en el mapa político puede alterar las expectativas de inversión y, con ellas, el comportamiento del dólar.
- Los flujos: El apetito por activos locales —como los TES, que han ofrecido rendimientos cercanos al 14 % en semanas recientes— sigue atrayendo capital extranjero, lo que también mete presión bajista sobre la tasa de cambio.
Perspectivas y escenarios futuros para la tasa de cambio
Con todo eso sobre la mesa, el mercado mira hacia adelante con cautela. Esta semana hay varias referencias en Estados Unidos que pueden mover la aguja: el PMI manufacturero, los inventarios de petróleo y, sobre todo, el tono de la Reserva Federal. Aunque el mercado da casi por hecho que no habrá cambios en las tasas (con una probabilidad cercana al 98 %, según estimaciones recogidas por Global66), lo que diga la Fed sigue siendo determinante.
Si el banco central insiste en mantener tasas altas por más tiempo —apoyado en los riesgos inflacionarios derivados del petróleo—, el dólar podría tomar algo de fuerza. Si el discurso es más equilibrado, el impulso reciente podría diluirse. En ese punto, los analistas ya trazan rangos:
- Balaguera habla de una resistencia clara en COP 3.700, un nivel que el mercado no ha logrado romper con convicción.
- Global66 amplía el rango, con un soporte en COP 3.650 y techo cercano a COP 3.800.
En el medio, volatilidad, siempre como trazo en el billete verde. Actualmente hay dos escenarios sobre la mesa:
- Uno, con tensiones geopolíticas persistentes, petróleo alto y un dólar fortalecido que podría acercarse nuevamente a los COP 3.750.
- Otro, con una moderación del conflicto y un mercado que vuelve a activos de riesgo, lo que abriría espacio para que el dólar retome una tendencia bajista hacia los COP 3.650.
Nada definitivo, pues es imposible atinar con precisión a los ajustes de la divisa. Cualquier cambio, cualquier entrada de un nuevo actor, cualquier decisión al otro lado del mundo mueve el termómetro de la confianza. Por ahora, el mercado no encuentra una dirección clara, y en ese sentido, si el petróleo se asoma como en chubascos repentinos al panorama, pese a que Trump suavizó el tono en la guerra de Irán, o si los factores internos amortiguan los choques, cualquier giro en el timón se verá reflejado en los costos de vida del país, pues un dólar más fuerte son más ingresos para los exportadores y más costos para los importadores, y eso sí se ve en la mesa de los colombianos.



